Los presupuestos de la Comunidad Autónoma para 2025 vuelven a poner en entredicho las prioridades del Gobierno regional. Los datos oficiales revelan recortes importantes en áreas clave como juventud, turismo y cultura, mientras se incrementa la partida para publicidad institucional.
Juventud: recortes y desmantelamiento de recursos
El área de juventud sufre un recorte del 30% en su presupuesto global, con una reducción directa de 2,5 millones de euros en ayudas y programas dirigidos a este colectivo. En paralelo, se ha eliminado la figura de los 43 agentes de empleo juvenil, que operaban desde los centros locales de empleo asesorando a jóvenes en búsqueda de trabajo.
Todo ello ocurre en una de las comunidades autónomas con mayores tasas de paro juvenil del país, donde además se mantiene un modelo administrativo que considera “joven” a cualquier persona de hasta 40 años, equiparando las necesidades de quien empieza su carrera laboral con quien ya lleva casi dos décadas en el mercado de trabajo.
Como contraste, el presupuesto para publicidad institucional aumenta en 70.000 euros, una cifra que se utiliza para maquillar la gestión en lugar de invertir en soluciones reales. El total estimado para 2025 rondaría los 3,92 millones de euros en campañas de comunicación y visibilidad institucional.
Turismo: 4,6 millones para un 10% del PIB
El sector turístico representa el 10,3% del Producto Interior Bruto regional, pero la inversión pública no parece estar a la altura: solo 4,6 millones de euros con fondos propios se destinan a esta actividad, lo que supone un recorte del 22,5% respecto a 2024.
Mientras se repiten discursos sobre la importancia del turismo como motor económico, sigue sin aprobarse el llamado «pacto regional por el turismo», anunciado hace más de un año y todavía sin fecha concreta para su implementación.
Cultura: 0,43% del presupuesto, sin estrategia y con un patrimonio por los suelos
La inversión en cultura vuelve a ocupar la última fila del presupuesto autonómico. Solo el 0,43% del total se destina a políticas culturales, incluyendo al ICA (Instituto de las Industrias Culturales y las Artes), la Orquesta Sinfónica y los programas de Bienes Culturales.
No hay previsto ningún Plan Estratégico de Cultura, pese a ser una demanda histórica del sector. La situación del patrimonio cultural tampoco mejora: el coste estimado de su recuperación ya supera todo el presupuesto anual destinado a esta área.
Según datos del Consejo Económico y Social (CES), el 7,1% de los turistas nacionales son turistas culturales, pero en la Región de Murcia esa cifra es solo del 3,4%. El abandono de los recursos patrimoniales no solo supone una pérdida identitaria, sino también una oportunidad perdida para el desarrollo económico y turístico.
La Región de Murcia afronta 2025 con un presupuesto que reduce inversión en juventud, recorta en turismo y vuelve a relegar la cultura al rincón de lo accesorio. Ni los jóvenes, ni el patrimonio, ni el tejido cultural aparecen como prioridades. Se anuncian pactos, pero no se ejecutan. Se promete impulso, pero se recorta. Y mientras tanto, los datos, los que no caben en un cartel institucional, siguen señalando lo mismo de siempre.