El presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, ha iniciado el curso político intentando proyectar una imagen de gobernante comprometido con la dependencia, la vivienda y la juventud. Eso ha intentado en su entrevista al periódico La Opinión. Sin embargo, sus palabras contrastan con los hechos de su gestión y con las cesiones que ha hecho a Vox para sacar adelante los Presupuestos autonómicos. Analizamos su entrevista.
Presupuestos «sociales» a costa de pactar con Vox
“Prefiero que se desgaste mi Gobierno a que se desgaste la Región”, defende López Miras al justificar las duras negociaciones con Vox. Presumede que las cuentas permiten “17 millones de euros para la dependencia” y la creación de “275 plazas en residencias de mayores y personas con discapacidad”.
Lo que omite es que esos mismos Presupuestos solo se aprobaron tras aceptar una exigencia clave de Vox: el cierre del centro de menores de Santa Cruz. Una decisión que él mismo reconoce y que afecta directamente a menores migrantes tutelados. El presidente afirma que se busca darles “entornos lo más parecidos a un hogar”, pero lo cierto es que la medida responde a una imposición política.
Migración: ilegal lo que ya aplica
Cuando se le pregunta por la propuesta de Vox de cerrar todos los centros de menores, López Miras responde que es “del todo ilegal”. Sin embargo, ya ha pactado el cierre de uno de ellos, justificándolo con un discurso de legalidad y bienestar infantil. La incoherencia es evidente: critica como ilegales propuestas que, en la práctica, ya está ejecutando parcialmente.
Seguridad: un plan millonario en la región más segura
“Murcia es una comunidad segura”, admite, aunque acto seguido defende un plan de 120 millones de euros para aumentar la plantilla de policías locales hasta 3.000 efectivos. El contraste es claro: reconoce que la Región tiene índices de criminalidad por debajo de la media, pero impulsa un plan de seguridad que responde más al discurso del miedo promovido por Vox que a una necesidad objetiva. Además, reprocha al Gobierno central la falta de guardias civiles y policías nacionales, mientras desvía fondos autonómicos hacia competencias estatales como es la seguridad ciudadana.
Vivienda: promesas frente a la realidad
El presidente admite que hay “toda una generación de jóvenes que se están frustrando” porque solo “el 15% tiene acceso a una vivienda”. Como solución, vuelve a anunciar un decreto de Vivienda Asequible que promete 1.820 viviendas en 27 municipios. Lo viene anunciando desde el pasado mes de enero.
El problema es que no hay financiación concreta ni plazos claros, y la medida se centra en recalificar suelos y reducir trabas urbanísticas, lo que beneficia a promotores privados más que a jóvenes en situación de vulnerabilidad. Murcia es una de las regiones con menor inversión en políticas de vivienda pública y con mayor peso de la especulación urbanística.
Un plan industrial condicionado al Estado
López Miras anuncia a bombo y platillo un Plan Industrial con 15.000 empleos y 700 millones de euros en recursos públicos. Pero él mismo reconoce que “no podrá desplegarse en su totalidad si no nos aumentan la capacidad eléctrica”. En otras palabras, vende un proyecto ambicioso pero lo supedita completamente a decisiones del Gobierno central, descargando la responsabilidad fuera de su gestión.
Confrontación con Madrid como estrategia
El presidente aprovecha para arremeter contra el nuevo delegado del Gobierno, Francisco Lucas, a quien acusa de “usar la Delegación como plataforma electoral”. Sin embargo, López Miras omite que él mismo utiliza de forma sistemática la política del agua, la seguridad y la migración como armas de confrontación con Madrid. El palacio de San Esteban es el altar murciano de la confrontación electoral.
Aeropuerto y Ryanair: dependencia encubierta
Sobre el aeropuerto de Corvera, asegura que “Ryanair es un cliente importante, pero también está Volotea y tenemos otras compañías”. La realidad es que el aeródromo murciano depende en gran medida de Ryanair y nunca ha alcanzado las promesas de internacionalización que se anunciaron en su apertura.
Un doble discurso consolidado
El balance de la entrevista muestra a un presidente que intenta presentarse como adalid de políticas sociales, pero que en la práctica ha subordinado su acción de gobierno a las exigencias de Vox y a una estrategia permanente de confrontación con el Gobierno central.
Mientras habla de dependencia, vivienda y juventud, aplica recortes en derechos básicos de menores migrantes y despliega planes de seguridad innecesarios en una de las regiones más seguras de España. Sus promesas grandilocuentes, desde el Plan Industrial hasta el decreto de vivienda, se formulan sin garantías de financiación ni plazos, y siempre con la mirada puesta en culpar a Madrid de lo que no se cumpla.
En definitiva, López Miras refuerza un discurso con tintes sociales, pero su gestión revela un gobierno marcado por la incoherencia y la dependencia política de la ultraderecha.