La Región de Murcia no está ante un vuelco político, pero sí ante una mutación silenciosa del comportamiento electoral. El Barómetro de Otoño 2025 del Centro de Estudios Murciano de Opinión Pública (CEMOP) dibuja un escenario en el que el Partido Popular seguiría ganando las elecciones autonómicas, aunque sin mayoría absoluta, mientras Vox y el PSOE empatarían en escaños, algo impensable hace apenas unos años. Bajo esa fotografía aritmética se esconde, sin embargo, un cambio más profundo: el voto ya no se mueve entre bloques, sino dentro de ellos, y lo hace impulsado por el malestar, la desafección y una brecha generacional cada vez más visible
Si hoy se celebrasen elecciones, el PP obtendría el 38,3 % de los votos y 19 escaños, cuatro menos de los necesarios para gobernar en solitario. Vox alcanzaría el 25,3 % y 12 diputados, los mismos que lograría el PSOE con un 23,9 % de apoyo, mientras que Unidas Podemos conservaría dos escaños con el 5,5 % de los votos. El resultado confirma que el PP resiste como primera fuerza, pero ya no domina el tablero con la comodidad de etapas anteriores.
El desgaste del PP no se va a la izquierda: se queda en casa o se va a Vox
Uno de los mensajes más claros del barómetro es que el desgaste del Partido Popular no se traduce en un trasvase hacia el PSOE. No hay un desplazamiento del electorado conservador hacia la izquierda. Lo que ocurre es otra cosa: parte del voto del PP se mueve hacia Vox, y otra parte se retira directamente del sistema, engrosando la abstención.
«Cerca de 60.000 votantes del PP no saben hoy a quién votar. El PP tiene la fidelidad más baja de todo el ciclo»
El 26,2 % de la ciudadanía considera “buena o muy buena” la actuación del Gobierno regional—, pero esa mejora no logra retener a los votantes más ideologizados. En los segmentos situados en la derecha y la extrema derecha, Vox aparece como una opción más coherente con su visión política y como una vía para expresar descontento sin abandonar el bloque ideológico. Es ahí donde se produce el trasvase más consistente que detecta el CEMOP.
PSOE: aguanta, pero no avanza
En el otro extremo, el PSOE resiste mejor de lo que crece. Mantiene una base fiel, suficiente para empatar en escaños con Vox, pero incapaz de aprovechar el desgaste del PP. El barómetro muestra que los votantes socialistas descontentos no se marchan a otros partidos, sino que optan mayoritariamente por la abstención.
Este dato es clave para entender por qué, pese a un clima social marcado por la preocupación por la vivienda, la precariedad laboral y el bloqueo institucional, el PSOE no capitaliza el malestar. El descontento no se transforma en voto alternativo, sino en desmovilización, especialmente entre electores de izquierda y centroizquierda.
Vox y el factor generacional: el giro inesperado del voto joven
Donde sí hay crecimiento claro es en Vox, y no solo por el trasvase desde el PP. El Barómetro de Otoño 2025 introduce un elemento que altera los esquemas tradicionales: la Generación Z.
«Se confirma el giro a la derecha de la juventud murciana«
Entre los jóvenes de 18 a 28 años, Vox obtiene un 21,1 % de valoración “buena o muy buena”, el porcentaje más alto entre todos los partidos en ese grupo de edad. El dato no refleja entusiasmo político, sino otra cosa: desafección, enfado y ruptura con los discursos clásicos. Los jóvenes aparecen como uno de los colectivos más críticos con el funcionamiento de las instituciones y con la capacidad de los gobiernos para resolver problemas estructurales, especialmente el acceso a la vivienda.
El barómetro apunta así a un desplazamiento del voto joven hacia la derecha, no por adhesión ideológica profunda, sino como expresión de rechazo al sistema político tal y como funciona hoy.
La abstención, el actor que no se presenta pero decide
Si hay un gran beneficiado de este clima político, no es un partido, sino la abstención. Solo el 27,6 % de la ciudadanía valora positivamente la situación política en la Región, mientras que el 40 % la considera “regular” y más de una cuarta parte la califica directamente como negativa. A escala nacional, el suspenso es aún más rotundo: el 65,4 % considera mala o muy mala la situación política en España.
Este contexto explica por qué una parte significativa del electorado -especialmente en la izquierda- opta por retirarse del proceso electoral, alimentando un escenario en el que los partidos con votantes más movilizados parten con ventaja.
El trasfondo social: la vivienda como detonante del malestar
Todo este movimiento electoral no se produce en el vacío. El barómetro sitúa por primera vez a la vivienda como el principal problema de la ciudadanía, citada por el 9,8 % de los encuestados, al mismo nivel que la inmigración. Le siguen los políticos y la política (8,9 %) y el desempleo (7,8 %).
El informe resume el momento con una frase reveladora: la Región de Murcia es percibida como un territorio donde coexisten signos de fortaleza económica con un profundo malestar político e institucional. La vivienda, la calidad del empleo y la inmigración no son preocupaciones coyunturales, sino problemas estructurales que están reordenando las actitudes políticas.
Un Parlamento más fragmentado y un futuro abierto
El Barómetro de Otoño 2025 no anuncia un cambio inmediato de gobierno, pero sí confirma que el equilibrio político es hoy más frágil que nunca. El PP gana, pero no manda; el PSOE aguanta, pero no ilusiona; Vox crece, sobre todo entre jóvenes; y la abstención se consolida como el síntoma más claro del desencanto.
Más que un giro ideológico, la Región de Murcia vive una crisis de confianza, y eso, a medio plazo, suele tener consecuencias políticas imprevisibles.
Ningún líder aprueba
El Barómetro de Otoño 2025 del Centro de Estudios Murciano de Opinión Pública (CEMOP) deja una conclusión tan clara como incómoda para la clase política regional y nacional: ningún liderazgo logra una valoración alta entre la ciudadanía murciana. El informe constata un suspenso generalizado y refuerza una tendencia ya observada en oleadas anteriores: la desconfianza no se dirige solo a los partidos, sino también a quienes los encabezan.
El presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras (PP), es el líder mejor valorado, aunque se queda en torno a un 4,6. Por detrás se situa el secretario general del PSOE en la Región, Francisco Lucas, con una puntuación aproximada de 3,8. La portavoz de Podemos, María Marín, obtiene una valoración similar, en torno a 3,6, mientras que el presidente regional de Vox, José Ángel Antelo, registra una de las notas más bajas, alrededor de 2,9.
El suspenso no se limitaba al ámbito autonómico. A nivel nacional, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibe una valoración media de 2,9, confirmando un clima de desconfianza generalizada hacia los liderazgos políticos, coherente con el alto grado de desafección que ya reflejaban los indicadores sobre la situación política y el funcionamiento de las instituciones.
El documento subraya que la situación política es valorada como “regular” por una amplia mayoría de la población, mientras que los juicios claramente positivos son minoritarios. Este contexto se refleja también en la percepción de los líderes, que no logran capitalizar ni la mejora relativa de algunos indicadores económicos ni el desgaste evidente de sus adversarios. La consecuencia es una política sin referentes fuertes, en la que nadie entusiasma y casi todos decepcionan.