Feijóo deja solo a López Miras y el blindaje del trasvase del Tajo fracasa en el Congreso

López Miras suaviza su discurso fuera de la Región y el PP evita fijar postura sobre el mantenimiento del trasvase Tajo-Segura en una toma en consideración que terminó rechazada. Feijóo se ha lavado las manos y no votó

La política del agua vuelve a ser munición en el campo de batalla parlamentario. Esta vez con el trasvase Tajo-Segura como eje simbólico de una guerra de relatos donde, curiosamente, quienes más lo reivindican en Murcia optaron por desaparecer del debate nacional. Ninguno de los cuatro diputados del Partido Popular elegidos por la Región de Murcia –Isabel Borrego, Violante Tomás, Juan Luis Pedreño y Miriam Guardiola- intervinieron este martes en la defensa de la proposición de ley presentada por la Asamblea Regional para blindar el trasvase Tajo-Segura.

Una proposición de ley que, vale recordarlo, llegó al Congreso gracias al impulso del PP murciano y al apoyo clave de seis diputados tránsfugas de Ciudadanos. Pero que, una vez en Madrid, se quedó sin voz. Paradójicamente, fue defendida por un diputado del PP por Navarra, Sergio Sayas, quien en su intervención solo pronunció una vez la palabra “trasvase” y no precisamente para reivindicarlo. En lugar de eso, Sayas optó por atacar genéricamente al Gobierno de Pedro Sánchez, acusándolo de actuar con “unilateralidad” y de ser una “banda atrincherada que lo único que busca es resistir mientras agoniza”.

La proposición de ley para blindar el trasvase Tajo-Segura fue rechazada por un solo voto de diferencia: 171 en contra frente a 170 a favor. Un desenlace ajustado que deja aún más en evidencia la falta de compromiso real del Partido Popular con su propia iniciativa. La iniciativa casi sale adelante gracias a la abstención de los cinco diputados de Podemos.

Especialmente llamativa fue la ausencia del presidente nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, que no se encontraba en su escaño durante la debate de la toma en consideración. Aunque podría haber participado de forma telemática -como permite el reglamento del Congreso para ausencias justificadas. no lo hizo.

Feijóo se lava la manos

La conclusión es tan clara como incómoda: Feijóo no ha querido respaldar el mantenimiento del trasvase del Tajo. Y tampoco ha querido aparecer en la foto al lado de López Miras en una votación que incomoda al PP en Castilla-La Mancha, donde el discurso dominante entre los populares va justo en la dirección contraria. El líder nacional del PP ha optado por lavarse las manos, evitar el conflicto interno y dejar a su presidente autonómico solo ante el espejo.

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López Miras se diluye en Madrid

Lo que parecía una gran oportunidad política para el presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, se transformó en un momento incómodo. Desde el estrado del Congreso, su tono fue sorprendentemente moderado, flácido, tibio. Nada que ver con la retórica inflamable y belicista que acostumbra a desplegar ante los medios de comunicación regionales o en la Asamblea. Su petición principal fue la aprobación de un Pacto Nacional del Agua, no el blindaje del trasvase. «Hoy vengo a pedirle a sus señorías que no abandonemos la vía del consenso mientras no encontremos uno mayor» dijo.

Lejos de los gritos de confrontación con los que acusa al PSOE de “asfixiar a los regantes murcianos”, López Miras pidió diálogo, pidió consenso y defendió las reglas de explotación de 2013. Pero no se atrevió a atacar a quienes piden el cierre del trasvase, consciente -deben haber sido advertido- de que en el PP nacional la defensa del acueducto genera tensión interna en sus filas. En la comunidad manchega, el PP de Francisco Núñez defiende el cierre del trasvase Tajo-Segura.


El PSOE marca perfil nacional, y Lucas da un golpe en la mesa

En este escenario de ambigüedad popular, quien sí aprovechó el foco fue el diputado socialista Francisco Lucas, en su primer cara a cara con López Miras desde que fue elegido secretario general del PSRM-PSOE. No titubeó: «El PSOE no quiere ni va a cerrar el trasvase. Llevan 30 años repitiendo la misma mentira. Hoy los socialistas podemos decir con la cabeza alta que, gracias al PSOE, nunca le ha faltado agua a la Región de Murcia».

Lucas incluso defendió esta postura delante de compañeros socialistas de Castilla-La Mancha, algo poco habitual sabiendo que Emiliano García Page quiere su cierre. Su intervención contrasta con la de López Miras, que pareció más preocupado por no molestar a Génova que por mantener la firmeza de su relato.

También instó al presidente murciano a “abandonar la confrontación” y trabajar en una posición común y estratégica para el futuro del agua, una llamada que, en los últimos años, ha sido ignorada sistemáticamente por el Ejecutivo regional del PP.

La propuesta: una ley simbólica con escasa viabilidad jurídica

La proposición de ley rechazada por el Congreso pretendía mantener “los valores mensuales de los consumos de referencia de las aguas trasvasadas” y las reglas de explotación vigentes desde 2013. También planteaba derogar cualquier norma que contraviniese ese marco. Sin embargo, la viabilidad técnica y legal del planteamiento era limitada. El Ministerio para la Transición Ecológica ya ha comenzado la actualización progresiva de esas reglas de explotación en cumplimiento de los caudales ecológicos recogidos en el Plan Hidrológico del Tajo. Un informe del CEDEX, publicado en abril, avala esta necesidad y marca 2027 como horizonte para su plena aplicación.

El Gobierno central considera que esa reforma no sólo es legalmente obligatoria tras varias sentencias del Tribunal Supremo, sino también medioambientalmente urgente. La planificación hidrológica en España ya no puede ignorar el cambio climático, ni las exigencias europeas en materia de sostenibilidad.

Vox, Sumar y Podemos: discursos paralelos, recetas divergentes

Desde Vox, Lourdes Méndez anunció que si la iniciativa prosperaba -cosa que no ocurrió— presentarían una enmienda a la totalidad y exigió un Plan Hidrológico Nacional con interconexión de cuencas como “la única solución real para el futuro del agua en España”.

Desde el otro extremo ideológico, Javier Sánchez Serna (Podemos) criticó el cinismo de los grandes partidos: “Representantes del PP y del PSOE apoyan o critican el trasvase dependiendo de la comunidad autónoma donde trabajen”. Sánchez Serna apuesta por la desalación con energías renovables, la recuperación de acuíferos y un sistema serio de seguros agrarios contra la sequía.

Lo más visto de su intervención en redes sociales, fue la bienvenida que le dio al presidente López Miras tras su escapada a la Feria de Sevilla con la Región de Murcia en alerta meteorológica. «Ante las catástrofes ventorro y sevillanas. Eso es usted» le dijo el diputado de la formación morada.

También Vicenç Vidal Mata, de Sumar, acusó al PP de “hacer demagogia con el agua” y de “crear falsas expectativas en los agricultores del País Valencià y de Murcia”, añadiendo que: «la política del agua no puede seguir basada en el enfrentamiento. Necesitamos una visión integral, basada en la oferta, la demanda y la sostenibilidad».

Un circo para construir relato

Con la proposición de ley rechazada, el PP murciano se enfrenta ahora a un problema de relato. En su territorio, acusa al PSOE de querer cerrar el trasvase. En Madrid, ni defiende la ley que ellos mismos impulsan, ni alzan la voz para sostener su discurso. El presidente López Miras, que suele envolverse en la bandera del regadío cuando pisa suelo murciano, se ha mostrado desdibujado en su primer gran discurso sobre el tema fuera de casa.

La ausencia de los diputados murcianos del PP, que podrían haber aportado legitimidad y convicción, resulta difícil de justificar ante sus propios votantes. El episodio deja claro que el trasvase es, ante todo, un arma arrojadiza. Pero una que empieza a perder filo cuando llega al Congreso y se enfrenta a la complejidad de la política real, la que no se resuelve en ruedas de prensa ni en titulares locales.

En definitiva, el PP murciano ha montado un relato para consumo interno, pero ha fracasado estrepitosamente al tratar de trasladarlo al Congreso. Ni sus diputados han dado la cara, ni su presidente ha mantenido el tono, ni su partido a nivel nacional ha querido comprometerse. El blindaje del trasvase del Tajo, convertido en arma electoral en la Región de Murcia, ha vuelto a demostrar que en Madrid no pasa de ser una promesa vacía.

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