La Región de Murcia tiene un problema estructural en sus servicios sociales. Y no lo decimos nosotros, lo dice el propio Consejo Económico y Social (CESRM), que acaba de emitir un dictamen demoledor -pero técnicamente impecable- sobre el Plan Regional de Servicios Sociales 2025-2028. Un documento que, tras años de retraso, pone blanco sobre negro las carencias de un sistema que debería ser el escudo de los más vulnerables y que, sin embargo, chirría por todos lados. El Plan, que ha aprobado el CES, debía estar aprobado desde 2022, un año después de la entrada en vigor de la Ley 3/2021.
Lo más grave no es lo que dice el Plan, sino lo que tardó en decirse. Según el dictamen del CESRM, el Gobierno regional tenía un año legal para aprobarlo. Han pasado más de tres y medio. Y, sin embargo, las necesidades urgentes de miles de personas no esperaron. La urgencia social no admite prorrogas administrativas.
Un sistema sin músculo, ni visibilidad, ni reconocimiento
El primer bofetón viene de lo simbólico: los servicios sociales siguen sin ser reconocidos como el cuarto pilar del Estado del Bienestar. Están ahí, pero nadie les presta demasiada atención, hasta que llega la emergencia. La sanidad y la educación se llevan los focos. Las pensiones, el debate ideológico. Los servicios sociales, en cambio, sobreviven en la penumbra. Mal dotados, poco visibles y excesivamente burocratizados.
La ciudadanía no accede fácilmente al sistema. Muchos desconocen los recursos que existen, otros se quedan fuera por la brecha digital o por el galimatías administrativo que convierte cada solicitud en una carrera de obstáculos. La digitalización -que debería facilitar- se convierte en exclusión para los mayores, para quien no tiene Internet o para quien simplemente no puede con el papeleo.
El dictamen también resalta que en dependientes, personas sin hogar, inmigrantes, jóvenes ex tutelados, y personas con trastorno mental grave se detecta falta de cobertura, seguimiento o calidad en la atención.
Soledad, infancia en riesgo y vivienda imposible
En los grupos focales realizados durante la elaboración del Plan, los profesionales no se anduvieron con rodeos: la soledad no deseada es una plaga silenciosa entre los mayores. La infancia en riesgo es una herida abierta. El acceso a la vivienda digna es un privilegio, no un derecho. Y el empleo, cuando llega, es precario y no garantiza la inclusión social.
Uno de los diagnósticos más claros: falta liderazgo político y estrategia de medio y largo plazo. Cada administración va por libre. La coordinación entre consejerías es mínima. El caos entre lo regional y lo local genera duplicidades, ineficiencias y un desconcierto generalizado entre quienes más necesitan orientación y apoyo.
Profesionales desbordados
El personal técnico, especialmente en atención primaria, trabaja sobrecargado, sin apoyo suficiente y con escasa formación continua. No hay criterios unificados entre municipios y las desigualdades territoriales son escandalosas. No es lo mismo nacer o envejecer en un barrio de Cartagena que en una pedanía de Moratalla. Y eso, en un sistema público, debería ser inaceptable.
La atención social, dicen los expertos, llega tarde. Las tramitaciones son lentas y complicadas, los tiempos de espera absurdos y las ayudas -cuando llegan- lo hacen muchas veces fuera de plazo. No existe una historia social única que permita un seguimiento ágil ni un sistema de información moderno que conecte profesionales, recursos y personas.
El reparto de recursos no es equitativo. Hay zonas de la Región mucho peor dotadas que otras. Además, los servicios sociales no dialogan bien con salud, empleo o vivienda, lo que impide respuestas integrales. Cada departamento trabaja en su burbuja, mientras los problemas de la gente son transversales.
¿Y el tercer sector? ¿Y los sindicatos?
El Consejo Económico y Social también lanza un tirón de orejas a la Consejería: ni los agentes sociales ni otras consejerías han sido consultadas en la fase clave del diagnóstico. Incomprensible. El conocimiento acumulado por sindicatos, patronales, entidades del tercer sector o técnicos de otras áreas podría haber enriquecido este análisis. Tampoco se consultó a otras consejerías del Gobierno regional, a pesar de que muchas medidas afectan directamente a salud, vivienda, empleo y educación. Lo que debería haber sido un proceso interdepartamental y participativo fue, en muchos tramos, una carrera en solitario de la Consejería de Política Social.
El CESRM reconoce que es un buen punto de partida, pero advierte de que la financiación, 487 millones de euros en cuatro años, sigue siendo escasa y que sin liderazgo, sin coordinación y sin más recursos, el plan puede quedarse en papel mojado.
Por otra parte, el Plan prevé evaluarse a sí mismo. Pero lo hará como quien se mira al espejo con gafas empañadas. Según el dictamen, el sistema de evaluación peca de subjetividad, y no queda claro cómo se medirá el impacto real sobre la vida de las personas.
Los datos no engañan
Mientras la propaganda institucional insiste en que “Murcia avanza”, los datos oficiales cuentan otra historia: la Región de Murcia es una de las comunidades autónomas con mayores niveles de exclusión social, pobreza y necesidad. No lo dice un panfleto opositor. Lo confirma el dictamen del Consejo Económico y Social de la Región de Murcia sobre el nuevo Plan Regional de Servicios Sociales 2025-2028. Y las cifras, sin anestesia, retratan un sistema público bajo mínimos.
La Región de Murcia lidera en el porcentaje de mayores de 55 años que no pueden realizar tareas básicas del hogar, casi duplicando la media nacional. Además, son mayoría los que no cuentan con ayudas técnicas ni personales para afrontar el día a día. Murcia tiene la renta anual neta por persona más baja del país: Apenas un 80,3 % de la media nacional. El gasto por habitante en servicios sociales está entre los más bajos de España. Según el dictamen del CES, los servicios sociales no están preparados para dar respuesta ágil, equitativa ni suficiente a las necesidades de la población. Lo dicen con cifras. Lo vemos cada día en la calle.
El Consejo Económico y Social de la Región de Murcia (CES) ha aprobado el Plan regional de Servicios Sociales. El dictamen también destaca la calidad técnica de los contenidos y el excelente diagnóstico de los problemas. El Gobierno regional conoce perfectamente la terrible realidad.