La Guardia Civil de la Región de Murcia investiga a dos personas en Torre Pacheco como presuntas autoras de un delito de maltrato animal, tras la agresión a un perro que terminó gravemente herido dentro de un contenedor de basura.
Según ha informado el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), los hechos ocurrieron cuando un vecino denunció haber encontrado a su perro -de pequeño tamaño y mestizo- dentro de un contenedor próximo a su domicilio. El animal presentaba heridas de consideración y fue trasladado de urgencia a un centro veterinario, donde permanece ingresado en estado grave, con una posible fractura cervical.

La investigación permitió reconstruir parte de lo ocurrido. Al parecer, el perro habría entrado en una vivienda cercana y, poco después, un individuo salió del domicilio portando una bolsa de papel en la que supuestamente se encontraba el animal herido. Esa bolsa fue arrojada directamente al contenedor de basura.
Tras recabar indicios en el lugar, la Guardia Civil ha identificado a dos vecinos del municipio, a quienes se les han instruido diligencias como presuntos responsables de un delito de maltrato animal.
El caso se enmarca en la campaña estatal contra el maltrato y abandono de animales domésticos impulsada por el instituto armado bajo el lema #YoSiPuedoContarlo#, que busca reforzar la concienciación ciudadana y fomentar la denuncia de este tipo de conductas, castigadas por el Código Penal.
Fuentes oficiales recuerdan que cualquier persona que tenga conocimiento de un caso de maltrato o abandono puede comunicarlo a través del teléfono 062 o mediante el correo del SEPRONA.
En casos de maltrato animal tan extremo, los especialistas suelen coincidir en que no se trata de un “arrebato” aislado, sino de conductas que reflejan una preocupante falta de empatía y de control moral. En ocasiones, este tipo de actos puede estar vinculado a patrones de agresividad previa o a una normalización de la violencia como forma de respuesta.
Psicólogos y criminólogos recuerdan además que el maltrato animal no es un hecho menor: puede ser un indicador de comportamientos antisociales más amplios y, en algunos casos, un primer escalón de violencia que después se proyecta también hacia las personas.