Contar la ciencia también es cuidar la salud

"Quiero compartirlo con quienes creen que el periodismo puede ser riguroso sin ser distante; cercano sin ser superficial; crítico sin caer en el ruido; y emocionante sin renunciar a la verdad"

Recibir el Premio José Navarro Cáceres de Información Sanitaria Odontoestomatológica que concede el Consejo General de Dentistas es un honor que agradezco profundamente. Lo recibo con alegría, pero también con la responsabilidad que acompaña siempre a los reconocimientos importantes: la de seguir trabajando con rigor, honestidad y respeto hacia quienes confían en el periodismo para comprender mejor el mundo que les rodea.

Después de más de tres décadas dedicadas a la radio, este premio supone una confirmación especialmente valiosa. Confirma que informar sobre ciencia y salud importa. Que dedicar tiempo a contrastar los datos, consultar a los especialistas, huir del sensacionalismo y traducir el lenguaje científico para hacerlo comprensible tiene sentido. Y que ese esfuerzo puede contribuir, aunque sea modestamente, a mejorar la vida de las personas.

Quiero expresar mi agradecimiento al Consejo General de Dentistas y a su Asamblea General por haberme considerado merecedora de este galardón mi trayectoria profesional. También a todas las personas que, a lo largo de estos años, me han permitido contar sus historias: profesionales sanitarios, investigadores, pacientes, asociaciones, instituciones y compañeros de profesión. El periodismo nunca es un trabajo completamente individual. Detrás de cada información rigurosa hay fuentes que explican, personas que confían y equipos que ayudan a convertir una realidad compleja en un relato comprensible.

Este reconocimiento lleva el nombre de José Navarro Cáceres y distingue la información sanitaria odontoestomatológica. No es un ámbito menor ni especializado en el sentido más restrictivo del término. La salud bucodental forma parte inseparable de la salud general. Sin embargo, durante demasiado tiempo se ha tratado como si fuera un asunto secundario, limitado a la consulta del dentista o reducido a una cuestión estética. No lo es.

Hablar de salud oral es hablar de prevención, de calidad de vida, de alimentación, de dolor, de infecciones, de envejecimiento, de infancia y de desigualdad. Es hablar de personas que retrasan un tratamiento porque no pueden permitírselo. De familias que desconocen la importancia de las revisiones tempranas. De enfermedades que pueden detectarse a través de la boca. De investigación, de innovación clínica y de profesionales que actualizan constantemente sus conocimientos para ofrecer una atención más segura y personalizada.

La ciencia odontológica ha avanzado gracias a años de estudio, observación, investigación y práctica clínica. Avanza en las universidades, en los laboratorios, en los hospitales, en las consultas y en las sociedades científicas. Pero ese conocimiento necesita también ser contado. Necesita salir de los círculos especializados y llegar a la ciudadanía con palabras claras, sin perder precisión por el camino.

Ahí el periodismo tiene una obligación fundamental.

Informar sobre ciencia no consiste en copiar una nota de prensa ni en convertir cada hallazgo en una promesa extraordinaria. Tampoco en presentar como una certeza lo que todavía es una hipótesis o como una curación inmediata lo que apenas constituye una línea de investigación. El periodismo científico exige prudencia, contexto y capacidad crítica. Obliga a distinguir entre evidencia y opinión, entre correlación y causalidad, entre un estudio preliminar y un conocimiento consolidado.

En tiempos de desinformación, bulos sanitarios y soluciones milagrosas, esa labor resulta más necesaria que nunca. Las falsas promesas relacionadas con la salud no son inocuas. Pueden generar miedo, falsas expectativas, rechazo a los tratamientos o decisiones perjudiciales. Por eso, contar la ciencia con rigor no es solo una forma de ejercer el periodismo: es una forma de servicio público.

La radio posee, además, una capacidad singular para acercar ese conocimiento. La voz crea confianza, compañía y proximidad. Permite que una explicación compleja entre en una casa, en un coche o en un lugar de trabajo y sea entendida por alguien que no tiene formación científica. Esa cercanía es una oportunidad, pero también una enorme responsabilidad. Detrás de un micrófono no deberíamos simplificar hasta deformar, ni exagerar para llamar la atención, ni sustituir la evidencia por una opinión atractiva.

Durante 33 años en los servicios informativos de Onda Cero Región de Murcia y ahora como parte del programa El último tren, de Radio Nacional de España, he intentado mantener una idea esencial: las personas tienen derecho a recibir información veraz, comprensible y útil. Una información que no las trate como simples oyentes o consumidores, sino como ciudadanos capaces de formarse un criterio propio.

Este premio me anima a perseverar en ese camino.

También quiero felicitar a las demás personas e instituciones reconocidas este año por el Consejo General de Dentistas. A la doctora Elena Barbería Leache, galardonada con el Premio Santa Apolonia, cuya trayectoria docente y científica ha sido decisiva para el desarrollo de la Odontopediatría; al doctor Andrés Blanco Carrión, elegido Dentista del Año, por su aportación a la Medicina Oral y a la investigación; y a la Unidad de Odontología de la Inspección General de Sanidad del Ministerio de Defensa, distinguida con el Premio Juan José Suárez Gimeno al Fomento de la Salud Oral.

Sus trayectorias recuerdan que el conocimiento se construye colectivamente. Se construye formando a nuevas generaciones, investigando, atendiendo a los pacientes, compartiendo avances y creando alianzas entre instituciones. Y también se construye divulgando, explicando y haciendo accesible lo que la ciencia descubre.

Recibo este premio en nombre propio, pero quiero compartirlo con quienes creen que el periodismo puede ser riguroso sin ser distante; cercano sin ser superficial; crítico sin caer en el ruido; y emocionante sin renunciar a la verdad.

Gracias al Consejo General de Dentistas por este reconocimiento. Gracias por poner en valor la información sanitaria y por recordar que comunicar bien también forma parte de la prevención.

Seguiré haciendo lo que he intentado hacer siempre: escuchar, preguntar, contrastar y contar. Porque acercar la ciencia a la sociedad no consiste únicamente en transmitir conocimientos. Consiste en proporcionar herramientas para decidir, para prevenir, para cuidarnos y para comprender que detrás de cada avance científico hay años de trabajo, dudas, esfuerzo y vocación.

La ciencia necesita recursos y profesionales. Pero también necesita ciudadanos que confíen en ella. Y esa confianza no se impone: se construye con transparencia, evidencia y una comunicación honesta.

En esa tarea, el periodismo tiene mucho que aportar. Y premios como este nos recuerdan que merece la pena seguir intentándolo.

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