El último informe del Consejo Económico y Social (CES) de la Región de Murcia sobre indicadores de coyuntura económico y laboral, publicado en junio de 2025, confirma lo que muchos expertos ya intuían: el crecimiento económico de la región es cada vez más frágil, está concentrado en sectores poco productivos y viene acompañado de desequilibrios estructurales que no se corrigen.
Bajo la apariencia de estabilidad, el informe deja al descubierto una región que avanza a tirones, con un mercado laboral que no termina de estabilizarse, una industria que pierde fuelle y un endeudamiento público que sigue desbocado.
Crecemos, pero menos, y mal
La AIReF estimó un crecimiento del PIB regional del 3,1% interanual en el primer trimestre de 2025, ligeramente por encima de la media nacional (2,8%) y muy por delante de comunidades como Extremadura o Navarra. Pero esta cifra esconde varias sombras: se trata de una desaceleración respecto a años anteriores y las previsiones para el conjunto de 2025 no superan el 2,4%, según las estimaciones más recientes.
Los factores que sostienen ese crecimiento son, además, preocupantemente volátiles: el consumo privado repunta, pero la inversión privada da señales de estancamiento y el sector exterior -clave en una región exportadora- muestra un deterioro considerable. Las exportaciones caen un 11,6% interanual en abril y las importaciones lo hacen un 18,6%. Incluso los bienes de consumo, normalmente más estables, caen un 6,5%
Industria y agricultura: sectores estratégicos que se tambalean
El índice de producción industrial se desploma un 9% en abril respecto al año anterior, y la cifra de negocio industrial cae un 8%. La utilización de la capacidad productiva está en mínimos: 67%, 3,4 puntos menos que hace un año. Aunque el empleo industrial ha subido (83.500 personas, +14,5%), la producción no acompaña ese crecimiento, lo que sugiere una desconexión peligrosa entre empleo y productividad
La agricultura, aunque con datos mixtos, sufre el golpe del cambio climático y las catástrofes meteorológicas. El granizo de mayo afectó a 31.200 hectáreas y causó pérdidas de más de 77 millones de euros. Cultivos como melocotonero, peral, almendro y limonero fueron los más perjudicados. En frutales de hueso, las caídas de producción son alarmantes: ciruela (-24,8%), albaricoque (-14,4%) y melocotón (-6,9%)
Además, el índice de precios percibidos por los agricultores bajó un 6,6% interanual en febrero, mientras que los costes, aunque también bajan, siguen siendo un lastre histórico. En resumen: producir sigue siendo cada vez menos rentable, pese al espejismo de ciertas subidas en carne porcina o cereales
Mercado laboral: más empleo, pero peor
El paro en la Región de Murcia se mantiene en el 12,8%, una de las tasas más altas del país, con una brecha de género clara: 13,5% en mujeres frente al 12,3% en hombres. Pero lo más grave es el paro juvenil, que afecta al 31,9% de los jóvenes de 16 a 24 años y al 18,9% si se extiende hasta los 34.
El empleo crece, sí, pero lo hace en formas inestables. El número total de contratos cae un 9,4% en mayo respecto al año anterior. Los indefinidos bajan un 8,9%, con una caída aún más pronunciada en los fijos discontinuos (−13%). Los temporales también retroceden (−10,2%). En términos estructurales, la contratación sigue anclada en la precariedad: la tasa de temporalidad apenas se ha movido desde mediados de 2023 y se mantiene en un 44,5%
A esto se suma el estancamiento en el número de empresas: en mayo se registraron 43.381, apenas un 0,2% más que el año anterior. El tejido empresarial no crece, y eso también afecta a la calidad del empleo.
Deuda pública disparada y déficit sin freno.
Uno de los datos más preocupantes del informe es la situación financiera de la Comunidad Autónoma. El déficit no financiero de la CARM ascendía en abril a 248 millones de euros, el 0,55% del PIB. En términos de contabilidad nacional, el déficit autonómico era del −0,62%, sólo superado por Baleares y Extremadura.
La deuda regional ya supera los 13.300 millones de euros
La deuda pública regional alcanzó en el primer trimestre los 13.337 millones de euros, un 30,7% del PIB murciano. Sólo la Comunidad Valenciana tiene una ratio peor. Y lo más inquietante: en un año, la deuda ha aumentado en casi mil millones de euros. ¿Quién va a pagar esa factura?
El espejismo del turismo y los servicios
Aunque el sector terciario muestra algunos signos positivos, como el crecimiento de la afiliación en hostelería, actividades inmobiliarias y logística, los datos no son espectaculares. La ocupación hotelera apenas sube un 1,4%, el grado de ocupación no llega al 52%, y las pernoctaciones de turistas extranjeros caen un 6,6% Todo indica que el “boom” turístico tiene límites y no basta para tirar del conjunto de la economía.
Economía social y siniestralidad laboral: los olvidados
El informe también muestra el declive de la economía social. Las cooperativas de trabajo asociado inscritas se reducen un 66,7% y las sociedades laborales un 59%. Los socios también caen de forma drástica. Es decir, el modelo económico alternativo, más inclusivo y democrático, está completamente abandonado por las políticas públicas.
En cuanto a la seguridad laboral, aunque los accidentes con baja disminuyen un 11%, la siniestralidad grave no se ha erradicado: se han producido ya 24 accidentes graves y 8 mortales en lo que va de año. Un dato que invita a recordar que el crecimiento económico no puede medirse solo en PIB.
Crecemos a costa de tapar agujeros
El informe del CES deja claro que el modelo económico de la Región de Murcia sigue apoyado en pies de barro. Mucho consumo, poca inversión; mucho empleo, poco estable; mucho crecimiento, pero mal repartido. Todo ello, con una deuda desbocada, desigualdad de género, jóvenes sin futuro y un campo que se ahoga entre los granizos, los precios bajos y la falta de apoyo institucional.