El presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, y el alcalde de Murcia, José Ballesta, han escenificado este lunes ante el yacimiento de San Esteban el supuesto inicio de las obras de recuperación del jardín histórico con una plaza flotante sobre el arrabal andalusí.
La imagen difundida por ambas administraciones pretende transmitir que las obras ya están en marcha. El propio alcalde de la ciudad, José Ballesta, llegó a afirmar en la red social X que “comienzan las obras de la fase I del yacimiento de San Esteban”. ¿Es así realmente?
Lo que se inicia ahora no son las obras, sino sondeos arqueológicos previos, una fase técnica para obtener información científica sobre el estado real del yacimiento y que permitirá redactar el proyecto definitivo de intervención. De momento, solo hay un diseño. No hay proyecto de obras.
Se trata, por tanto, de un proceso técnico aún en elaboración que debe definir cómo se intervendrá finalmente sobre el arrabal andalusí de la Arrixaca y el jardín de San Esteban. Solo después de completar los estudios arqueológicos podrá cerrarse el proyecto constructivo definitivo que elabora el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana que aporta más de 15 millones de euros.
El resultado es que antes de que exista proyecto de ejecución definitivo ya hay fotografía institucional, titulares de prensa y vídeos promocionales en redes sociales que presentan el momento como el arranque de la recuperación del espacio.
La polémica plaza elevada sobre el yacimiento
El diseño sobre el que se trabaja contempla la construcción de una gran plataforma estructural elevada -una losa de hormigón- que funcionaría como plaza pública sobre el yacimiento.
Las recreaciones incluidas en la memoria del proyecto muestran una explanada urbana con iluminación integrada, recorridos para visitantes y zonas ajardinadas situada sobre el conjunto arqueológico.
La denominada “Plaza Sur” se define en la documentación como un “escenario urbano polivalente”, concebido como un gran espacio libre sobre la losa que permitiría organizar eventos o actividades públicas.
El pliego técnico establece además que la estructura deberá soportar el uso intensivo de una plaza pública, incluida la celebración de ferias o eventos que requieran instalaciones temporales.
Incluso se contempla el paso de vehículos de apoyo o camiones en determinadas zonas, lo que exige diseñar una estructura portante de gran envergadura sobre el yacimiento.
Pilotes y anclajes dentro del área arqueológica
Para sostener esa plataforma se prevé la instalación de numerosos pilotes y zapatas distribuidos por el interior del yacimiento.
Los planos técnicos incluidos en la documentación muestran una retícula estructural con múltiples apoyos sobre el área arqueológica, así como anclajes de aproximadamente 2,5 metros de lado destinados a fijar los pilares que sostendrán la losa superior.

Según el análisis difundido por entidades de conservación del patrimonio como Huermur, esa intervención implicaría la ocupación de superficie arqueológica y la afección directa a restos históricos.
La documentación también señala que parte del yacimiento desaparecería o sería rellenada en determinadas zonas, mientras que en el sector oeste se proyecta la construcción de un centro de interpretación.
La Real Academia de Bellas Artes habla de «defectos de bulto»
El proyecto ha sido analizado por la Comisión de Patrimonio de la Real Academia de Bellas Artes de Santa María de la Arrixaca de Murcia, que estudió los expedientes remitidos por la Dirección General de Patrimonio.
En un escrito firmado por su director, Martín Páez Buruezo, la institución recuerda que se trata de un proyecto aprobado tras un concurso convocado por el Ministerio a nivel nacional, cuyo jurado incluyó especialistas en patrimonio, entre ellos el académico Vicente Martínez Gadea.
Sin embargo, tras analizar la propuesta, la Academia concluye que el proyecto presenta “defectos de bulto”.
El informe señala expresamente que, aunque el proyecto procede de un concurso oficial, la Academia considera necesario expresar su desacuerdo con la intervención planteada. “Si bien vemos los defectos de bulto que el proyecto presenta, no cabe ninguna actuación que no sea expresar nuestro descontento con el citado proyecto”.
El dictamen refleja así la preocupación del ámbito académico por la solución arquitectónica elegida para intervenir sobre el yacimiento.
Un yacimiento BIC abandonado durante años
El arrabal andalusí de San Esteban fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2011, la máxima figura de protección del patrimonio histórico.
Se trata de uno de los yacimientos urbanos islámicos medievales mejor conservados de Europa, un barrio completo del siglo XII con viviendas, calles, patios y sistemas hidráulicos que permiten comprender cómo era la vida en la Murcia andalusí.
A pesar de su protección legal, el yacimiento ha permanecido cerrado y sin intervención durante más de una década.
El aparcamiento que provocó la movilización ciudadana
El origen del conflicto se remonta a 2009. El Ayuntamiento de Murcia -gobernado por el Partido Popular- proyectó un aparcamiento subterráneo de varias plantas en el solar de San Esteban.

Durante las excavaciones aparecieron los restos del arrabal andalusí, pero el proyecto del parking siguió adelante inicialmente.
Fue la movilización vecinal y ciudadana la que logró frenar la construcción del aparcamiento tras denunciar el riesgo de destruir uno de los conjuntos arqueológicos islámicos más importantes del país. El profesor y arqueólogo, Javier García del Toro, lideró las protestas por la protección del yacimiento de San Esteban.
Aquella presión social acabó derivando en la protección del yacimiento como Bien de Interés Cultural y en la paralización definitiva del aparcamiento.
Quince años después
Han pasado más de quince años desde el descubrimiento del arrabal de San Esteban. El solar sigue cerrado. El proyecto de obras definitivo aún no está terminado.
Y lo que hoy se presenta como el inicio de las obras es, en realidad, el comienzo de los trabajos arqueológicos previos necesarios para poder redactar esas obras. Una diferencia sustancial que no aparece en la fotografía institucional difundida por el Gobierno regional y el Ayuntamiento de Murcia.