El Papa Francisco ha muerto. El Gobierno regional decretó tres días de luto oficial. Y, sin embargo, el presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, decidió asistir al desfile del Bando de la Huerta como si no pasara nada. Con lo católico que es y lo que lo manifiesta. Allí se le vio en el palco de autoridades, rodeado de otras caras conocidas: el alcalde de Murcia, José Ballesta; el senador del PP, Francisco Bernabé; y, como invitado especial, el periodista de la Cadena Cope, Carlos Herrera.
¿Qué sentido tiene decretar luto oficial por la muerte del Papa -la máxima autoridad espiritual para millones de personas- y, al mismo tiempo, aparecer celebrando en el evento más festivo y bullicioso del año? ¿Dónde queda la coherencia institucional? ¿Es el luto solo un trámite en el boletín oficial? Si el Papa ha muerto y el luto es oficial, no se puede estar al mismo tiempo en misa y repicando.
Mientras las banderas ondeaban a media asta y los comunicados institucionales hablaban de recogimiento, respeto y duelo, los principales dirigentes políticos de la Región se dejaban ver entre risas, trajes regionales, paparajotes y aplausos. El mensaje que transmitieron no fue precisamente de sobriedad ni recogimiento.

López Miras, eso sí, no iba de huertano. Eligió traje negro y corbata negra, como si con eso bastara para guardar las formas. Porque, claro, el luto en la solapa y la fiesta en el alma. A su lado, el alcalde Ballesta, bien metido en el papel festivo. Ambos, sonrientes, compartiendo plano con el periodista Carlos Herrera mientras la charanga sonaban, se repartían morcillas y los trajes regionales inundaban las calles. El mensaje institucional fue un oxímoron en directo: solemnidad en el Boletín Oficial, jolgorio en la práctica con bandera franquista en el desfile.
Y para colmo, tanto el presidente como el alcalde no tardaron en publicar en sus redes sociales -con especial entusiasmo- las fotos con Carlos Herrera. Porque eso sí, cuando se comparte palco VIP con un invitado estrella, hay que presumir. Aunque el Papa esté de cuerpo presente.

Muchos murcianos, con razón, se preguntan cuánto ha costado la visita del periodista. Porque no es ningún secreto que Herrera no va a ningún sitio sin invitación oficial y suele hacerlo con gastos pagados. Cuando Herrera aparece, alguien paga la cuenta. ¿Ha pagado algo el Ayuntamiento de Murcia? ¿Cuánto nos ha costado la fiesta?
El año pasado el Ayuntamiento de Cartagena le costeó una estancia en un hotel de cinco estrellas, supuestamente, a cambio de promocionar la Semana Santa cartagenera en su programa de radio, aunque se trataba de un viaje privado a la Región. El tiempo que le dedicó en su programa fue de 18 segundos. Casi lo que se tarda en decir “gracias por la invitación”.
La incoherencia institucional ya no escandaliza. Lo que escandaliza es lo descarado del postureo. Qué poco les cuesta firmar un luto y qué rápido corren a subir la foto.
Se da la circunstancia de que la justicia ha confirmado que Carlos Herrera dejó de tributar dos millones en IRPF usando un «entramado empresarial». El periodista ha perdido un pleito de más de dos millones contra Hacienda. La Audiencia Nacional ha concluido que el locutor utilizó un «entramado empresarial» para eludir parte del IRPF de 2006 y 2007. Y López Miras y Ballesta presumiendo de invitado especial en el palco VIP.