La falta de planificación y de respuesta por parte de la administración educativa vuelve a golpear a los alumnos con necesidades especiales. El AMPA del Colegio San Antonio, en Molina de Segura, ha denunciado que el centro lleva más de un mes sin una de las Auxiliares Técnicas Educativas (ATE) asignadas al aula abierta, un recurso esencial para garantizar una atención digna e inclusiva.
Las aulas abiertas son un recurso educativo específico dentro de los centros escolares ordinarios destinado a atender a alumnado con necesidades educativas especiales muy significativas, que requiere apoyos intensivos y adaptaciones que no siempre pueden prestarse en un aula convencional. Su objetivo no es otro que favorecer la inclusión.
La situación, lejos de ser un caso aislado, evidencia -según las familias- un problema estructural: la Consejería de Educación sigue sin disponer de un mecanismo ágil y urgente para cubrir vacantes en puestos clave para la atención del alumnado más vulnerable.
Mientras tanto, el centro educativo se ve obligado a realizar un “esfuerzo excepcional”, asumiendo tareas que no le corresponden para evitar que el problema recaiga directamente sobre las familias. Desde el AMPA agradecen la implicación del personal del colegio, pero advierten con contundencia: no es su responsabilidad suplir la inacción de la administración.
Las Auxiliares Técnicas Educativas no son un apoyo secundario. Son imprescindibles para tareas básicas del día a día: ayuda en la alimentación, cambio de pañales, acompañamiento al baño, desplazamientos dentro del centro o apoyo para la inclusión en aulas ordinarias. Funciones que garantizan no solo la atención educativa, sino también la seguridad, la dignidad y el bienestar del alumnado del aula abierta.
Sin embargo, el CEIP San Antonio cuenta únicamente con una dotación de 1,5 auxiliares, una cifra que el AMPA considera claramente insuficiente. Y durante el último mes, esa dotación se ha reducido todavía más por una vacante que sigue sin cubrirse.
La asociación señala directamente a la Dirección General de Función Pública y, por extensión, a la Consejería de Educación: no existe una bolsa activa de sustitución inmediata, lo que provoca que cada baja o finalización de contrato deje a los alumnos desatendidos durante semanas o incluso meses.
Lo más grave, denuncian las familias, es el silencio institucional. El AMPA asegura que la situación ha sido comunicada formalmente por registro oficial y por distintas vías, sin que hasta el momento haya habido respuesta ni por parte de Función Pública ni de la Consejería. Una falta de reacción que, lejos de ser burocrática, tiene consecuencias directas sobre menores que requieren atención especializada.
Ante este escenario, las familias reclaman medidas urgentes:
- Creación inmediata de un sistema de sustitución mediante bolsa de empleo.
- Cobertura urgente de la vacante actual.
- Ampliación de la dotación de auxiliares en el centro.
- Transparencia en los criterios de asignación de recursos.
El AMPA del Colegio San Antonio exige que la Consejería deje de mirar hacia otro lado y actúe de forma inmediata para garantizar una atención inclusiva real, no solo sobre el papel. Porque cada semana sin auxiliares no es un simple retraso administrativo: es un recorte silencioso que afecta directamente a quienes más apoyo necesitan.