Regeneración de Portmán: el dragado profundo queda descartado por riesgo ambiental

El Secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, confía en que prevalezca el sentido común y no haya confrontación. El alcalde de La Unión califica el proyecto de "inaceptable"
Foto: Fundación Sierra Minera

Durante años, desde el Ayuntamiento de La Unión y la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia (CARM) se ha alimentado una expectativa: la posibilidad real de limpiar la bahía de Portmán extrayendo los 60 millones de toneladas de residuos mineros que la colmataron entre 1957 y 1990. Sin embargo, la realidad técnica y científica ha terminado por imponerse.

Un informe del Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX), encargado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, concluye que dragados profundos o parciales del material contaminado no son viables, ni desde el punto de vista ambiental ni desde el técnico.

El dragado: más contaminación y más riesgo

El CEDEX lo advierte con claridad: intentar extraer los estériles que llenan la bahía —unos 60 millones de toneladas de residuos mineros— puede liberar metales pesados al agua, como plomo, zinc, cadmio o arsénico. Estos residuos, hoy en su mayoría enterrados, se vuelven peligrosos si se remueven: al quedar expuestos al aire o al oleaje, se transforman en solubles y entran en suspensión, contaminando el entorno marino.

Además, remover parte del material pone en riesgo la estabilidad de lo que se deja, generando un efecto dominó con consecuencias imprevisibles. Por eso, el CEDEX afirma sin ambigüedad que la extracción del material contaminado no puede considerarse una solución viable.

¿Qué sí se puede hacer?

El Ministerio apuesta por una solución intermedia: no extraer, sino enterrar. La propuesta consiste en recubrir los residuos con una capa de arena limpia que los aísle del entorno marino, al menos hasta la profundidad de cierre, es decir, hasta donde llega la acción del oleaje. Esta técnica ya se ha utilizado en otros puntos del litoral y tiene respaldo científico.

Eso sí, el recubrimiento debe ser estable y tener el espesor suficiente para que no se vea arrastrado por las corrientes. También podría incluirse una estructura auxiliar -como un espigón sumergido o un pie de playa- para garantizar su durabilidad. Y todo ello, sin modificar en exceso la línea de costa ni retrocederla artificialmente, como planteaban algunos de los proyectos iniciales.

Se cae el “Puerto de Portmán”

Las alternativas que apostaban por dragar, rellenar y construir un puerto deportivo en el extremo occidental de la bahía (eso quiere tanto el Ayuntamiento de la Unión como la CARM) han quedado descartadas. Los estudios del CEDEX concluyen que estas propuestas (como las llamadas 3A y 3C) no solo son inestables, sino que podrían empeorar el problema al provocar más erosión y exponer los estériles a nuevas filtraciones.

Tampoco se plantea ya avanzar con las alternativas que incluían retranquear la playa 190 o 250 metros hacia el interior. Según el CEDEX, esas ideas están basadas en perfiles teóricos inadecuados y pueden desequilibrar aún más la morfología natural del litoral.

Choque institucional y tensión en público


La presentación del nuevo proyecto, lejos de generar consenso, desembocó en un episodio de tensión política pública. En una comparecencia sin precedentes, el alcalde de La Unión, Joaquín Zapata (PP), se dirigió a los medios de comunicación con duras palabras: “Hoy se ha firmado la sentencia de muerte de Portmán. El Gobierno de España ha venido a decir que va a sellar la bahía, renunciando a recuperar su forma original, a reconstruir el puerto pesquero y recreativo, y a retirar los residuos contaminantes. Es inaceptable»

El alcalde denunció que “no se recupera la línea de costa ni el antiguo muelle” y rechazó que se haya informado de forma clara sobre los motivos técnicos para descartar el dragado. Anunció que formulará alegaciones con toda contundencia y deslizó que “quizá ni hacía falta venir aquí a decir esto”.

También se sumó al rechazo el consejero de Fomento de la Región de Murcia, Jorge García Montoro, quien comparó el ofrecimiento del Ministerio con un plato de lentejas: “Esto es lo que hay: lentejas. O las tomas o las dejas. La solución es peor que lo que tenemos hoy. El CEDEX antes avaló proyectos que recuperaban la forma de bahía y el muelle. Ahora dice lo contrario. Nadie nos ha explicado por qué.”

El cruce de declaraciones en público generó una situación incómoda, con un clima institucional enrarecido delante de medios de comunicación y vecinos. En respuesta tanto al alcalde como al consejero, el Secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, repasó los proyectos fallidos hasta la fecha y pidió evitar la confrontación. “No quisiéramos que el proceso de ejecución se viese entorpecido por un bloqueo institucional. Traemos una propuesta de mano tendida y cooperación. No queremos otro fracaso» zanjó.

Hugo Morán confía en que finalmente «prevalezca el sentido común porque la alternativa que más se acerca al riesgo ambiental cero es la de CEDEX».

«Han trasladado un mensaje facilón a los vecinos»

En declaraciones a RRNEWS, Hugo Morán lamenta que se haya trasladado a los vecinos el mensaje «facilón» de «sellado no» cuando eso nunca ha existido. «Es falso. Incluso en el proyecto de 2011 que defiende el alcalde, el 98% del material quedaba sin extraer. ¿Qué pasa con 58,8 millones de toneladas que quedarían tras extraer y transportar 1,2 millones a una corta minera? También tendrían que ser selladas.”

“La experiencia ha demostrado que cualquier extracción parcial es un fracaso. La dinámica litoral vuelve a arrastrar los contaminantes al punto de partida. No tiene sentido remover materiales para que el mar los devuelva. Por eso, lo que plantea el CEDEX es confinar, no remover dice Morán.

Por otra parte, el Secretario de Estado de Medio Ambiente ha recordado que el convenio de 2006 contemplaba la cofinanciación del proyecto de regeneración entre el Ministerio, la CARM y el Ayuntamiento de La Unión. Ahora, el Ministerio de Transición Ecológica ha ofrecido hacerse cargo del 100% del coste, y una vez concluido, entregar cada parte a su administración: la zona verde al Ayuntamiento, el puerto pesquero acondicionado a la Comunidad. Aun así, nos encontramos con una reacción política inaceptable».

¿Y ahora qué?

El CEDEX recomienda estudiar una alternativa de dragado mínimo: retirar como mucho 100.000 metros cúbicos de sedimentos -equivalentes a unas 150.000 toneladas- mediante medios terrestres, nunca con dragas marinas. Una cantidad ínfima si se compara con los 60 millones de toneladas de residuos depositados en la bahía. Es decir, menos del 0,3% del total.

Esta retirada controlada permitiría perfilar adecuadamente el terreno para recubrirlo con seguridad, sin generar turbidez ni inestabilidad.

Y una vez hecho esto, proceder al relleno con arena limpia, cubriendo toda la zona afectada con un material estable y bien diseñado. «Solo así se podrá garantizar que la regeneración sea duradera, segura y no genere más daño del que pretende reparar» concluye el informe técnico de CEDEX.

El calendario y el coste

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico quiere licitar las obras lo antes posible y comenzar los trabajos en 2026. El presupuesto estimado para esta nueva actuación ronda los 50 millones de euros, una cifra que pone sobre la mesa la voluntad de pasar de la teoría a la práctica. .

¿Qué hay bajo la arena de Portmán?

La bahía no está llena de simples lodos: son residuos industriales altamente tóxicos. Los vertidos mineros acumulados durante más de 30 años contienen niveles muy altos de metales pesados, que suponen un riesgo real para la salud humana y el ecosistema: Plomo (Pb): neurotóxico y persistente, Zinc (Zn): tóxico en grandes cantidades, Cadmio (Cd): cancerígeno, bioacumulativo, Arsénico (As): altamente tóxico y soluble, Cobre (Cu), hierro (Fe), manganeso (Mn) y otros metales también están presentes. Además, hay sulfatos y compuestos ácidos que favorecen la solubilidad de los metales.

Estos materiales son relativamente estables mientras permanecen enterrados. Pero si se excavan o se exponen al oleaje, pueden contaminar el agua de forma inmediata. Por eso los expertos insisten: no hay que moverlos, hay que inmovilizarlos bajo capas de arena limpia.

¿Qué dicen los expertos que conocen el terreno?

Para el doctor de la Universidad de Limoges, José Matías Peñas, experto en suelos contaminados y vecino de Cartagena, la alternativa planteada por el Ministerio evitará una catástrofe ambiental aún mayor.

“El plan que se ha presentado en Portmán -explica- representa un ejercicio de realismo técnico, responsabilidad ambiental y respeto a la ciencia. No podemos seguir anclados en soluciones imposibles. Los volúmenes de estériles acumulados durante más de 30 años son inasumibles para cualquier operación de traslado. Pensar en extraer millones de toneladas tóxicas es una fantasía peligrosa.”

Frente al discurso del abandono o la resignación, Peñas insiste en lo que sí hay: un proyecto integral. “El sellado de los residuos es solo una parte. También se contempla la recuperación de la playa, la revegetación de todo el entorno, la creación de un lago interior y la mejora del puerto de El Lastre. Es una actuación de renaturalización realista, que respeta los límites físicos del territorio”.

A quienes han reaccionado con rechazo, les lanza un mensaje claro: “Sé que hay frustración. Lo comprendo. Pero no se puede seguir alimentando expectativas que nunca fueron viables. La reconstrucción artificial de una bahía ya desaparecida no es solo inviable técnicamente: es irresponsable ambientalmente.”

Para Matías Peñas, ha llegado el momento de cerrar un ciclo: “Portmán no necesita otra promesa. Necesita una solución definitiva. Lo que plantea el Ministerio es sensato, seguro y realizable. Es la oportunidad de poner fin a una fantasía que ha costado demasiado, y de apostar por una regeneración que, esta vez sí, puede hacerse realidad.”

No habrá una retirada masiva de residuos. No habrá puerto deportivo con 800 puntos de amarre como pretenden empresas con intereses urbanístico en la zona. Y no habrá milagro técnico que devuelva la bahía a su estado de 1956.

Lo que sí habrá -si se escucha a los expertos- es una solución técnica, ambiental y económicamente viable, que priorice la salud del ecosistema y la seguridad de la población sobre las promesas políticas. Portmán no será lo que fue, pero aún puede dejar de ser lo que es.

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