Fernando López Miras ha conseguido sacar adelante los Presupuestos Generales de la Región de Murcia para 2025, pero no lo ha hecho sin precio ni contradicciones. El Partido Popular ha logrado aprobar su proyecto de ley en la Asamblea Regional gracias a la abstención de Vox, que primero los tacha de “presupuestos de ciencia ficción”, luego se abstiene para permitir su aprobación y finalmente los celebra como un logro. José Ángel Antelo, líder regional de Vox, llegó incluso a felicitar al Gobierno por «el buen trabajo» ¿En qué quedamos?
La sesión estuvo cargada de tensión política y teatralidad, y no precisamente en sentido metafórico. La portavoz de Podemos-IU-AV, María Marín, depositó un capirote blanco, emulando al Ku Klux Klan, sobre la mesa del portavoz de Vox. El gesto, muy gráfico, obligó a la presidenta de la Asamblea, Visitación Martínez, a intervenir con una llamada al orden y a ordenó la retirada inmediata del objeto. Antelo, visiblemente alterado, exigió a Marín que repitiera sus palabras al micrófono para poder interponerle una querella.
Pero Vox está satisfecho porque ha conseguido que el PP trague con medidas que ningún gobierno moderado aceptaría sin ruborizarse: cierre de recursos para menores migrantes, eliminación de programas de integración social y retirada de subvenciones a entidades humanitarias.
Recortes sociales
La portavoz socialista, Carmina Fernández, lo resumió así: “Estos presupuestos consagran las políticas de odio y legitiman la intolerancia y el racismo desde las instituciones”. Desde el Grupo Socialista se han presentado 191 enmiendas por valor de 400 millones de euros, orientadas a neutralizar los efectos más radicales de las cuentas. Entre ellas, medidas en educación, sanidad, lucha contra la pobreza y violencia machista. Todas han sido rechazadas. “El pacto PP-Vox dibuja una Región en blanco y negro, miedosa y enfrentada”, sentenció Fernández.
María Marín (Podemos-IU-AV) no se quedó corta: “Son perros con distinto collar que cazan para el mismo amo”. Denunció el cierre de centros para menores vulnerables, el abandono de ayudas al transporte escolar y el rechazo a inversiones clave como la ampliación del tranvía. Acusó a Vox de ser “una organización supremacista que promueve el terrorismo racista” y llamó a la ciudadanía a responder con movilización y solidaridad.
«Son los presupuestos del PP» dice Segado
Desde el PP, el portavoz Joaquín Segado defendió que se trata de “presupuestos centrados en la libertad” y prefirió cargar contra el Gobierno central. El tema de Cataluña volvió a escena, con acusaciones de “corrupción política” y un reparto desigual de fondos. Nada nuevo, pero siempre eficaz para desviar el foco. Según Segado, «son los presupuestos del PP centrados en las personas», aunque a cambio de la abstención de VOX pretenden dejar en la calle a 60 menores migrantes del centro de Santa Cruz.
Y mientras todo esto ocurría, el presidente López Miras ni siquiera tomó la palabra tras la aprobación definitiva de las cuentas. Lo hizo su consejero de Hacienda, Luis Alberto Marín. Quizá el presidente no quería mancharse con la tinta de unos presupuestos que huelen más a cesión a la extrema derecha que a convicción.
Lo cierto es que la Región de Murcia ya tiene presupuestos para 2025. Pero también tiene una fotografía clara: un PP que se deja arrastrar por la agenda ultra de Vox para mantenerse en el poder, y un Vox que juega a estar dentro y fuera del sistema, como ese amigo que critica la fiesta, pero se queda a beber gratis. El problema es que la factura, como siempre, la acabamos pagando todos.