Más de siete meses después de su presentación, el recurso administrativo para proteger como Bien de Interés Cultural (BIC) el Cristo de la Sangre sigue sin resolverse. No hay respuesta oficial. No hay plazos. Y, según denuncia la Asociación para la Conservación del Patrimonio de la Huerta de Murcia (Huermur), tampoco voluntad política.
La organización patrimonialista ha decidido dar un paso más: llevar el bloqueo administrativo al terreno parlamentario. El pasado 30 de marzo registró una pregunta en la Asamblea Regional dirigida a la consejera de Cultura para exigir explicaciones por lo que consideran una “paralización injustificada” de un expediente que afecta a una de las imágenes más relevantes de la Semana Santa murciana.
El origen del conflicto se remonta al 7 de agosto de 2025, cuando Huermur presentó un recurso de alzada contra la decisión de la Consejería de Cultura de no incoar el expediente BIC. Desde entonces, el procedimiento permanece sin resolver. Para la entidad, este silencio no es neutro: “demuestra que la administración ha optado por dejar el expediente bloqueado”, evitando pronunciarse sobre el fondo del asunto.

Un símbolo del barroco murciano sin protección legal
El Cristo de la Sangre, obra del escultor Nicolás de Bussy en el siglo XVII, es una de las piezas más reconocibles del patrimonio religioso de la Región de Murcia. Su valor artístico, histórico y social no está en discusión. Lo que sí está en cuestión es su protección jurídica.
Uno de los puntos más controvertidos del expediente está en un detalle que no lo es en absoluto: la ubicación de la obra. La Consejería de Cultura fundamentó su negativa en que el Cristo de la Sangre se encuentra en el Museo de la Sangre. Sin embargo, el recurso de Huermur sostiene que ese dato es incorrecto y que la imagen está realmente en la Iglesia del Carmen, en un espacio propio e independiente. La diferencia no es menor: si la base de la resolución parte de un hecho erróneo, todo el argumento administrativo queda en entredicho y abre la puerta a su posible nulidad.
Pero no es la única crítica. El recurso también denuncia una actuación “al margen del procedimiento”, al haberse denegado la incoación del BIC sin tramitar el expediente completo ni recabar informes de las entidades consultivas, como exige la normativa.
El silencio administrativo como clave jurídica
Uno de los elementos más relevantes del caso es el papel del silencio administrativo. Huermur defiende que, en este caso, opera el silencio positivo, lo que implicaría que la solicitud de protección ya habría sido aceptada de forma automática ante la falta de respuesta en plazo.
Además, la entidad recuerda que existen precedentes en los que la propia administración ha reconocido este efecto, así como resoluciones judiciales -tanto del Tribunal Supremo como del Tribunal Superior de Justicia de Murcia- que obligan a incoar expedientes BIC cuando existen indicios suficientes del valor del bien.
De hecho, una de las preguntas registradas en la Asamblea apunta directamente a esta cuestión: si la Consejería aplicará esa doctrina jurisprudencial o si, por el contrario, se apartará de ella al resolver el recurso.
Presión política y advertencia judicial
El tono de Huermur se ha endurecido en las últimas semanas. Su presidente, Sergio Pacheco, dibuja un escenario de confrontación clara: “quienes trabajamos para proteger el patrimonio frente a una administración que prefiere esconder los expedientes en un cajón”.
La asociación considera especialmente grave que no se haya dado respuesta a un recurso que afecta a un bien del siglo XVII, y recuerda que resolver no es opcional, sino una obligación legal de la administración.
Por ello, advierten: si la situación se prolonga, acudirán a los tribunales para forzar una resolución conforme a derecho.
Más allá de un expediente
Lo que está en juego no es solo la catalogación de una obra concreta. El caso del Cristo de la Sangre abre un debate más amplio sobre la gestión del patrimonio en la Región de Murcia: los tiempos administrativos, la aplicación de la normativa y la transparencia en la toma de decisiones.
Mientras tanto, el expediente sigue sin moverse. Y el silencio, en este caso, empieza a tener consecuencias políticas, jurídicas y patrimoniales.
El Cristo de la Sangre procesiona el Miércoles Santo en Murcia.
Forma parte de la tradicional procesión organizada por la Archicofradía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, una de las más emblemáticas de la Semana Santa murciana, conocida popularmente como “los coloraos” por el color de sus túnicas.
Sale por la tarde-noche desde la Iglesia del Carmen y recorre el centro de la ciudad, en una de las citas más multitudinarias y representativas de la tradición barroca murciana.