El Mirador está en pie de guerra. Lo que para algunos es un proyecto de progreso, para los vecinos de esta pedanía agrícola de San Javier es una amenaza directa a su bienestar, su salud y el futuro de sus familias. La indignación se ha convertido en el motor que impulsa la lucha contra la planta de biogás proyectada a escasos metros de sus casas.
La planta de San Javier es una de las tres plantas de biometano que Enagás Renovable planea construir en la Región de Murcia. Estos proyectos cuentan con el respaldo del Gobierno regional de Fernando López Miras, quien el pasado mes de julio asistía en el restaurante Miramar de Santiago de la Ribera a la presentación oficial de las tres iniciativas. Según anunciaron, las plantas tratarán 400.000 toneladas anuales de residuos orgánicos locales incluidos purines de cerdo, aunque en San Javier no hay ni un solo cebadero.
«Es una magnífica noticia» declaró López Miras ante el consejero delegado de Enagás Renovable, Antón Martínez; y los alcaldes de San Javier, José Miguel Luengo; y de Las Torres de Cotillas, Pedro José Noguera. No asistió al acto el alcalde de Santomera, Víctor Manuel Martínez, también del PP, quien había decidido que su pueblo no albergará una planta de ese tipo en un paraje de huerta tradicional tal y como pretendía la empresa por su cercanía a la línea en la que inyectar el gas.

El negocio de Piné
Se trata de un proyecto industrial, las tres plantas de Enagás, que se viene cociendo desde la pasada legislatura de la mano, entre otros, de quien fue director general de Energía y Actividad Industrial y Minera, Eduardo Piné entre septiembre de 2019 y marzo de 2021.
Piné es ahora gestor de la empresa Lambert Europa S.L. que se ha encargado de realizar los estudios de impacto ambiental para las tres macroplantas gemelas proyectadas en Torres de Cotillas, San Javier y Santomera. Piné no puede negar su buena relación con uno de los mayores productores de purines de la Región de Murcia como es el Grupo Fuertes.

Enagás proyecta la planta en una finca de la familia del senador del PP, Antonio Luengo
Tampoco ha pasado desapercibida la ubicación elegida por Enagás Renovable para instalar su planta de biometano enSan Javier. Los vecinos sospechan que la ubicación del proyecto responde a intereses políticos y familiares. La planta se situará en terrenos adquiridos a Hacienda del Molino S.L., empresa propiedad de la familia del senador del PP y exconsejero de Agricultura de la Región de Murcia, Antonio Luengo Zapata, tal y como desveló El Diario.es. La oferta de compra, que supera el millón de euros, fue firmada por el director ejecutivo de la empresa, Jesús Zapata Mercader, tío del senador. Empresa de la que también forma parte la madre del senador del PP, Pilar Zapata Mercader.
A pesar de la vinculación familiar, Antonio Luengo ha declarado no tener relación con el proyecto, asegurando que desconocía los detalles de la compraventa y la implicación de su tío. “No he participado en nada. Conozco la empresa -Hacienda del Molino S.L.-, y creo que mi tío tiene participación en ella, pero no te sé decir más” dice.
El Ayuntamiento, liderado por José Miguel Luengo (PP), ha negado su implicación directa en la selección de los terrenos, argumentando que se trata de acuerdos privados, pero el informe de compatibilidad urbanística necesario para iniciar los trámites fue expedido por el consistorio el pasado 14 de mayo.
Luengo: «La planta no se va a instalar en San Javier»
Sea como fuere, el malestar social aumenta y el alcalde de San Javier parece que ha tomado buena nota y contado los votos que puede perder en 2027. En el último pleno del año, Luengo intervino tras una moción socialista sobre la planta de Enagás para asegurar que tal y como está proyectada, la planta de biometano «no se va a instalar en El Mirador de San Javier».
«Tal y como ha presentado el proyecto la empresa promotora, no tiene ningún futuro en San Javier, no puede existir en San Javier» zanjó.
López Miras, tan evasivo como siempre
El presidente López Miras siguen sin explicar qué medidas piensa adoptar ante el clamor social que han generado las plantas de biogás en la región.
En respuesta a una pregunta parlamentaria de la diputada de Podemos, María Marín, López Miras se ha mostrado tan evasivo como siempre. El Gobierno regional no solo ha rechazado realizar una consulta a los ciudadanos, tampoco ha aprobado un mapa de ubicaciones para las más de 20 plantas que está tramitando su administración.
Un proyecto que roba el sueño y la tranquilidad
El proyecto de Enagás en El Mirador no es solo una planta de biogás; es una sombra que se cierne sobre los hogares de cientos de personas. «Nos quita el sueño», claman los vecinos, mientras ven cómo las decisiones se toman sin escuchar sus voces. El alcalde de San Javier, José Miguel Luengo, ha pedido «pedagogía» por parte de la empresa promotora, pero los residentes exigen empatía y acción. No quieren explicaciones, quieren soluciones.
La ubicación planta también desafía la lógica y el sentido común. Casas a cero metros, un hospital a menos de 3 kilómetros. También hay empresas muy cerca con los riesgos añadidos por su actividad a esas mismas distancias. Las calles tranquilas de El Mirador, Pozo Aledo o San Cayetano podrían convertirse en vías de paso para decenas de camiones de gran tonelaje que traerán consigo más que ruido: traerán el miedo a la contaminación y a la pérdida de calidad de vida.
El Mar Menor: ¿Otro sacrificio más?
El Mar Menor ya ha sufrido demasiado. El manifiesto de la plataforma es claro: la planta de biogás se construirá sobre un acuífero contaminado por nitratos, conectado directamente con la laguna salada. Los vecinos lo ven venir: un accidente, un derrame, y el delicado equilibrio del Mar Menor podría romperse de forma irreversible. «¡No sometan al Mar Menor a más presión!», claman con desesperación.
San Javier: ¡Sin macrogranjas, sin biogás!
San Javier ha resistido la instalación de macrogranjas, pero ahora temen que la planta de biogás sea el comienzo de una transformación indeseada. El «efecto llamada» es real. «Donde no hay cerdos, habrá camiones; donde no hay estiércol, habrá biogás», advierten los vecinos.
La petición al alcalde José Miguel Luengo es contundente: ¡Declaren San Javier libre de macrogranjas y de plantas de biogás! «Queremos progreso, pero no a costa de nuestros pulmones ni del valor de nuestras casas», sentencian.
Europa, sí; pero bien hecho
Los vecinos no rechazan el progreso ni la tecnología. Alemania y Francia han demostrado que hay otra forma de hacer las cosas. Las plantas allí son pequeñas, locales y respetuosas con su entorno. «¿Por qué aquí no?», preguntan. No se trata de rechazar el biogás, sino de exigir que se haga con sentido común y con el respeto que merecen los vecinos.
En la Región de Murcia ya se contabilizan 206 cabezas de porcino por km², casi el triple que la media nacional según datos oficiales. Hay 1,5 cerdos por persona. No caben más cerdos en la Región y los purines son un grave problema ambiental porque se acumulan en balsas que en la mayoría de los casos están sin impermeabilizar. ¿Por qué los ganaderos no construyen pequeñas plantas de biogás junto a sus macrogranjas de cerdos para dar salida a los purines?
La devaluación de las viviendas en el entorno del Mar Menor ha sido significativa en los últimos años, principalmente debido a la degradación ambiental de la laguna. El Banco de España, en su Informe de Estabilidad Financiera de otoño de 2021, destacó que desde 2016, con los primeros episodios de eutrofización y la aparición de la ‘sopa verde’, se observó un efecto negativo en la evolución del precio de las viviendas en la zona. El Banco de España ha cuantificado en 4.000 millones la depreciación del valor de las viviendas junto al Mar Menor.
La eutrofización empobrece a las familias de los municipios ribereños (5.190 euros menos de renta per cápita) según un estudio realizado por investigadores de la UPCT que cifran en casi 100 millones de euros la pérdida de renta bruta de los hogares causada por la degradación ambiental del Mar Menor.
«¿En qué ayudará a los propietarios de viviendas una macroplanta de biometano a escasos kilómetros de la costa? ¿Acaso fomenta el turismo el paso diario de decenas de camiones llenos de mierda de cerdo?» se preguntan los habitantes de El Mirador.
Los vecinos sienten que luchan contra gigantes invisibles, donde las decisiones ya están tomadas de antemano, pero no se rinden aún cuando crece la sensación de desamparo en un municipio que en las últimas elecciones municipales otorgó mayoría absoluta al Partido Popular, el partido político al que ahora reclaman que les escuche y les ampare.