Las familias del Centro para Personas con Discapacidad de El Palmar, en Murcia, han dicho basta. Después de casi tres años de reuniones, promesas, planos y correos sin respuesta, el AMPA del centro denuncia que el Instituto Murciano de Acción Social les ha comunicado que las obras de mejora previstas no se realizarán porque ya no está disponible el millón de euros que, según aseguran, se había comprometido para la primera fase de la reforma.
La denuncia la firma Ana Lorca Riquelme, miembro de la Junta Directiva del AMPA del Centro de Personas con Discapacidad El Palmar, en una nota fechada el 14 de mayo de 2026 y titulada “Al IMAS se le ha perdido un millón de euros”. En ella, las familias relatan un proceso que comenzó en septiembre de 2023, cuando pidieron al IMAS que estudiara la forma de mejorar unas instalaciones inauguradas en mayo de 1975 y utilizadas actualmente por unas 90 personas con discapacidad.
Según el AMPA, desde su apertura hace más de medio siglo, las únicas mejoras realizadas en el centro han consistido en levantar tabiques para dividir grandes espacios en aulas y construir un pequeño módulo exterior destinado a talleres. Las familias sostienen que esas actuaciones son claramente insuficientes para atender las necesidades actuales de usuarios que, en muchos casos, ya son adultos y algunos incluso han entrado en la vejez.
Un centro de 1975 para 90 personas
El Centro para Personas con Discapacidad de El Palmar abrió sus puertas en mayo de 1975 con 42 residentes internos. Con el paso de los años empezó también a funcionar como centro de día. Hoy, según la nota del AMPA, lo utilizan 90 personas con algún tipo de discapacidad.
La reivindicación de las familias no nació de un capricho ni de una petición menor. Lo que solicitaron al IMAS fue una mejora integral de la estancia de sus hijos e hijas en el centro: aulas más amplias, una enfermería, dos ascensores grandes y funcionales, zonas de sombra para los recreos y espacios más adecuados para la vida diaria de las personas usuarias.
El relato de las familias comienza en septiembre de 2023, cuando los arquitectos Juan Antonio Sánchez y Francisco Honesto, de la Oficina Técnica del IMAS, se reunieron con la directiva del AMPA para conocer de primera mano qué actuaciones podían realizarse. Según afirman, los técnicos tomaron nota de las propuestas planteadas por las familias.
A partir de ahí, el AMPA creyó que el proyecto empezaba a avanzar. En marzo de 2024, las familias mantuvieron una reunión con Mirian Pérez Albaladejo, directora general de Personas con Discapacidad del IMAS, y con Catalina Sánchez, del equipo técnico de esa Dirección General. Querían conocer la situación del proyecto y los plazos previstos.
Según el AMPA, en esa reunión se les trasladó que las obras se ejecutarían en tres fases: primero, la reforma de la planta baja; después, la mejora de la planta alta, donde se encuentra el internado; y, por último, una intervención en los exteriores. También se les indicó que los arquitectos explicarían el proyecto sobre plano.
La promesa del millón de euros
La reunión clave llegó en abril de 2024. Según el comunicado de las familias, el AMPA volvió a reunirse con la directora general y con los arquitectos para ponerse al día sobre la situación de las obras. Fue entonces, siempre según la versión del AMPA, cuando la directora general les comunicó que la Consejería de Política Social, Familias e Igualdad había concedido un millón de euros para ejecutar la primera fase de las reformas.
Según afirman, ese dinero procedía fundamentalmente de fondos europeos Next Generation. También les dijeron que si era necesario, la propia Consejería asumiría la cantidad que faltara para completar el presupuesto. Las familias salieron de aquella reunión con la sensación de que la reforma estaba encarrilada.
El arquitecto José Antonio les habría explicado entonces el proyecto previsto y les habría trasladado que las obras comenzarían a principios de 2025, una vez obtenidos todos los permisos necesarios. En junio de 2024, según el AMPA, el técnico les mostró el plano con las tres fases y lo denominó “Proyecto Básico de Rehabilitación del CPD El Palmar”.
Para las familias, aquello no era ya una mera conversación informal. Había reuniones, un proyecto básico, una planificación por fases y una dotación económica anunciada. Por eso, lo ocurrido después ha provocado indignación y desconcierto.
Correos sin respuesta y una reunión en 2026
El AMPA asegura que, tras preguntar en varias ocasiones a la dirección del centro y enviar numerosos correos electrónicos a la Dirección General para conocer la marcha del proyecto, no obtuvo una respuesta que tranquilizara a las familias.
La explicación llegó finalmente el 20 de abril de 2026. Mirian Sánchez recibió al AMPA para comunicarle que las obras no se iban a realizar porque el millón de euros prometido ya no estaba disponible. La razón trasladada, según las familias, fue que esa cantidad no aparece reflejada en los presupuestos generales de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia ni, en concreto, en los de la Consejería de Política Social, Familias e Igualdad.
La conclusión que las familias aseguran haber recibido fue tajante: si no hay dinero, no hay obras de mejora. Como mucho, según recoge el comunicado, se arreglarán los baños.
A partir de ahí, el AMPA formula la pregunta que da sentido a toda su denuncia: “¿Dónde está ese millón de euros?”. La nota sostiene que nadie les ha dado una respuesta válida y que todo parece haber quedado en “palabras vacías” que sirvieron para calmar e ilusionar a las familias con unas reformas que ahora no se ejecutarán.
Ni enfermería, ni aulas más grandes, ni sombras
La frustración de las familias tiene nombres concretos. No hablan de una obra abstracta, sino de mejoras que consideran necesarias para la dignidad y el bienestar diario de las personas usuarias.
En la nota enumeran actuaciones que, según afirman, se les habían planteado o prometido: soportales para que usuarios y trabajadores pudieran resguardarse de la lluvia en los desplazamientos entre el módulo de autónomos y el comedor; una enfermería; una sala de visitas con aseo para familiares; aulas más grandes; ascensores funcionales; sombras para los recreos y otras reformas destinadas a adaptar el centro a las necesidades actuales.
La imagen que dejan las familias es dura: personas adultas con discapacidad, algunas ya mayores, que siguen en aulas pequeñas y en instalaciones que no han recibido una reforma de fondo desde hace décadas.
El AMPA recuerda que muchos usuarios no pueden defenderse por sí mismos debido a las limitaciones derivadas de su discapacidad. Por eso, afirma que a las familias no les queda otra opción que salir a la calle para reivindicar su bienestar.
“Muy bien en la foto”, pero sin obras
Las familias sostienen que los responsables públicos no han demostrado una verdadera preocupación por sus hijos e hijas, aunque sí acuden a las fiestas que se organizan en el centro y aparecen en actos públicos.
Este año, además, el Centro de Personas con Discapacidad de El Palmar cumple 50 años desde su apertura. Para las familias, esa efeméride hace aún más evidente la contradicción entre los gestos institucionales y la falta de inversiones reales.
Todo puede quedar bien en la foto, en la televisión o en los periódicos, denuncian las familias, pero la realidad diaria es otra: sus hijos seguirán en aulas pequeñas, sin las reformas prometidas y con una pregunta sin respuesta sobre el millón de euros que, aseguran, debía financiar las obras.
Un conflicto que exige explicaciones
La denuncia del AMPA deja abiertas preguntas que necesitan respuesta pública. La primera es si existió formalmente esa dotación de un millón de euros para la primera fase de las obras. La segunda, si procedía de fondos europeos Next Generation, como aseguran las familias que se les comunicó. La tercera, por qué esa cantidad no aparece ahora en los presupuestos y qué ha ocurrido con el proyecto básico de rehabilitación presentado en 2024.
También queda por aclarar qué actuaciones piensa ejecutar finalmente el IMAS en el centro y en qué plazo. Las familias aseguran que solo se les ha hablado del arreglo de los baños, una intervención que consideran muy alejada de las reformas anunciadas.
En el fondo, la denuncia no habla solo de una partida presupuestaria. Habla de expectativas creadas en familias que llevan años reclamando espacios dignos para personas con discapacidad. Habla de hijos e hijas que necesitan mejores aulas, mejores accesos, zonas de sombra, atención sanitaria adecuada y espacios pensados para su edad y sus necesidades reales.
El AMPA ha puesto sobre la mesa una pregunta sencilla y contundente: dónde está el millón de euros que, según sostiene, se prometió para mejorar el Centro de Personas con Discapacidad de El Palmar. Ahora corresponde al IMAS y a la Consejería de Política Social, Familias e Igualdad explicar qué ocurrió con ese dinero, qué queda del proyecto anunciado y qué respuesta van a dar a unas familias que ya no aceptan más silencio.