El ejercicio práctico de las oposiciones al cuerpo de Secundaria y Formación Profesional se ha convertido en una auténtica trampa para el profesorado aspirante. Según los datos oficiales analizados por la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras (CCOO), más del 90% del profesorado ha sido suspendido en varias especialidades, con porcentajes que rozan lo grotesco: solo un 6,6% ha superado el 2,5 sobre 5, un umbral mínimo que en condiciones normales podría considerarse apenas aceptable.
El sindicato lo califica sin rodeos: “una máquina de exclusión que expulsa del sistema educativo a profesionales con años de experiencia y contrastada competencia en el aula”. El modelo, lejos de servir para estabilizar al personal interino -objetivo declarado del proceso-, ha tenido un efecto contrario: ha desangrado a una generación entera de docentes que lleva años sosteniendo la educación pública con contratos temporales.
Muchos de los opositores han protestado a las puertas de la Consejería de Educación al grito de «¡Enséñame el examen!» porque no se lo muestran y, por tanto, no han podido comprobar en qué se basado el tribunal para suspender a más del 90% de los aspirantes. «Hay cientos de ceros y eso es muy extraño» en una oposición dice Nacho Tornel de CCOO. La elevada tasa de suspensos dejará plazas desiertas.

Suspensos masivos en Secundaria
El descalabro es generalizado, pero especialmente dramático en las materias troncales. En la especialidad de Geografía e Historia, solo el 1,3% del profesorado aspirante ha logrado una nota igual o superior a 2,5. En Matemáticas y Lengua Castellana, no se llega al 5%. Inglés, Francés y Filosofía rondan entre el 6% y el 7%. Solo Orientación Educativa muestra una tasa algo más “razonable”: un 15% de aprobados.
Los datos han caído como un jarro de agua fría entre los claustros y sindicatos. Las cifras parecen más propias de una criba selectiva que de una evaluación educativa. “Esto no mide la competencia docente. Esto es una carnicería académica disfrazada de proceso selectivo”, ha asegurado a RRNEWS un docente interino de Matemáticas que lleva 10 años trabajando en institutos públicos de la Región.
Formación Profesional: resultados devastadores
La situación no mejora en el cuerpo de profesorado de Formación Profesional. En algunas especialidades, las tasas de suspensos superan el 90%. Hostelería y Turismo encabeza esta triste clasificación con un 96,3% de suspensos, seguida de Mantenimiento de Vehículos (92,6%) e Instalación y Mantenimiento (89,2%).
El panorama en el resto de especialidades es igual de desolador:
- Sistemas Electrotécnicos y Automáticos: 83,7% de suspensos
- Procesos Sanitarios: 81,3%
- Operaciones de Proceso: 75%
- Equipos Electrónicos: 68,8%
- Peluquería: 66,7%
- Procesos Comerciales: entre 59,5% y 80%
- Oficina de Proyectos de Construcción: 58,3%
- Cocina y Pastelería: “la menos mala”, con un 33,3% de suspensos
En total, más del 21% del profesorado de FP no ha superado la prueba práctica en ninguna especialidad. “Un modelo que debería estabilizar y reconocer trayectorias docentes está arrasando sin distinguir méritos ni experiencia. Es inaceptable”, subraya CCOO. «Diera la impresión de que quieren favorecer a la FP privada que está haciendo un verdadero negocio en la Región de Murcia».

¿Evaluación o emboscada?
Desde la Federación de Enseñanza de CCOO Región de Murcia, su secretario general, José Ignacio Tornel, ha sido contundente: “Lo que debería ser una oportunidad de estabilización se ha convertido en una máquina de exclusión. Se está expulsando del sistema educativo a profesionales que han demostrado sobradamente su capacidad en el aula”.
El sindicato exige a la Consejería de Educación que publique de inmediato los criterios de corrección y baremación utilizados por los tribunales.
Reclaman también una revisión profunda del modelo de ejercicio práctico, para que evalúe realmente las competencias docentes, supervisión externa de los tribunales por parte de la Inspección Educativa, establecimiento de umbrales mínimos razonables, alejados del actual sistema punitivo y reconocimiento efectivo de la experiencia laboral y docente como mérito real.
Un proceso de estabilización convertido en pesadilla
El proceso selectivo de 2025 se enmarca dentro del plan estatal de estabilización de plazas estructurales, con el fin de reducir la alta temporalidad en la educación pública. Pero según CCOO, el diseño de las pruebas ha frustrado por completo ese objetivo. En lugar de consolidar, se ha excluido; en lugar de valorar, se ha despreciado.
El profesorado interino, con años de experiencia, ha sido empujado al borde del sistema. Algunos han decidido no volver a presentarse.
Educación niega irregularidades
El consejero de Educación niega irregularidades en las oposiciones docentes y defiende a los tribunales: «No ha habido criterios restrictivos»
El titular de Educación, Víctor Marín, salió al paso de las críticas surgidas tras conocerse los bajos porcentajes de aprobados en las recientes oposiciones docentes. Marín aseguró que «no se han aplicado criterios restrictivos ni se han endurecido las pruebas», y ha defendido que el proceso se ha desarrollado con total legalidad.
El consejero expresó su respaldo a la labor de los tribunales calificadores, subrayando que han actuado «conforme a la normativa vigente y con la máxima objetividad».
La actual convocatoria, que ha ofertado un total de 1.595 plazas, se ha convertido en la más amplia de la historia educativa de la Región de Murcia.
¿Quién gana con la inestabilidad del profesorado?
La tasa de temporalidad en el empleo público en la Región de Murcia ascendía en 2023 al 28,5%, muy alejada del límite del 8% establecido por la legislación estatal. La prevalencia de contratos temporales dentro del sector público genera precariedad laboral, limita la eficacia y la planificación de los servicios públicos, y aumenta la incertidumbre tanto para los trabajadores como para el ciudadano.
El profesorado interino, además de ser más vulnerable, es también más barato para la Administración. No tiene los mismos derechos que un funcionario de carrera: muchos no cobran sexenios, apenas consolidan trienios, y pueden ser cesados sin indemnización al acabar el curso. No tienen derecho a traslados, excedencias voluntarias ni comisiones de servicio.
Por eso, cuando un proceso de estabilización se convierte en una criba masiva, como ha ocurrido en la Región de Murcia, hay quien se pregunta si no hay detrás una estrategia encubierta para seguir manteniendo ese modelo precario, aunque se disfrace de proceso selectivo justo.