Piden reforzar la seguridad de los museos de la Región tras los robos de oro en Villena, Albacete y Badajoz

Huermur reclama una revisión extraordinaria de los sistemas de protección y alerta especialmente sobre las colecciones de monedas, joyas, orfebrería y objetos de oro y plata

La sucesión de robos en museos españoles ha encendido las alarmas en la Región de Murcia. La asociación conservacionista Huermur ha reclamado a las administraciones una revisión urgente de las medidas de seguridad de museos, colecciones y depósitos de bienes culturales para evitar que el patrimonio murciano pueda convertirse en el próximo objetivo.

La petición llega después del espectacular robo cometido esta semana en el Museo de Villena (MUVI), donde varias personas encapuchadas consiguieron llevarse buena parte del célebre Tesoro de Villena, uno de los conjuntos de orfebrería más importantes de la Edad del Bronce en Europa.

El asalto se produjo durante la madrugada del 27 de agosto y duró apenas unos minutos. Los ladrones accedieron al museo por la fuerza y huyeron con gran parte de las piezas originales. El conjunto, descubierto en 1963, está formado por 66 objetos de oro, plata, hierro y ámbar y contiene cerca de diez kilos de oro.

Para Huermur, lo sucedido en Villena debe servir como advertencia a las instituciones murcianas.

“Murcia conserva un patrimonio histórico, artístico y religioso excepcional y tenemos que anticiparnos. No podemos esperar a que desaparezca una colección de oro o plata irreemplazable para preguntarnos al día siguiente si las medidas de seguridad eran suficientes”, señala el presidente de la asociación, Sergio Pacheco.

Tres asaltos en apenas cuatro meses

El robo de Villena no es un episodio aislado.

El pasado 25 de abril, el Museo Arqueológico Provincial de Badajoz sufrió el robo de 144 de las 149 monedas de oro que componían el denominado Tesoro de Villanueva de la Serena. Las piezas, de enorme valor histórico, habían sido descubiertas en 1987. La investigación policial llegó a plantear la hipótesis de que el asalto pudiera haber sido realizado por encargo.

Tres meses después, en la madrugada del 28 de julio, cuatro encapuchados entraron en el Museo de Albacete y se llevaron 220 monedas de oro pertenecientes a dos colecciones históricas.

Los asaltantes accedieron por una ventana, rompieron las vitrinas de la sala de Arqueología y ejecutaron el robo en aproximadamente un minuto y medio. Una de las colecciones estaba integrada por 42 monedas procedentes de Madrigueras y la otra por 180 piezas halladas en Villamalea.

Villena se ha convertido así en el tercer gran asalto registrado este año contra colecciones de oro conservadas en museos españoles. Los tres robos tienen un elemento común: piezas de pequeño tamaño, gran valor y fácil transporte.

La preocupación no se limita a España. Europol ha advertido recientemente de una transformación de los robos contra museos europeos, con delincuentes que buscan especialmente oro, joyas, piedras preciosas y antigüedades por su elevado valor y su facilidad para introducirlas en el mercado ilegal.

El informe de Europool

Según el informe Changing tactics, changing targets: the evolving nature of museum heists, publicado el 24 de agosto de 2026, los delincuentes recurren cada vez más a mazas, explosivos e incluso armas de fuego para acceder a los museos o intimidar a su personal. Europol detecta además una mayor selección previa de los objetivos: metales preciosos, piedras preciosas y piezas culturales de alto valor se han convertido en bienes especialmente atractivos por su elevada demanda y por la relativa facilidad para revenderlos clandestinamente.

La agencia europea también observa cambios en el perfil de quienes cometen estos delitos. Junto a las redes tradicionalmente vinculadas al tráfico de patrimonio aparecen grupos creados de forma puntual, incluso reclutados mediante redes sociales, y delincuentes procedentes de otros ámbitos criminales que ven en los robos a museos una actividad con una relación favorable entre riesgo y beneficio.

Europol señala además que el tráfico ilícito de bienes culturales tiene habitualmente una dimensión transnacional: las piezas pueden ser robadas en un país y comercializadas posteriormente en otro. La agencia recuerda que este mercado genera importantes beneficios para la delincuencia organizada y mantiene conexiones con otros delitos graves, incluido el blanqueo de capitales.

El informe cita como ejemplos recientes el robo de piezas dacias cometido en Países Bajos en 2025, el asalto al Louvre ese mismo año y el ataque al Museo Cognacq-Jay de París en 2024. Para Europol, estos episodios muestran que los museos se enfrentan a una nueva generación de robos más rápidos, violentos y selectivos.

Huermur pide una auditoría extraordinaria

Ante esta situación, Huermur reclama a la Comunidad Autónoma, al Ministerio de Cultura y a los ayuntamientos que, dentro de sus respectivas competencias, coordinen una revisión extraordinaria de la seguridad del patrimonio mueble existente en la Región de Murcia.

La asociación considera que esa evaluación debería alcanzar no solo a los museos públicos, sino también a almacenes y depósitos de bienes culturales y establecer mecanismos de cooperación con instituciones privadas y religiosas.

Huermur recuerda que una parte importante del patrimonio regional se encuentra precisamente fuera de los grandes museos: iglesias, conventos, cofradías y hermandades conservan esculturas, pinturas, joyas, coronas, cálices, custodias, bordados y numerosas piezas de oro y plata de considerable valor histórico y artístico.

La organización pide revisar los sistemas de alarma y detección de intrusos, la videovigilancia, los accesos y cerramientos, la resistencia de las vitrinas, la conexión con centrales receptoras y fuerzas de seguridad y los protocolos de actuación cuando los centros permanecen cerrados.

Especial atención, sostiene, deberían recibir aquellas colecciones que contienen monedas históricas, joyas, piezas de orfebrería y objetos fabricados con metales preciosos, precisamente los bienes que se están convirtiendo en objetivo prioritario de los últimos asaltos.

El riesgo de que las piezas desaparezcan para siempre

Huermur recuerda además que el daño provocado por estos robos no puede medirse únicamente por el precio del oro o la plata sustraídos.

El Tesoro de Villena, por ejemplo, posee un valor arqueológico e histórico imposible de sustituir. Las piezas permiten conocer las técnicas metalúrgicas, las relaciones sociales y económicas y la cultura material de las sociedades que habitaron la península hace aproximadamente tres mil años.

El riesgo, advierten los expertos, es que objetos únicos terminen ocultos durante décadas en colecciones clandestinas o incluso sean fundidos para comercializar únicamente el metal precioso que contienen. Europol ha señalado precisamente el aumento del valor del oro como uno de los factores que está detrás del creciente interés de las redes criminales por este tipo de bienes.

Para Huermur, los robos de Badajoz, Albacete y Villena constituyen una advertencia suficiente para actuar antes de que ocurra algo parecido en Murcia. “El patrimonio que desaparece puede no recuperarse jamás”, alerta la asociación.

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