La Región de Murcia crece, pero no corrige sus debilidades: más pobreza, salarios estancados y una economía que pierde impulso

El informe del CES revela una economía en desaceleración que no corrige sus problemas estructurales ni mejora el bienestar social

La economía de la Región de Murcia cerró 2025 con cifras positivas, pero con señales cada vez más evidentes de desgaste. El último informe del Consejo Económico y Social (CESRM) dibuja un escenario de crecimiento que pierde fuerza, con desequilibrios estructurales que se mantienen -e incluso se agravan- en ámbitos clave como la pobreza, la calidad del empleo o la competitividad exterior.

El diagnóstico es claro: la Región de Murcia avanza, pero lo hace sobre bases frágiles.

Un crecimiento que pierde impulso

El Producto Interior Bruto regional creció en torno al 3% en 2025, una cifra relevante en el contexto europeo, pero claramente inferior al 4,4% registrado el año anterior. El propio informe lo resume sin ambigüedad: la economía regional mantiene una “evolución expansiva notable, aunque en desaceleración” .

Ese freno no es menor. Supone el fin de la fase más intensa de recuperación tras la pandemia y abre interrogantes sobre la capacidad de la economía murciana para sostener su ritmo en los próximos años.

Menos productiva y más pobre que la media

Más allá del crecimiento, el informe pone el foco en un problema estructural de fondo: la baja productividad. La Región de Murcia registra una productividad por hora trabajada un 14,9% inferior a la media nacional. A ello se suma un PIB por habitante un 17,5% más bajo que el conjunto de España .

Son dos indicadores clave que explican por qué el crecimiento no se traduce en bienestar generalizado. la La Región de Murcia produce menos valor por trabajador y mantiene una brecha persistente de renta.

Empresas que nacen y desaparecen

El dinamismo empresarial tampoco logra consolidarse. En 2025 se constituyeron 3.073 sociedades mercantiles, un 7,2% más que el año anterior. Sin embargo, el número total de empresas apenas creció un 0,3%, hasta las 42.842 .

El contraste evidencia un problema de fondo: una elevada rotación empresarial. Las nuevas iniciativas compensan casi por completo los cierres, lo que limita el crecimiento real del tejido productivo.

Más crecimiento, pero también más pobreza

El dato más contundente del informe es social. La tasa de riesgo de pobreza alcanza el 26,7%, mientras que el indicador AROPE -que mide el riesgo de pobreza o exclusión social- se eleva hasta el 32,5% .

Ambas cifras no solo son superiores a la media nacional, sino que además empeoran respecto a años anteriores. En términos reales, esto significa que uno de cada tres murcianos se encuentra en situación de vulnerabilidad.

Los salarios apenas suben

Aunque la inflación se moderó en 2025 -con un IPC del 2,4%-, el informe advierte de un efecto acumulado que sigue pesando sobre los hogares: “los aumentos acumulados tras la etapa inflacionaria deterioran el poder adquisitivo” .

A esta pérdida contribuye la evolución de los salarios. El coste laboral medio apenas creció un 0,6%, muy por debajo del 3,4% registrado en España. El resultado es una clara pérdida de capacidad de compra.

Empleo en aumento, pero con sombras

El mercado laboral muestra una evolución positiva en términos cuantitativos, con más de 700.000 personas ocupadas y una tasa de paro del 12,1% . Sin embargo, el informe identifica debilidades importantes.

El paro de larga duración aumenta, consolidando una bolsa estructural de desempleo difícil de absorber. Además, persiste una brecha de género: la tasa de paro femenina (13%) supera con claridad a la masculina.

A ello se suma la calidad del empleo. Las ocupaciones elementales -las de menor cualificación- siguen teniendo un peso excesivo en el mercado laboral regional.

Pese a la reforma laboral, la temporalidad sigue siendo elevada, especialmente en el sector público, donde alcanza el 32,2% .

El nuevo modelo laboral ha reducido la contratación temporal, pero ha consolidado otras fórmulas, como el contrato fijo discontinuo, que explica en gran parte el aumento de la cobertura por desempleo hasta el 91%.

Este mecanismo permite cobrar prestaciones en periodos de inactividad sin figurar como parado, lo que distorsiona parcialmente la lectura del mercado laboral.

El informe detecta un repunte en los despidos, que afectan a 944 personas. También aumentan las conciliaciones con acuerdo y las compensaciones económicas, lo que apunta a un incremento de los conflictos laborales .

Exportaciones en retroceso

Uno de los signos más claros de debilidad económica es el comportamiento del sector exterior. En 2025, las exportaciones de mercancías registraron una caída tanto en valor como en volumen .

El descenso se concentra especialmente en los bienes energéticos, pero también se detectan retrocesos significativos en mercados clave como Francia, Italia o Marruecos.

La pérdida de dinamismo exterior contrasta con el papel central que juega la demanda interna en el crecimiento.

Transporte y turismo, señales de estancamiento

Algunos sectores estratégicos muestran síntomas de enfriamiento. El transporte de mercancías por carretera y la actividad del puerto de Cartagena registran descensos, lo que apunta a una menor intensidad del comercio y la actividad logística.

En turismo, aunque crece el número de viajeros, las pernoctaciones se estancan. Además, los precios hoteleros se mantienen por debajo de la media nacional, lo que reduce la rentabilidad del sector .

Vivienda: más cara y sin alternativa pública

El mercado inmobiliario sigue tensionado. Los precios de la vivienda continúan al alza, impulsados por la fuerte demanda. Sin embargo, el dato más revelador es que en 2025 no se inició ninguna vivienda protegida . La consecuencia es directa: el acceso a la vivienda se complica, especialmente para los colectivos más vulnerables. La construcción crece, pero el derecho a la vivienda retrocede.

Déficit y deuda en niveles elevados

Las cuentas públicas también reflejan tensiones. El déficit de la Comunidad Autónoma se sitúa en el -0,76% del PIB, mientras que la deuda alcanza los 13.147 millones de euros, el 29,8% del PIB regional . Se trata de uno de los niveles más altos entre las comunidades autónomas, solo superado por la Comunidad Valenciana.

Menos accidentes, pero más graves

La siniestralidad laboral ofrece una de las paradojas más preocupantes del informe. Aunque el número total de accidentes desciende, los fallecimientos aumentan un 42,1%.

En 2025 se registraron 28 muertes en jornada laboral, la cifra más alta en más de una década, salvo el repunte excepcional de 2022.

Un crecimiento que no llega a todos

El informe del CESRM deja una conclusión difícil de obviar: el crecimiento económico no está logrando corregir las desigualdades estructurales de la Región de Murcia.

La economía avanza, pero lo hace con menor intensidad, menor productividad y una creciente brecha social. El empleo crece, pero sigue siendo precario. Y la mejora macroeconómica convive con indicadores sociales que empeoran.

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