Acaban de comenzar las clases en los centros escolares españoles y procede diseñar la forma de movilidad más adecuada para ir a los mismos. Sabemos que la contaminación atmosférica es la principal causa medioambiental de muerte y enfermedades, por eso es imprescindible plantearse una movilidad sostenible desde bien pequeños.
En mi anterior artículo (“La contaminación que respiramos nos está matando”, RRNews, 28-7-2025), hablé del gasto o beneficio social que conlleva la forma de moverse, según el medio de transporte, concluyendo que el desplazarse andando no solo que no conlleva ningún gasto social, sino, que, por el contrario, tiene un beneficio social de 0,37 €, por km recorrido, que redunda en un espectacular ahorro en gastos sanitarios (visitas a médicos, ingresos en hospitales, medicamentos, accidentes, tráfico y contaminación climática, atmosférica y acústica).
Por eso, debemos cambiar de paradigma en la movilidad. Y el primer consejo que podemos dar a nuestros lectores es que sus hijos deben poner en marcha este eslogan: ¡Yo voy al cole andando! (si vives a menos de 1 km del cole, ven a pie, ya que solo tardarás unos 15 minutos).
Ventajas de ir al cole andando:
- Mejora tu salud física y mental, y la del planeta.
- Fortalece tus músculos y huesos.
- Disminuye tu estrés.
- La luz natural de la mañana aporta buenos neurotransmisores y duermes mejor.
- No ocupas la calle con un coche.
- No contaminas.
- Te diviertes con tus amigos durante el camino.
- Llegas más despierto al cole.
- Aprendes a controlar el tiempo y a orientarte, lo que te permitirá conocer tu barrio.
- Promueve la autonomía y autoestima de los más pequeños.
- Los niños que llegan al cole en bus escolar, a pie, o bici, llegan más contentos que los que van en coche.
- Además, mejora tu estado emocional y rendimiento académico.
Por todo eso, es necesario seguir incentivando proyectos como los Caminos Escolares para fomentar la autonomía de la infancia, por las grandes ventajas que conlleva, tanto en los aspectos físicos, como en los sociales, emocionales y académicos.
La mitad de los escolares va a pie a clase, un 3 % en bici y un 7 % en bus escolar: El 54,8 % del alumnado de centros públicos va a pie a clase, el 3 % en bici o patinete, 1,9 % en transporte público y 7,4 % en bus escolar, según la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnado (CEAPA).
UNICEF, en su informe “Estado del aire global” (19-6-2024), señala que la contaminación atmosférica es una de las principales causas de muertes prematuras a nivel mundial de los niños, y que cada día mueren casi 2.000 niños menores de 5 años por la contaminación atmosférica. Razón más que suficiente para exigir a nuestros responsables políticos que las calles de los colegios sean peatonales, porque los niños (hasta 1 m) están expuestos a una concentración de micropartículas PM2.5, de los coches, de al menos 20 % más que los adultos. Por eso, el tráfico debe alejarse de las escuelas, al menos en horario escolar. En este sentido, conviene recordar que el entorno saludable de los colegios es competencia exclusiva de los Ayuntamientos.
El 93 % de los peques hasta los 15 años, del mundo, respiran aire contaminado (OMS), lo que pone en grave peligro su salud y su crecimiento. Desgraciadamente, muchos de ellos acaban falleciendo. De acuerdo con las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 600.000 niños murieron en 2016 a causa de infecciones respiratorias agudas de las vías respiratorias bajas causadas por el aire contaminado.
Si queremos unas ciudades más saludables, ¿por qué no empezamos por las escuelas?, creando unos entornos escolares más saludables, con estas medidas:
- Proyectar una red de carriles bici seguros.
- Alejar los vehículos motorizados de los centros escolares.
- Mejorar las infraestructuras peatonales para aumentar la comodidad y seguridad de los peatones.
- Habilitar aparcamientos para bicicletas y patinetes.
- Reverdecer los terrenos escolares y zonas circundantes.
- Señalizar los recorridos a pie, en bici y en transporte público.
- Mejorar las rutas, frecuencia, señalización y accesos del transporte público.
- Limitar el acceso y estacionamiento de vehículos a las zonas escolares, en horario escolar.
Existen bastantes evidencias científicas que demuestran que cuando los estudiantes cambian a colegios situados en zonas más contaminadas por tráfico, empeoran los resultados académicos, hay más problemas disciplinarios y mayor absentismo. Los estudios científicos dejan claro que la contaminación atmosférica, especialmente las partículas finas (PM₂.₅ y PM₁₀), NO₂ y el ozono troposférico, puede afectar negativamente al rendimiento académico, la disciplina y la asistencia escolar de los estudiantes.
En resumen, podemos concluir que una magnífica forma de movilidad sostenible es la de ir andando al cole. Te invitamos, como madre o padre, a que la pongas en práctica con tus hijos.