La polarización ya rompe vínculos personales: uno de cada siete españoles ha cortado relaciones por motivos políticos

La polarización afectiva se consolida en España: aumenta el rechazo al que piensa distinto y se resiente la cohesión social

La polarización política ha dejado de ser un fenómeno abstracto para tener consecuencias directas en la vida privada. En el último año, un 14% de los españoles ha roto relaciones familiares o de amistad por motivos políticos, según el Atlas de la Polarización en España 2025, elaborado por la organización internacional More in Common. El dato refleja hasta qué punto el clima de confrontación ha penetrado en los vínculos más cercanos, transformando el desacuerdo ideológico en conflicto personal

La ruptura no es el único síntoma. El estudio constata que una parte significativa de la población ha optado por abandonar grupos de WhatsApp, limitar conversaciones o evitar determinados encuentros para esquivar discusiones políticas. Estos comportamientos forman parte de lo que los autores definen como polarización afectivo-social, una dinámica en la que las emociones negativas hacia quienes piensan distinto sustituyen al debate racional.

Una sociedad que se siente dividida

Este deterioro de las relaciones personales se produce en un contexto de fuerte percepción de fractura social. El 65% de los ciudadanos considera que España está muy o bastante dividida, frente a solo un 15% que la percibe como un país unido. Aunque la sensación de división no se encuentra en su máximo histórico -el pico se alcanzó a comienzos de 2024, durante el debate sobre la Ley de Amnistía-, los niveles actuales siguen siendo elevados

Aun así, el informe apunta a un elemento relevante: la mayoría de la población no da por rota la convivencia. Seis de cada diez españoles creen que las diferencias existentes todavía son superables, una percepción que mejora en 2025 tras el fuerte pesimismo registrado el año anterior

El eje ideológico sigue marcando la principal fractura

Cuando se pregunta por el origen de la división, el estudio es claro: la fractura entre izquierda y derecha continúa siendo la principal línea de separación percibida en la sociedad española. Por delante de la brecha entre ricos y pobres, de la distancia entre ciudadanos y políticos o de las tensiones territoriales, el eje ideológico sigue estructurando el conflicto social

Desde un punto de vista comparado, España presenta niveles de polarización ideológica superiores a los de otras grandes democracias europeas. El índice de entropía ideológica se sitúa en 0,628, lo que indica una mayor dispersión de posiciones y una estructura electoral más claramente dividida en bloques que en países como Alemania, Francia o Italia

Los temas que más enfrentan a los españoles

El Atlas identifica con precisión los asuntos que generan mayor confrontación ideológica. La inmigración, el modelo territorial y las políticas de igualdad de género encabezan la lista de los temas más divisivos. En contraste, existen amplios consensos sociales en ámbitos como la defensa de los servicios públicos, la progresividad fiscal o la necesidad de actuar frente al cambio climático, acuerdos que rara vez dominan el debate público

Del desacuerdo al rechazo emocional

Uno de los aspectos más preocupantes del informe es la consolidación de la polarización afectiva. Los datos muestran que los votantes valoran mucho más positivamente a quienes apoyan su propio partido que a los de otras formaciones. Esta distancia emocional es especialmente acusada en determinados electorados y se traduce en desconfianza, hostilidad y rechazo interpersonal

El estudio subraya además una relación directa entre polarización afectiva y percepción de división social: cuanto mayor es el rechazo hacia quienes piensan distinto, mayor es la sensación de vivir en un país fracturado, aunque los autores advierten de que esta relación no implica necesariamente causalidad

Redes sociales cerradas y mayor polarización

La composición de los entornos sociales también influye. Las personas con redes de amistad políticamente homogéneas presentan niveles más altos de polarización afectiva. En este sentido, los votantes de Vox destacan por tener los círculos más cerrados, mientras que los de Sumar y Podemos cuentan con redes más diversas, un factor asociado a menores niveles de confrontación emocional

Medios, redes y líderes políticos, en el punto de mira

Cuando se pregunta por los responsables de la polarización, la ciudadanía señala principalmente a las redes sociales y los medios de comunicación, seguidos de los partidos políticos. Entre los líderes, Santiago Abascal y Pedro Sánchez aparecen con claridad como las figuras percibidas como más polarizadoras, aunque la valoración varía según la orientación ideológica del entrevistado. Un dato relevante es que muchos ciudadanos reconocen que incluso su propio partido contribuye a este clima de crispación

Una democracia tensionada, pero no rota

La polarización también tiene efectos sistémicos. La mitad de los españoles considera que la división política impide que el sistema sea capaz de abordar los problemas del país. Además, el informe detecta que las personas con mayor polarización afectiva son las menos favorables a acuerdos entre bloques, lo que debilita la cultura del pacto y refuerza la lógica de confrontación permanente

Pese a todo, el Atlas de la Polarización en España 2025 no dibuja un escenario de ruptura irreversible. La mayoría social sigue creyendo en la posibilidad de entendimiento. El desafío, concluye el estudio, no es eliminar las diferencias -propias de cualquier democracia- sino impedir que se conviertan en un factor de desgaste de las relaciones personales, la cohesión social y la confianza en el sistema democrático

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