La tragedia medioambiental que asola la población cartagenera de Torreciega no es nueva ni desconocida por la justicia ni por las autoridades políticas regionales que han de adoptar medidas. Sin embargo, a pesar de los repetidos informes y denuncias, la falta de acciones concretas refleja el poco interés en proteger la salud de los ciudadanos y preservar el ecosistema local. El hallazgo de una garceta común (Egretta garcetta) muerta en las inmediaciones del vertedero de residuos peligrosos de Zincsa es solo el último capítulo de una historia de abandono y negligencia.
¿Cuántas veces han pedido los vecinos de Torreciega al titular del juzgado de instrucción número 5 de Cartagena que obligue al sellado inmediato de las balsas? Tantas como la empresa ha desoído las cautelares impuestas por los tribunales de justicia en un territorio, la Región de Murcia, cuyo desprecio por el medio ambiente es tan escandaloso como alarmante. ¿Por qué no actúa la Comunidad Autónoma de manera subsidiaria y sella las balsas? ¿De qué sirven las periciales de la Guardia Civil hablando de «situación crítica» y pidiendo al juez la adopción de medidas urgentes?
La garceta, una especie protegida catalogada como «de interés especial» por el Real Decreto 139/2011, ha sido hallada flotando en una celda del vertedero colmada de líquidos ácidos y peligrosos resultantes de la oxidación de desechos industriales. La peritación del UCOMA (Unidad de Control Medioambiental) de la Guardia Civil ha tasado la muerte de este ejemplar en 33.394 euros, una pérdida que se suma a una larga lista de daños ecológicos y económicos. A pesar de las advertencias, nada cambia.
La ineficacia de las medidas correctoras
Durante los últimos cinco años, se han registrado 11 muertes de aves protegidas en la misma zona. A pesar de la instalación de cañones espantapájaros y la práctica de cetrería como métodos disuasorios, seis de estas muertes han ocurrido después de la implementación de dichas medidas. Las autoridades regionales, plenamente conscientes de esta ineficacia, han optado por no intervenir de manera contundente.
«El almacenamiento de residuos ácidos a cielo abierto representa un peligro inminente para la avifauna», recalca el informe 2023/IP03 de UCOMA de la Guardia Civil aportado al juzgado. Las aves son atraídas por las celdas del vertedero, confundiéndolas con cuerpos de agua, lo que las expone a la corrosión y a la toxicidad de los desechos industriales. El contacto con estos líquidos provoca graves lesiones en el plumaje y la piel, además de daños internos que derivan, en la mayoría de los casos, en una muerte agónica.
Un riesgo invisible para la salud de la población
El impacto de este desastre ambiental no se detiene en la fauna. Los vientos dominantes del Noreste dispersan partículas tóxicas provenientes del vertedero hacia la barriada de Torreciega, donde se depositan en calles, parques y viviendas. Este polvo, cargado de metales pesados como cadmio, plomo y mercurio, supone un riesgo sanitario crítico, especialmente para los niños y la población vulnerable.

«La inhalación de partículas de PM10 y PM2.5 provenientes del vertedero puede desencadenar enfermedades respiratorias y cardiovasculares, además de efectos cancerígenos a largo plazo», señala el informe realizado por el investigador José Matías Peñas que será aportado al juez. Los residuos metalúrgicos, erosionados por la acción del viento, alcanzan distancias de hasta 4 kilómetros, penetrando profundamente en los pulmones de la población expuesta. Sin embargo, las advertencias reiteradas de los expertos no han sido suficientes para motivar una respuesta efectiva por parte del Gobierno regional de López Miras con competencias en medio ambiente.
Riesgo de colapso del vertedero
El deterioro de las motas de contención de las celdas del vertedero representa una amenaza aún mayor. Los ácidos contenidos en los lodos han comenzado a corroer las paredes de contención, provocando grietas y hundimientos que comprometen seriamente la estabilidad de la infraestructura.

El informe advierte de que, en caso de lluvias torrenciales o un evento meteorológico extremo, el colapso de las celdas del vertedero podría desencadenar una avalancha de lodos tóxicos, afectando viviendas y espacios públicos de Torreciega. “Es urgente reforzar las motas de contención para prevenir una tragedia de proporciones catastróficas”, enfatiza UCOMA. Las autoridades, no obstante, continúan haciendo oídos sordos.
Un clamor vecinal por acciones inmediatas
La falta de mantenimiento en el vallado perimetral del vertedero también ha sido señalada como una negligencia grave. Numerosos tramos del cercado están rotos o sustraídos, lo que permite el acceso libre al interior de las instalaciones, incluso por parte de niños. En el interior se encuentran sustancias que emiten vapores de mercurio, altamente tóxicos y peligrosos.
Los vecinos de Torreciega han elevado su voz ante las autoridades locales y regionales exigiendo respuestas y soluciones concretas, pero obtienen indiferencia. No solo piden la reparación inmediata del vallado, sino también la retirada de los residuos peligrosos y la implementación de medidas de contención efectivas. Las respuestas siguen siendo lentas y evasivas, aumentando la frustración de los ciudadanos que ven peligrar su salud día a día.
Imágenes que hablan por sí solas
El reciente informe al que ha tenido acceso RRNews incluye impactantes fotografías y videos que evidencian el deterioro del vertedero, la muerte de especies protegidas y la dispersión de residuos peligrosos por las calles de Torreciega. Las grietas visibles en las motas de contención, los restos de aves muertas y los polvos metálicos que cubren la superficie del barrio son pruebas irrefutables de una crisis que no admite más demoras.
La población de Torreciega espera que estas imágenes impulsen a las autoridades a tomar acciones inmediatas, evitando así que el vertedero de Zincsa siga siendo el epicentro de una catástrofe ambiental con graves consecuencias para la salud de la población.