Los destinos turísticos en España cambiarán por el cambio climático, y se desplazarán del sur y este del país, al norte, y los visitantes se repartirán a lo largo del año huyendo del verano, por el calor. Si importante es la transición energética, no menos importante es la transición agrícola y turística, máxime cuando el turismo es el motor que mueve España, aportando un 12.3 % (2023) del PIB.
La Unión Europea no está preparada para afrontar unos riesgos climáticos que aumentan más rápido que las políticas para frenarlos. Y es que el sur de Europa es el más afectado por el cambio climático, debido al impacto creciente de olas de calor y de las sequías en la producción agrícola, trabajo en el exterior, turismo de verano, e incendios (El País, 11-3-2024).
¿Por qué cambiará el turismo en España?
Nuestro país es uno de los que más le afectará el cambio climático, por su situación geográfica y su dependencia del turismo (CREAF, 2-11-2022). España es el segundo destino turístico del mundo, por detrás de Francia, que recibe, cada año, unos 90 millones de visitantes internacionales, que buscan sol y playa.
Las altas temperaturas, casi insoportables durante el verano, la pérdida de playas por la subida del nivel del mar, la menor disponibilidad de agua (ya que, aunque llueva lo mismo, debido a la alta evaporación por las elevadas temperaturas, dispondremos de menos agua), y el aumento en intensidad, frecuencia y duración de los fenómenos meteorológicos extremos, van a afectar al sector turístico, haciéndolo menos atractivo para los tradicionales destinos turísticos, aunque el cambio de destinos turísticos no se vea de un día para otro.
Algunas regiones, como las Baleares, se está empezando a cuestionar el turismo masivo, y algunos abogan por el turismo de calidad y sostenible, y acabar con el turismo low-cost. La imposición de ecotasas por el uso del agua en actividades turísticas será cuestión de tiempo (El Diario Balears, 20-1-2024).
El último informe (AR6) del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) pone en jaque el turismo y la agricultura de España. El turismo aporta un 12.3 % (2023) al PIB (Con 93,8 millones de turistas, en 2024, según el INE), y la agricultura un 2,34 % en 2023, según el INE). Por todo ello, si importante es la transición energética, para mitigar el calentamiento global, no menos importante es la transición agrícola y turística, en nuestro país, por la gran repercusión económica de estos sectores, y las diferentes administraciones, incluida la europea, no están implementando medidas suficientes para paliar sus graves consecuencias.
¿Qué regiones de España son las más afectadas?
El ecólogo y especialista en desertificación, Fernando Maestre, afirma que las condiciones climáticas (temperatura, humedad, precipitaciones…), propias del sureste español, se están trasladando cada vez más al norte, y al igual que están haciendo los animales, buena parte de los turistas se quedarán en el norte, y nadie vendrá a las playas de Andalucía o Levante en julio y agosto en unas décadas, pero pueden venir en octubre, como en Canarias (El País, 18-8-2024).
El calor extremo hará que se pierdan miles de turistas en Baleares, Región de Murcia, Comunidad Valenciana, Extremadura, Andalucía, Comunidad de Madrid, Castilla-La Mancha y Cataluña, y que se ganen turistas en Galicia, Asturias y Cantabria, según un amplio estudio de la Unión Europea (Impacto regional del cambio climático en la demanda turística europea). En Europa, además de España, Chipre, Grecia y Portugal son los otros países que más visitantes perderán (El Periódico de España, 3-9-2023).
Las provincias costeras del Norte se beneficiarán de los cambios del cambio climático en el turismo y las regiones del Sur y Este serán las perjudicadas. Sin embargo, el turismo urbano se verá menos impactado (EFE: Verde, 20-9-2024).
Consecuencias y medidas eficaces para el sector turístico
El cambio climático provocará que la primavera sea la estación más favorable para viajar, lo que aliviaría la presión en determinadas zonas por el turismo de verano. No obstante, el potencial de desestacionalización y diversificación regional también ofrece oportunidades de crecimiento económico. Para mitigar los efectos adversos, la industria turística debe adaptarse promoviendo los viajes fuera de temporada alta, desarrollando infraestructuras sostenibles y diversificando las atracciones turísticas más allá del turismo de playa, para garantizar la resistencia a largo plazo del sector turístico español (EFE: Verde, 20-9-2024).
En 2023, el número de europeos que viajaron al Mediterráneo cayó un 10% respecto a 2022, por las altas temperaturas de España y sur de Europa. Se prevé que se reduzcan los viajes en julio y agosto, y aumenten en primavera y otoño. Las visitas turísticas serán más nocturnas, y aumentarán las pernoctaciones en zonas de naturaleza. Aumentan las pernoctaciones en zonas de naturaleza, como en el interior de Cataluña, en los Pirineos, Asturias, Cantabria… Se beneficiarán destinos más frescos como Irlanda, Dinamarca, Bulgaria… El teletrabajo, con mayor flexibilidad para coger las vacaciones, puede beneficiar a más destinos turísticos, pero el problema son las vacaciones escolares, en julio y agosto (El País, 20-7-2023).
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