Andrea lleva tres años como profesora interina de Lengua Castellana y Literatura en la Región de Murcia. Ha aprobado oposiciones antes, ejerce como docente y, sin embargo, en esta última convocatoria ha recibido un cero en el ejercicio práctico. Lo ha dicho con claridad: “Un cero de 24 páginas escritas. No me cuadra, no me encaja.” Como ella, miles de aspirantes han visto cómo su sueño de consolidar plaza se estrellaba contra un sistema que califican de «opaco, injusto y humillante«.
“Si no valgo para aprobar un examen, ¿cómo valgo para seguir dando clase? Esta frase resume el absurdo de un sistema que desprecia al profesorado interino para evaluarlo, pero lo necesita urgentemente para cubrir aulas.
Escucha aquí la entrevista:
Un suspenso masivo sin explicación
Andrea no es una recién llegada. Ha trabajado en centros públicos, ha aprobado procesos selectivos anteriores y, como muchos de sus compañeros, confía en su preparación. Por eso, recibir un cero ha sido devastador. “No nos explicamos de manera racional y lógica que esto sea posible, cuando muchos ya hemos aprobado en años anteriores y estamos trabajando como interinos para esta consejería.”
El problema, denuncia, no es solo la nota, sino la imposibilidad de defenderse. “El tribunal nos presenta una rúbrica general y nos dice: usted no ha sido ordenado, no tiene coherencia, comete errores ortográficos. Pero no nos dejan ver el examen.”
En otras comunidades, los opositores pueden llevarse una copia. En Murcia no. “Es un proceso completamente opaco y cerrado. Para poder ver mi examen tengo que iniciar un recurso jurídico-administrativo, y eso lleva meses.”
Consecuencias personales, laborales y éticas
Andrea habla desde la incredulidad, pero también desde la rabia: “¿Cómo llego en septiembre a un instituto, con compañeros que sí tienen su plaza, si a mí me han calificado con un cero? ¿Cómo se sostiene eso?”.
Denuncia una contradicción central: “Si no valgo para hacer un examen, ¿cómo valgo para ejercer la docencia? ¿En qué momento se rompió el vínculo entre la realidad del aula y lo que se evalúa en una oposición?”
El daño no es solo profesional. “Las consecuencias son demoledoras. No se valora nuestra experiencia, no se nos escucha, y encima nos dicen que no tenemos nivel.”
“Nos quieren baratos y descartables”
Andrea recuerda con indignación las declaraciones del consejero de Educación tras conocerse los resultados. “El consejero dijo que no teníamos nivel suficiente, que se busca la excelencia. Pero acto seguido añadió que no nos preocupáramos, que en septiembre seguiríamos trabajando como interinos.” Para ella, esa afirmación resume todo el sinsentido del sistema: “¿Cómo es posible que no valga para aprobar un examen, pero sí valga para seguir dando clase?” La contradicción, dice, es insultante. “Si no tenemos nivel, ¿por qué estamos trabajando en los institutos? ¿Por qué hemos titulado una carrera, por qué hemos aprobado otras oposiciones?”
Esa aparente contradicción refuerza una sospecha que se extiende entre los docentes: mantener la interinidad es rentable. “Un trabajador interino, temporal, sale mucho más barato que un funcionario fijo.”
Según Andrea, la Consejería oferta un número limitado de plazas fijas, pero mantiene centenares de vacantes cada septiembre para cubrirlas con personal interino. “Las listas están cada vez más saturadas. Siempre hacen falta profesores, pero siempre interinos.”
¿Qué se puede hacer ahora?
Andrea no se resigna. Como muchos de sus compañeros, está movilizada. “Tenemos que seguir peleando, presentar todos los recursos posibles, elevar la voz. Y si no hay respuesta, plantaremos una huelga en septiembre.”
Para ella, esta lucha no es solo por una plaza. Es por dignidad. Por justicia. “El sistema educativo se desgaja. En educación no se aporta el dinero suficiente, pasamos penurias, no avanzamos. Está apartada de la Administración, relegada.”
Protesta en San Esteban
Este jueves 10 de julio a las 11:00 de la mañana, docentes interinos y opositores de la Región de Murcia se concentrarán ante el Palacio de San Esteban, sede del Gobierno autonómico, para denunciar lo que consideran una “purga masiva” en el proceso de oposiciones de Secundaria y Formación Profesional. Convocada por la Federación de Enseñanza de CCOO, la protesta pretende visibilizar el malestar de un colectivo que se siente humillado y desamparado tras conocer los resultados del examen práctico.