La Región de Murcia se consolida como uno de los territorios con mayor desigualdad salarial entre mujeres y hombres de toda España. No es una percepción ni una consigna ideológica: es una realidad respaldada por datos oficiales y recogida con detalle en el último informe elaborado por Comisiones Obreras Región de Murcia. Un documento que radiografía, con cifras y análisis estructural, cómo la brecha salarial de género sigue siendo una de las expresiones más persistentes de la desigualdad social y laboral en la comunidad autónoma.
Murcia, a la cabeza de la desigualdad salarial
Según datos definitivos correspondientes a 2023, la Región de Murcia registra una brecha salarial del 19,15%, lo que la sitúa como la tercera comunidad autónoma con mayor desigualdad salarial del país, solo por detrás de Navarra y Asturias. En términos absolutos, las trabajadoras murcianas perciben 5.324 euros menos al año que sus compañeros hombres. No se trata únicamente de salarios bajos -que ya lo son-, sino de una diferencia sistemática que penaliza a las mujeres por el simple hecho de serlo.
El informe subraya que Murcia es, además, la segunda comunidad autónoma con salarios femeninos más bajos, únicamente superada por Extremadura. Una combinación que convierte a la región en un territorio especialmente hostil para la igualdad retributiva.
El falso mito del salario por hora
Uno de los argumentos recurrentes para minimizar la brecha salarial es el salario por hora. Sin embargo, incluso en este indicador persisten diferencias relevantes. En 2023, las mujeres en la Región de Murcia cobraron 1,55 euros menos por hora trabajada que los hombres, lo que supone una brecha del 9,24%. La desigualdad se agrava en sectores clave como la industria, donde alcanza el 16,53%, o en los servicios, con un 12,14%.
Estos datos desmontan la idea de que la brecha salarial responde únicamente a decisiones individuales o a una supuesta menor cualificación femenina. El informe es claro: las causas son estructurales y están directamente relacionadas con la precariedad laboral, la parcialidad, la temporalidad y la segregación del mercado de trabajo.
Menos empleo, más precariedad
La desigualdad comienza antes incluso de entrar al mercado laboral. El 85% de las personas inactivas por dedicarse a las labores del hogar en la Región de Murcia son mujeres. Un dato que evidencia que la división sexual del trabajo sigue plenamente vigente.
Cuando acceden al empleo, lo hacen en peores condiciones. Solo el 35% de la contratación indefinida realizada en diciembre de 2025 correspondió a mujeres. La mayoría de los contratos estables siguen recayendo en hombres, mientras que ellas se concentran en empleos temporales, parciales o discontinuos.
Las tasas de empleo confirman esta brecha: trimestre tras trimestre, la ocupación femenina se sitúa muy por debajo de la masculina, con diferencias superiores a los diez puntos porcentuales.
Segregación laboral: trabajos “de mujeres” y trabajos “de hombres”
El informe detalla con precisión la segregación horizontal del mercado laboral. Las mujeres se concentran mayoritariamente en sectores feminizados y peor remunerados: cuidados, educación infantil, sanidad, limpieza, comercio y atención al público. Por el contrario, los hombres predominan en sectores industriales, construcción, transporte, electricidad o mecánica, tradicionalmente mejor pagados.
Esta segregación no es neutral: determina salarios, estabilidad, promoción profesional y, a largo plazo, el acceso a pensiones dignas.
Parcialidad y cuidados: el núcleo del problema
Uno de los datos más contundentes del informe es el relativo al trabajo a tiempo parcial. En España, tres de cada cuatro personas con jornada parcial son mujeres, y en la mayoría de los casos no por elección. El 75% de las mujeres con empleo parcial lo son por involuntariedad o por asumir tareas de cuidados.
En 2024, 385.000 mujeres trabajaban a tiempo parcial por cuidados, frente a apenas 28.000 hombres. Una proporción que habla por sí sola y que explica buena parte de la brecha salarial, presente no solo en los ingresos actuales, sino también en las trayectorias laborales y en las futuras pensiones.
La brecha que no se jubila: pensiones un 30% más bajas
La desigualdad salarial se proyecta directamente sobre las pensiones. En la Región de Murcia, las mujeres cobran un 30,09% menos en sus pensiones de jubilación que los hombres, lo que equivale a 467 euros mensuales menos. Es una de las brechas más elevadas de España y sitúa a miles de mujeres mayores en una situación de vulnerabilidad económica y riesgo de pobreza.
Un modelo que perpetúa la desigualdad
El informe concluye que la brecha salarial no es un problema aislado ni coyuntural, sino un síntoma de una desigualdad estructural profunda. Reducirla exige actuar sobre el modelo productivo, el reparto de los cuidados, la organización del tiempo de trabajo, la corresponsabilidad en los hogares y el desarrollo de servicios públicos suficientes.
Entre las propuestas planteadas por CCOO destacan la reforma del contrato a tiempo parcial, la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales, la previsibilidad de horarios, el refuerzo de los planes de igualdad y, especialmente, la puesta en marcha de un Pacto Integral de Cuidados que permita redistribuir una carga que hoy recae casi exclusivamente sobre las mujeres.
Una desigualdad que ya no puede normalizarse
Los datos son claros y las conclusiones contundentes. La brecha salarial en la Región de Murcia no solo persiste, sino que se reproduce y se agrava a lo largo de toda la vida laboral de las mujeres. No es una anomalía del sistema: es una consecuencia directa de cómo está diseñado.
Y mientras no se actúe sobre sus causas profundas, seguirá siendo -como advierte el propio informe- la señal inequívoca de una desigualdad que ya no puede seguir considerándose normal.