La Región de Murcia se enfrenta a una crisis sanitaria silenciosa pero alarmante: la falta de pediatras en Atención Primaria ha alcanzado niveles críticos, dejando a miles de niños sin el especialista que deberían tener asignado en sus centros de salud. Según los datos presentados en el 21º Congreso de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), celebrado en Madrid, el 37,8% de las plazas de pediatría en la Región están sin cubrir, lo que supone un déficit de 95 profesionales. La Región de Murcia se sitúa entre las comunidades con mayor escasez de pediatras de España.
Un problema nacional
El informe de la AEPap revela que el déficit de pediatras de Atención Primaria no es exclusivo de la Región de Murcia, sino un fenómeno nacional que ha empeorado en los últimos años. Actualmente, más de 1,9 millones de niños en España carecen de un pediatra de referencia en sus centros de salud, un aumento de 360.000 menores desde 2018.
El presidente de AEPap, el doctor Pedro Gorrotxategi, ha denunciado que ninguna comunidad autónoma garantiza el derecho de los menores a ser atendidos por un pediatra en su centro de salud. “Las administraciones han dejado que esta situación se cronifique. En lugar de adoptar medidas para mejorar, han volcado todos sus recursos en la atención hospitalaria. En otras palabras, no les preocupa la pediatría de Atención Primaria”.
La hospitalaria crece, pero la primaria se estanca
Uno de los puntos clave del informe es el desigual crecimiento de las plazas pediátricas. Mientras que en los últimos 14 años las plazas en hospitales han crecido un 36%, las de Atención Primaria han quedado prácticamente estancadas. Este desequilibrio genera un círculo vicioso: al no haber suficientes pediatras en los centros de salud, los niños terminan en urgencias y hospitales, lo que lleva a un incremento de plazas hospitalarias en lugar de reforzar la Atención Primaria.
La Región de Murcia es una de las comunidades donde más se ha reforzado la pediatría hospitalaria en los últimos años, junto con Madrid, Cataluña, Baleares y Comunidad Valenciana. Paradójicamente, estas son las mismas comunidades con mayor exceso de pacientes por pediatra en los centros de salud.
¿Qué patologías aumentan en pediatría?
Además de la falta de especialistas, el informe de la AEPap destaca que los pediatras están viendo un aumento de ciertas patologías en las consultas de Atención Primaria, algunas de ellas con un impacto preocupante en la infancia:
Trastornos del Espectro Autista (TEA): los diagnósticos de TEA han aumentado de manera significativa, especialmente entre niñas. Este fenómeno ha generado mayor demanda de atención temprana y seguimiento pediátrico especializado.
Urgencias psiquiátricas: tras la pandemia se ha observado un incremento en los casos de ansiedad, depresión, autolesiones y trastornos de la conducta alimentaria en niños y adolescentes. Muchas de estas urgencias deben abordarse en Atención Primaria, pero la falta de pediatra sobrecarga los servicios hospitalarios.
Abuso de pantallas: problemas derivados del uso excesivo de dispositivos electrónicos, como alteraciones del sueño, déficit de atención y retraso en el desarrollo del lenguaje.
Afecciones respiratorias: enfermedades como bronquiolitis, asma y neumonías siguen siendo las más frecuentes en las consultas, muchas de ellas agravadas por la contaminación.
Enfermedades infecciosas: la reaparición de infecciones prevenibles, como el sarampión y la tosferina ha generado alerta entre los pediatras, en gran parte debido a la caída de la cobertura vacunal en algunos grupos de población.
Falta de incentivos para los profesionales
El problema no es solo el número de plazas, sino la falta de incentivos para los profesionales. Las condiciones laborales en Atención Primaria son menos atractivas que en los hospitales: mayor carga de trabajo, menos posibilidades de docencia e investigación y menor estabilidad. Como resultado, los médicos residentes optan por la pediatría hospitalaria, dejando desatendidas las plazas en los centros de salud.
Las soluciones que se han intentado hasta ahora no han dado resultado. Aumentar las plazas MIR no ha servido para cubrir el déficit, ya que los hospitales absorben la mayoría de los nuevos pediatras. El problema, lejos de solucionarse, se agrava cada año.
“La salud infantil es la salud del futuro, y no podemos seguir descuidándola”
Los niños son los grandes perjudicados
El impacto de esta crisis sanitaria lo sufren los niños y sus familias. Sin un pediatra de referencia en su centro de salud, la atención se fragmenta, aumentando la presión en los servicios de urgencias y hospitalarios. Según AEPap, este modelo encarece la asistencia y elimina la cercanía con el paciente, perjudicando la calidad del servicio.
Desde la asociación piden medidas urgentes para revertir esta situación, incluyendo incentivos para que los pediatras elijan Atención Primaria y una mejor planificación sanitaria a nivel autonómico y estatal. “La salud infantil es la salud del futuro, y no podemos seguir descuidándola”, concluyó el doctor Gorrotxategi.