Los presupuestos de la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca para 2025 presentan como “inversión histórica” una dotación de 11,5 millones de euros para infraestructuras hidráulicas. Sin embargo, gran parte de estas actuaciones ya fueron incluidas en los presupuestos del año pasado y no llegaron a ejecutarse.
Entre las obras destacadas figuran la gestión de aguas pluviales en la Ciudad del Aire de San Javier y un sistema de drenaje sostenible en el polígono El Saladar de Lorquí. Mientras tanto, han desaparecido de las cuentas de 2025 otras actuaciones previstas en 2024 y que no se han realizado: el colector del barrio de La Mota (Santomera), el tanque de tormentas de Jumilla, el colector de saneamiento sur en Lorca y el de la calle Ramón y Cajal en Archena.
Infraestructura pendiente y alcaldías silenciosas
Las partidas suprimidas, pese a no haberse ejecutado, no han sido objeto de explicación ni de crítica por parte de los alcaldes de los municipios afectados. La preocupación se centra en que, ante episodios de lluvias intensas, la ausencia de estas infraestructuras básicas podría tener consecuencias graves.
Agricultura ecológica: el 72% del dinero viene de fuera
Uno de los grandes anuncios del presupuesto es una inversión de 20 millones de euros en agricultura ecológica. No obstante, estos fondos provienen del Plan Estratégico de la Política Agraria Común (PAC), cofinanciado por la Unión Europea (a través del fondo FEADER) y por el Gobierno de España. La Región de Murcia solo aporta un 28% de la financiación.
Esto se repite en otras líneas presupuestarias: las ayudas de mayor impacto proceden de financiación externa, mientras que la contribución autonómica es limitada.
Dos avances clave: seguros agrarios y fondo de contingencia
Entre los elementos positivos de las cuentas regionales destaca el incremento en las subvenciones a la contratación de seguros agrarios, que suben de 5 a 6,2 millones de euros. También se ha creado un fondo de contingencia de 8 millones para atender emergencias en el sector primario, como sequías o fenómenos meteorológicos extremos.
Este fondo de emergencia responde a una vieja demanda del sector, que hasta ahora debía recurrir a líneas de crédito en situaciones de crisis.