Salma, marroquí de 38 años, ha logrado huir tras permanecer presuntamente privada de libertad durante cerca de dos años en una vivienda situada en una zona de huertos de la pedanía murciana de San José de la Vega. La Policía Nacional ha detenido a tres hombres y una mujer -uno como presunto autor de los hechos y los otros tres como supuestos encubridores.
Según ha podido saber RRNEWS, dos de ellos (la presunta pareja de Salma y una vecina de la vivienda en la que estuvo retenida) pasarán este viernes a disposición judicial. Se investiga como un caso de violencia de género.

El 1 de abril de 2024 la familia de Salma R. denunció su desaparición, lo que dio inicio a un dispositivo de búsqueda. La alerta se difundió acompañada de una fotografía tipo carné en la que aparecía sonriente, junto a una descripción básica: mujer de cabello castaño, ojos marrones y una estatura aproximada de 1,65 metros. La investigación no llegó entonces a esclarecer su paradero y, con el paso del tiempo, incluso se contempló la posibilidad de que la ausencia hubiera sido voluntaria.
El cautiverio, según el testimonio prestado por la víctima, comenzó el mismo día de su desaparición. Aquel primer día habría sido brutalmente golpeada por el hombre,presuntamente su pareja, que la retuvo, quien le habría impuesto una situación de dominación total antes de agredirla sexualmente cuando se encontraba indefensa.
La fuga se produjo el martes 10 de febrero, aprovechando un descuido del presunto agresor. La vivienda estaba protegida por un muro elevado y el acceso permanecía habitualmente cerrado con llave. Sin embargo, en esa ocasión el captor dejó una escalera en el jardín. La mujer, según su relato, actuó en silencio y con rapidez: colocó la escalera contra el muro, trepó y consiguió saltar al exterior antes de huir a la carrera.
El hombre siempre la dejaba maniatada y encerrada en el baño cuando se iba a dormir.
Tras la huida, la mujer consiguió alcanzar un centro de salud situado a unos cinco kilómetros, donde relató al personal sanitario que había permanecido retenida y sometida a agresiones físicas continuadas y violencia sexual, según fuentes de la investigación.
Fueron los profesionales que la atendieron quienes alertaron de inmediato a la Policía Nacional. El caso está siendo investigado como violencia machista por la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM).
Desde el centro de salud fue trasladada al hospital Reina Sofía de Murcia. Allí los sanitarios detectaron múltiples lesiones compatibles con maltrato prolongado: hematomas generalizados, pérdida de piezas dentales y graves secuelas físicas, entre ellas la pérdida de visión en uno de sus ojos. En su relato explicó que las agresiones eran reiteradas y describió episodios de extrema violencia: «Me ataba a una camilla y la golpeaba hasta agotarse».
Su testimonio ante los agentes resultó especialmente perturbador. Relató episodios destinados a infundir miedo y evitar cualquier intento de fuga: «Un día, para advertirme de lo que me pasaría si trataba de escaparme, cogió un gato delante de mí. Lo degolló y lo descuartizó en mi presencia».
La mujer describió además castigos físicos y psicológicos recurrentes, especialmente en invierno, que incluían confinamiento en estancias sin calefacción ni luz. Desapareció cuando tenía 36 años y su estado actual, según fuentes cercanas a la investigación, es de profundo shock.
El hospital activó el protocolo correspondiente y denunció de oficio los hechos. Especialistas de la Policía Nacional se desplazaron al centro sanitario para tomar declaración respetando el estado emocional de la víctima. Con la información inicial y la localización del inmueble, los agentes acudieron al domicilio y detuvieron al principal sospechoso, un ciudadano español de mediana edad.
Durante el registro se localizaron elementos coincidentes con la descripción facilitada por la mujer, entre ellos la camilla donde asegura haber sido inmovilizada, así como diversas armas que presuntamente habrían sido utilizadas para intimidarla.
«Son hechos atroces e intolerables»
Desde la Asociación de Trabajadores e Inmigrantes Marroquíes (ATIM) de la Región de Murcia han trasladado su condena ante el caso de violencia de género investigado en San José de la Vega. La entidad califica los hechos de “atroces e intolerables” y subraya que una situación de esta gravedad exige una respuesta social firme y coordinada.
La asociación insiste en que ninguna forma de maltrato puede justificarse y rechaza cualquier intento de vincularlo a factores culturales o religiosos, recordando que el machismo constituye una forma de violencia que debe ser combatida en todos los ámbitos.
Ante la gravedad de lo sucedido, ha puesto a disposición de la víctima su servicio de acompañamiento jurídico especializado con el objetivo de contribuir a que el proceso judicial avance con garantías.
Asimismo, ATIM advierte del papel que puede desempeñar el entorno social en la detección de este tipo de situaciones. A su juicio, la falta de denuncia cuando existen indicios o sospechas prolonga el sufrimiento de las víctimas y favorece la impunidad de los agresores.
La investigación continúa abierta mientras la víctima recibe atención médica y apoyo especializado. El principal detenido, A.S.M., está acusado de delitos de detención ilegal, agresión sexual y violencia de género. Tiene alrededor de 50 años.
Tras ser atendida de sus heridas, Salma ha sido derivada a uno de los pisos de acogida de los que dispone la comunidad autónoma para mujeres víctimas de violencia machista.
El teléfono 016 atiende a las víctimas de violencia machista, a sus familias y a su entorno las 24 horas del día, todos los días del año, en 53 idiomas diferentes. El número no queda registrado en la factura telefónica, pero hay que borrar la llamada del dispositivo. También se puede contactar a través del correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es y por WhatsApp en el número 600 000 016. Los menores pueden dirigirse al teléfono de la Fundación ANAR 900 20 20 10. Si es una situación de emergencia, se puede llamar al 112 o a los teléfonos de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062). Y en caso de no poder llamar, se puede recurrir a la aplicación ALERTCOPS, desde la que se envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.