El Consejo de Ministros ha declarado el Faro del Cabo de Palos como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Monumento, garantizando así su máxima protección patrimonial. Esta decisión llega tras años de controversia, en los que la ciudadanía tuvo que movilizarse para frenar el intento del Partido Popular de privatizar el faro y transformarlo en un hotel de lujo.
La propuesta, impulsada por el Ministerio de Cultura, busca preservar los valores históricos, científicos y técnicos de esta emblemática construcción, que cumplió 160 años en funcionamiento el pasado 31 de enero. Su origen se remonta a la torre de San Antonio, construida en el siglo XVI para defender la costa de los ataques de piratas berberiscos. Posteriormente, sus sillares fueron reutilizados en la construcción del actual faro, inaugurado en 1865.

Se encuentra en una elevación rocosa de unos 30 metros sobre el nivel del mar. La Comisión Especial de Faros lo creó con la categoría de primer orden para dominar una amplia área marítima de más de 20 millas a la redonda. La falta de elevación del terreno obligó a levantar una torre para que su luz tuviera el alcance geográfico necesario.
Tras varias modificaciones, se electrificó en 1960. En 1971 se modernizó de nuevo, sustituyéndose por las actuales la óptica, los aparatos y la linterna. En 1973 se incluyó la instalación de radio-faro siendo este uno de los vértices del triángulo Cabo de Palos, Cabo la Nao y Cap D’Aiguille (Argelia). Entre los años 1875 y 1900 se ubicó en el edificio del faro la Escuela Teórico-Práctica de Torreros, convirtiéndose durante años en la escuela donde se formaron los aspirantes a esta profesión.
Debido a su posición geográfica y a su categoría, dicho faro funciona también como Estación del Sistema Omega Diferencial y como radio-faro.
Sin embargo, en los últimos años, este símbolo del litoral murciano se convirtió en el centro de una polémica cuando el gobierno del PP planteó convertirlo en un hotel, lo que habría supuesto su privatización y la pérdida de su función como faro operativo. Esta iniciativa fue ampliamente rechazada por la ciudadanía y colectivos de defensa del patrimonio, que se organizaron en una fuerte campaña de oposición. Las protestas y la presión social lograron que la propuesta no prosperara.
La declaración del Faro del Cabo de Palos como BIC supone el reconocimiento institucional de su valor cultural y pone fin a cualquier intento de explotarlo con fines comerciales.
El faro, que forma parte de la Red Litoral de la Autoridad Portuaria de Cartagena, seguirá cumpliendo su función de señalización marítima dentro del Sistema Portuario Español. Con su nueva protección como BIC, se refuerza su conservación y se abre la puerta a futuras iniciativas de divulgación y puesta en valor de su historia sin poner en riesgo su integridad.
Esta decisión del Consejo de Ministros supone un hito en la defensa del patrimonio murciano y deja claro que la historia y el interés común deben prevalecer sobre la privatización y el negocio.
El PP quiso convertir el faro en un hotel
En 2017, el Partido Popular (PP) propuso convertir el Faro de Cabo de Palos en un hotel, lo que generó una fuerte oposición ciudadana y política. El diputado del PP, Teodoro García Egea, defendió en el Congreso la idea de dar un uso turístico al faro. Argumentó que muchos de estos edificios habían perdido su función principal debido a los avances tecnológicos en la navegación marítima.
Esta iniciativa encontró resistencia por parte de los fareros que residían en el faro y de la comunidad local. Los fareros destacaron la importancia operativa del faro, desde donde se controlaban otros ocho faros y las balizas del puerto de Cartagena. Además, subrayaron que, aunque algunos faros estaban deshabitados, el de Cabo de Palos seguía siendo esencial para la seguridad marítima.
La Autoridad Portuaria de Cartagena recibió una propuesta de la empresa «Faros de Levante S.L.» para la construcción de un hotel en el faro. Esta empresa contaba con el ex diputado del PP, Andrés Ayala, como asesor legal. Sin embargo, la propuesta fue rechazada el 17 de julio de 2017, aunque la empresa afirmó no tener constancia de dicha decisión.
Los ciudadanos, apoyados por partidos políticos, se movilizaron en contra de la privatización del faro. El pleno del Ayuntamiento de Cartagena votó en contra de la propuesta, con la excepción del Partido Popular.
Finalmente, la presión ciudadana y política logró frenar la iniciativa de convertir el Faro de Cabo de Palos en un hotel, manteniendo su uso público y su función esencial en la señalización marítima.