La Región de Murcia vuelve a situarse entre los territorios con peor cobertura y menor apoyo económico a las Rentas Mínimas de Inserción (RMI). Los datos oficiales del informe estatal publicado por el Ministerio de Derechos Sociales muestran una fotografía contundente: apenas el 1,3% de las personas bajo el umbral de la pobreza acceden a esta prestación, una cifra que coloca a la comunidad entre las cinco con peor cobertura del país, sólo por encima de Castilla y León, Andalucía, Madrid y Castilla-La Mancha.
La Región de Murcia cuenta actualmente con 354.479 personas en riesgo de pobreza, según las cifras del INE incluidas en el informe. Sin embargo, únicamente 4.701 personas son beneficiarias de la RMI. El dato refleja una tendencia sostenida de retroceso: desde 2020, la región ha perdido más de 15.000 beneficiarios, lo que supone una caída del 76,24% en sólo cuatro años.
Un sistema que no llega: peor cobertura y cuantías muy por debajo de la media
A la baja cobertura se le suma otro indicador preocupante: la cuantía media de la RMI en la Región de Murcia representa sólo el 9,2% de la renta media por hogar, una de las cifras más bajas del conjunto estatal y muy alejada del promedio nacional (15,3%). Murcia aparece en el informe como uno de los territorios donde la ayuda tiene un menor peso relativo sobre los ingresos reales de los hogares.
El documento sitúa a la comunidad junto a Madrid y Aragón como los territorios con menor intensidad económica de la prestación.
Caída del 53,8% en la inversión: menos fondos y menos personas atendidas
La inversión pública autonómica destinada a rentas mínimas también se ha desplomado. La Región de Murcia ha pasado de 17,2 millones de euros en 2020 a 7,97 millones en 2024, lo que supone un descenso del 53,81%, una contracción que supera notablemente la reducción media estatal (-20,2%).
En términos comparados, sólo diez comunidades han efectuado recortes superiores. La caída del gasto acompaña directamente a la pérdida de beneficiarios, pero también refleja un giro estructural: la región ha replegado casi a la mitad su inversión social más básica en plena fase de consolidación del Ingreso Mínimo Vital.
Una población atendida cada vez más reducida
El análisis histórico 2011–2024 confirma esta tendencia. La cobertura en la Región de Murcia ha pasado de cifras situadas entre el 5% y el 7% durante la década anterior a desplomarse hasta el 1,3% en 2024, coincidiendo con la implantación del IMV (Ingreso Mínimo Vital) y el cambio de prioridades presupuestarias autonómicas.
El informe también detalla la edad de quienes figuran como titulares de la Renta Mínima de Inserción, es decir, la persona que solicita y gestiona la ayuda en nombre de toda la familia. En la Región de Murcia, destaca el peso de los grupos más jóvenes: el 5,7% de los titulares tiene menos de 25 años y el 17% se sitúa entre los 25 y los 34 años.
Esta distribución revela que una parte significativa de los hogares que dependen de la RMI está encabezada por personas que aún se encuentran en las primeras etapas de su vida adulta, un indicador que apunta a la precariedad laboral y a las dificultades de emancipación que atraviesa la juventud en la región.
Una región con fuerte pobreza pero una de las RMI más bajas del país
El contraste entre el volumen de pobreza y el alcance de la RMI es especialmente acusado en el caso murciano. La región presenta una tasa de pobreza del 22,6%, cuatro puntos por encima de la media estatal (17,9%), pero se encuentra en los niveles más bajos de cobertura y cuantía de la prestación.
El informe de la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, que acompaña al Ministerio en el análisis, subraya esta brecha territorial: mientras País Vasco cubre al 62,9% de su población bajo el umbral de la pobreza, la Región de Murcia apenas alcanza al 1,3%.
Conclusión: una red de último recurso cada vez más débil
Los datos revelan un deterioro sistémico del dispositivo regional de rentas mínimas. La Región de Murcia atiende a menos personas, con menos recursos y con prestaciones más bajas en un contexto en el que la pobreza no disminuye en términos proporcionales.
La llegada del Ingreso Mínimo Vital ofrecía -según el informe estata- la oportunidad de redirigir la inversión autonómica desde la mera transferencia económica hacia la inserción social. Sin embargo, los datos apuntan a un escenario distinto: la red autonómica se ha reducido sin que exista una alternativa equivalente en intensidad, cobertura y acompañamiento.
La Región de Murcia entra así en el grupo de comunidades donde la RMI ha dejado de ser una herramienta eficaz para combatir la exclusión, con un impacto residual sobre una población pobre que crece y se cronifica.