La fotografía salarial de la Región de Murcia es un puñetazo en el estómago. Casi tres de cada siete trabajadores murcianos –292.225 personas- sobrevivieron en 2023 con menos de 15.120 euros brutos al año, es decir, por debajo del Salario Mínimo Interprofesional. Son datos de un informe de los Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA).
No hablamos de casos aislados. Es casi la mitad de la gente que ves en la cola del supermercado, de compañeros de oficina, de camareros que te sirven el café. El problema se agrava si miramos el género: una de cada dos mujeres con empleo en la Región está en este grupo de salarios bajos, frente a un 35,6% de hombres. Y ellas son mayoría en la población ocupada murciana: el 53,6%.
¿Se puede vivir con menos de 1.260 euros brutos al mes? Entre alquileres imposibles, facturas de luz que asustan y una compra que cada semana parece más cara, la respuesta ya la sabes. Muchos sobreviven a base de apretar los dientes y recortar en todo lo recortable.
El otro extremo: la burbuja dorada
Mientras tanto, en la otra orilla del río, existe un grupo diminuto de murcianos que juega en otra liga. Apenas 45 personas forman parte del 0,01% que más gana. En menos de veinte años han visto crecer sus ingresos un 3.003,4%. Sí, has leído bien: treinta veces más.
En 2022, ese grupo declaró un sueldo medio de 286.548 euros al año y eso es solo una de sus fuentes de ingreso. La brecha es brutal: estas fortunas ganan en un mes lo que un trabajador medio en Murcia tarda años en reunir.
Un país con demasiados sueldos bajos
La historia no es exclusiva de nuestra región. En España, 7,4 millones de personas (un 36,9% de los ocupados) cobraron menos del SMI en 2023. Las cifras son más sangrantes en Extremadura (47%) y Andalucía (46,9%), seguidas muy de cerca por Murcia (42,5%).
Incluso en comunidades con mejores datos relativos, como Madrid (30,1%) o Cataluña (32%), la precariedad alcanza a un tercio de la población ocupada. No son números residuales: son millones de vidas condicionadas por nóminas que no dan para vivir con tranquilidad.
El salario bajo tiene rostro de mujer
En todo el país, más de cuatro millones de trabajadoras están por debajo del SMI. En provincias como Huelva, el dato llega al 67,2%. Y en la Región de Murcia, la situación es demoledora: una de cada dos mujeres trabaja por un sueldo que no llega al mínimo legal anual.
Aquí influyen muchas piezas del puzle: sectores feminizados con peores sueldos, contratos a tiempo parcial que nadie pidió, techos de cristal que siguen intactos. Un patrón que se repite año tras año, como si fuera imposible romperlo.
Cuando la desigualdad se dispara
Es cierto que la subida del SMI ha reducido la desigualdad en el tramo medio-bajo de la escala salarial. Pero en lo alto, la película es distinta: el 1% más rico ha subido sus sueldos un 130,7% en veinte años; el 0,1%, un 242,8%; y el exclusivo 0,01%, un 407,9% a nivel nacional.
La Región de Murcia pulveriza todos esos registros: su élite más rica ha multiplicado sus ingresos por treinta, superando cuatro veces la media del país. Dos realidades que apenas se tocan: la del día a día de quien trabaja por 1.000 euros y la del que vive en una burbuja de abundancia que crece sin freno.
La pregunta es inevitable: ¿cómo se cierra una brecha así? ¿Qué se hace para que tener un empleo vuelva a ser garantía de estabilidad y no un ejercicio de supervivencia? ¿Y cómo se evita que unos pocos se alejen cada vez más del resto?
Mientras no haya respuestas valientes y políticas capaces de equilibrar este tablero, la foto seguirá siendo la misma: miles de murcianos sacando cuentas para llegar a fin de mes, y un puñado de privilegiados contando beneficios que no dejan de crecer.