El aeropuerto internacional de la Región de Murcia se construyó entre promesas de prosperidad y autosuficiencia, pero se ha convertido en un monumento al despilfarro público. Ahora, los principales responsables políticos de aquel fiasco comienzan a rendir cuentas. Ramón Luis Valcárcel, ex presidente del Gobierno regional durante más de 19 años, y José Ballesta, ex consejero de Obras Públicas y actual alcalde de Murcia, deberán comparecer ante la comisión de investigación creada en la Asamblea para analizar la liquidación fallida del aeropuerto de Corvera.
La decisión marca un punto de inflexión en un caso que lleva años acumulando silencio institucional y cifras de vértigo. El impulso definitivo ha venido de la mano de Podemos, que desde el inicio de la legislatura ha exigido que se señalen con nombres y apellidos a los responsables políticos de lo que califican como “el mayor pufo del Partido Popular en la Región”. Y ahora lo celebran como una victoria. “Vamos a sacar a Valcárcel y a Ballesta de su guarida, de la madriguera de la corrupción del PP, y los vamos a traer a esta Asamblea para que den la cara”, ha dicho sin rodeos el diputado morado Víctor Egío.
Más de 400 millones públicos enterrados en un aeropuerto que vale 143
Los datos son escandalosos. El diputado socialista Alfonso Martínez Baños ha aportado una cifra que resume el disparate financiero de Corvera: “La Comunidad compró un aeropuerto por 401 millones de euros que, según el Tribunal Superior de Justicia de Murcia, está valorado en solo 143”. La diferencia -un agujero de 258 millones de euros- es lo que el PSOE califica como “perjuicio económico directo a las arcas públicas”.
Y no es el único cálculo alarmante. En la comisión, el funcionario instructor del expediente de liquidación, Miguel Nebreda, detalló las tres vías principales de reclamación económica que mantiene actualmente la administración autonómica: 182,6 millones del aval ejecutado, 212,3 millones en concepto de daños y perjuicios, y 6 millones de costas judiciales. Todo ello suma 400,9 millones de euros de gasto público relacionado directa o indirectamente con esta infraestructura.
El aeropuerto, que permaneció cerrado años tras su finalización y cuya explotación se adjudicó finalmente a Aena, pasó de promesa estrella del PP a símbolo de opacidad, mala gestión y endeudamiento. “El aeropuerto de Corvera y la desaladora de Escombreras son los dos grandes pufos de la Región, y explican buena parte de la deuda brutal que arrastra esta Comunidad”, denuncia Martínez Baños.
Un expediente repleto de negligencias
La gestión del proceso de liquidación tampoco resiste una auditoría ética. Tal y como ha denunciado el PSOE, desde la rescisión del contrato de concesión hasta la primera liquidación pasaron seis años. Esa liquidación fue anulada más tarde por el TSJ al considerar que estaba caducada. Para llegar a la segunda, tuvieron que transcurrir doce años desde la rescisión. “Es evidente que la empresa concesionaria supo jugar bien sus cartas, pero la Comunidad no hizo su trabajo y permitió que todo se alargase de manera injustificada”, explica Martínez Baños.
Durante las comparecencias también se ha sabido que la empresa concesionaria incumplió sistemáticamente su obligación de presentar mensualmente las certificaciones de obra, requisito básico en cualquier contrato público. “Esta mañana nos hemos enterado de que eso no se cumplió, y eso es una negligencia gravísima por parte del Gobierno regional”, añadió el diputado socialista.
¿Y López Miras?
La sombra del actual presidente regional, Fernando López Miras, también planea sobre la comisión. Podemos ha intentado que compareciera junto a Valcárcel y Ballesta, pero su propuesta fue rechazada por PP, Vox y, sorprendentemente, también por el PSOE. “López Miras se ha escapado» ha dicho el diputado de la formación morada.
El legado de Valcárcel vuelve a escena
La comparecencia de Ramón Luis Valcárcel reabre un capítulo que muchos daban por enterrado. El expresidente regional impulsó Corvera como buque insignia de su política de grandes infraestructuras, junto a la mencionada desaladora de Escombreras o el fallido Parque Paramount.
Su regreso a la Asamblea -aunque sea en calidad de compareciente- supone un hecho político de primer orden. A Valcárcel se le ha acusado durante años de haber puesto la Región al servicio de intereses empresariales y de haber hipotecado generaciones futuras con megaproyectos inviables o sin rentabilidad social.
Ballesta, por su parte, ostentó la cartera de Obras Públicas durante los años clave en que se gestó y ejecutó el contrato de concesión del aeropuerto. Hoy, como alcalde de la capital, se enfrenta de nuevo a su pasado como gestor regional.
Parece que los responsables políticos del pufo del aeropuerto de Corvera, por fin, van a tener que dar explicaciones.