La expresión no es retórica ni casual. “Salir del fatalismo” es el concepto que vertebra una iniciativa impulsada por un grupo de ciudadanos y ciudadanas de la Región de Murcia que alertan de un clima social y político marcado por la resignación, el desaliento y la ausencia de horizontes de cambio. Frente a esa inercia, plantean reactivar la capacidad de reflexión, articulación y acción de la sociedad civil murciana, en un contexto que consideran especialmente adverso.
La propuesta cristalizó en un primer encuentro celebrado el 29 de noviembre de 2025, en la sede de la Fundación ANSE, en Murcia, bajo el título “Región de Murcia: salir del fatalismo. ¿Qué queremos hacer con nuestra región?”. La reunión reunió a unas 35 personas, con 22 intervenciones activas, procedentes de ámbitos diversos: activismo social, ecologismo, feminismo, mundo académico, sindicalismo, cultura y participación ciudadana .
Un diagnóstico que parte de una “policrisis” global
El documento que sirve de base a la convocatoria arranca con un diagnóstico amplio del momento histórico actual, definido como una “policrisis” que atraviesa todas las escalas -global, europea, estatal y regional- y todos los ámbitos de la vida social
Entre los factores que alimentan esa crisis múltiple se citan, de forma explícita, las distintas dimensiones de la crisis ecológica, cuyos efectos, señalan, recaen de forma desproporcionada sobre las personas y territorios más vulnerables; el incremento de las desigualdades económicas, tanto entre el Norte y el Sur global como dentro de cada país; y la reaparición de una lógica de bloques geopolíticos, con una nueva guerra fría, el abandono de los tratados de desarme y la reactivación de la amenaza nuclear
A ese contexto se suma el auge de un capitalismo de la vigilancia y de la atención, dominado por grandes corporaciones tecnológicas, y lo que el V-Dem Institute ha denominado una “ola mundial de autocratización”: un deterioro profundo de las democracias liberales y el ascenso de fuerzas nacionalpopulistas y neofascistas.
Europa y España: democracias tensionadas
Los promotores de la iniciativa sitúan estas dinámicas en el marco de la Unión Europea, descrita como un proyecto en crisis, cada vez más desorientado y desunido. Se mencionan expresamente el retroceso del modelo social europeo, la paralización del Pacto Verde, las políticas migratorias restrictivas y la incapacidad de la UE para dar respuestas eficaces a conflictos como la guerra de Ucrania o el genocidio en Palestina
En el caso de España, el análisis reconoce la singularidad de contar con uno de los pocos gobiernos progresistas del continente, sustentado por una coalición compleja y parlamentariamente frágil. Pese a los buenos datos macroeconómicos y a ciertos avances en políticas sociales y laborales, persisten problemas estructurales graves: desigualdad, pobreza, dificultades de acceso a la vivienda y precariedad
Frente a ello, se señala la existencia de una oposición articulada entre PP y Vox, con una agenda calificada de neoliberal, negacionista, xenófoba y antifeminista, que utiliza estrategias de confrontación judicial, mediática y política para desgastar al Gobierno central, contribuyendo además a desplazar el eje político hacia la ultraderecha
La Región de Murcia como “laboratorio” de la ultraderecha
El análisis se vuelve especialmente incisivo cuando se centra en la Región de Murcia, definida como un territorio marcado por la longevidad del ciclo político conservador, con más de tres décadas de gobiernos del Partido Popular, y por ser la comunidad con mayor proporción de voto ultraderechista del país
Ese contexto ha permitido, según los convocantes, que Vox imponga al PP decisiones de carácter regresivo: el cierre de centros de atención a menores inmigrantes, la supresión de la optativa de árabe en la enseñanza pública, la paralización de políticas de vivienda para menores extranjeros o la denegación de instalaciones públicas a la comunidad musulmana. A ello se suma un discurso de odio xenófobo, el negacionismo climático y el respaldo a un modelo agroindustrial que desprecia la protección del Mar Menor
La Región de Murcia, dicen, se ha convertido en el “laboratorio español” donde la ultraderecha ensaya con éxito su capacidad para condicionar a la derecha tradicional, con consecuencias visibles en los indicadores económicos, sociales, ambientales y culturales de la región, situados entre los peores del país.
No todo está perdido: las victorias de la movilización social
Pese a ese panorama, los promotores de la iniciativa rechazn una visión completamente derrotista. Recuerdan que en los últimos años la ciudadanía murciana organizada ha logrado victorias significativas, como el soterramiento de las vías del tren en la capital o la Iniciativa Legislativa Popular para dotar de personalidad jurídica al Mar Menor, pionera en Europa
Estos logros sirven de base para una idea central: el bloqueo político no es absoluto y la movilización social sigue siendo una herramienta eficaz cuando se articula con objetivos claros y amplios consensos.
Recuperar el espíritu del Foro Ciudadano, sin replicarlo
La iniciativa está impulsada por personas vinculadas al Foro Ciudadano de la Región de Murcia, activo entre 2001 y 2019. Aquel espacio funcionó como lugar de convergencia plural, análisis riguroso y elaboración de propuestas alternativas, con informes como El otro estado de la región y aportaciones relevantes en ámbitos como la transparencia, la reforma electoral o la pluralidad informativa
Los promotores insisten en que no se trata de “resucitar” el Foro tal y como fue, sino de crear un nuevo espacio, adaptado a las condiciones actuales, que permita compartir diagnósticos, coordinar iniciativas y construir colectivamente un modelo alternativo de región.
El encuentro del 29 de noviembre: primeras coincidencias
Durante la reunión del 29 de noviembre se alcanzó un consenso amplio sobre la oportunidad y necesidad de este nuevo espacio ciudadano. Varias intervenciones subrayaron que el primer paso debe ser ampliar y diversificar la red de personas implicadas, incorporando a más jóvenes, mujeres, personas migrantes y colectivos de distintas comarcas -Cartagena, Lorca, Águilas, Noroeste, Altiplano- para evitar una visión excesivamente centralizada
Ejes estratégicos: de la precariedad al conflicto ecosocial
Entre los ejes de trabajo propuestos figuran la precarización social y laboral, el acceso a la vivienda, el racismo hacia la población migrante, la juventud y la gentrificación urbana, la privatización de servicios públicos como la sanidad y la educación, y la participación democrática y la rendición de cuentas
Especial relevancia adquieren los problemas donde confluyen lo social y lo ecológico: la agroindustria del Campo de Cartagena, el Mar Menor, la restauración de la Sierra Minera, la contaminación atmosférica, el modelo de ciudad sostenible, la gestión del agua o el enfoque de “una sola salud”, que integra salud humana, animal y ambiental
Reflexión, comunicación y acción
En cuanto a la metodología, se plantea combinar tres planos: reflexión, comunicación y acción. Se insiste en la necesidad de conectar el conocimiento científico con el activismo social, mejorar la presencia pública y comunicativa -especialmente en redes- sin renunciar a los espacios presenciales, y explorar fórmulas de financiación que permitan sostener el proyecto en el tiempo
Como primer paso organizativo, se eligió un grupo gestor de ocho personas, encargado de preparar una nueva reunión el próximo 24 de enero (centro cultural Puertas de Castilla) y de ampliar la base de participación.
Un proceso abierto frente a la resignación
Lejos de ofrecer respuestas cerradas, la iniciativa se define como un proceso abierto, en fase inicial, que aspira a reactivar la conversación pública y la capacidad de acción colectiva en la Región de Murcia. La pregunta que plantean -siguiendo una cita de Iñaki Gabilondo– no es qué va a ocurrir, sino qué quiere hacer la ciudadanía con su región .