El Mar Menor ha sido durante años un escenario de belleza y también de colapso. Una laguna que forma parte de la memoria emocional de toda la Región de Murcia, marcada para siempre por imágenes imposibles de olvidar: miles de peces agonizando en la orilla, boqueando en las playas como símbolo brutal de una crisis ambiental que ya nadie podía negar.
De esa herida colectiva surge El mar no cesa. El colapso del Mar Menor, una película documental dirigida por el investigador del Cebas-CSIC José María Egea y el cámara profesional Paco Portero, que celebra este martes su último pase en los cines Centrofama de la ciudad de Murcia tras un año de recorrido, festivales y reconocimientos internacionales.
“Hasta la fecha, todo lo que se había hecho en torno al Mar Menor venía con un marcado carácter sesgado según el sector que lo contara. Se notaba mucho esa parcialidad. Por eso decidimos recoger la problemática socioambiental desde una posición completamente objetiva e imparcial”, explica Egea a RRNEWS.
Un documental independiente y autofinanciado que, precisamente por no depender de ninguna estructura institucional o empresarial, ha contado -según sus directores- con libertad total para “contar las cosas como son”.
Un proyecto nacido de la urgencia
La semilla se plantó en 2023, cuando el “gusanillo” de narrar lo que estaba ocurriendo se convirtió en necesidad.
Egea, doctor en Ciencias Ambientales e investigador especializado en Agroecología, y Portero, con más de veinte años de experiencia como operador de cámara en televisión y director de documentales, sintieron que hacía falta una obra que relatara la complejidad real del problema. “Es una realidad tan compleja, con muchas escalas de grises”, resume Egea.
El punto de partida fue inevitable: los episodios de mortandad masiva de fauna marina registrados en 2016, 2019 y 2021, que actuaron como “punto de inflexión” social y confirmaron una crisis que llevaba años gestándose.
De diez entrevistas a más de cuarenta
La idea inicial parecía manejable. Diez entrevistas. Un documental breve. Pero el Mar Menor no cabe en un esquema sencillo.
“Cuando nos quisimos dar cuenta, ya íbamos por 44 entrevistas, aunque al final solo hemos metido 38”, reconoce Portero.
Más de cuarenta voces, sectores y perspectivas para construir un relato coral que incluye ecologistas, agricultores, pescadores, científicos, vecinos, políticos de distinto signo y representantes institucionales.
“No buscamos responsables, ni siquiera soluciones. Simplemente queremos que el público sepa qué está pasando”, insiste Egea.
De La Manga al trasvase: las décadas que cambiaron la laguna
El documental no se limita a los episodios recientes. Repasa el desarrollo urbanístico y turístico del litoral murciano, con especial atención a La Manga, y analiza decisiones históricas que transformaron el ecosistema.
Los directores destacan dos momentos cruciales en los años 70: la apertura del canal del Estacio y la llegada del trasvase Tajo-Segura y la consiguiente expansión del regadío intensivo.
La película también aborda las consecuencias ambientales de la regeneración de playas en los años 80 y los cambios profundos en el uso del suelo.
Agricultura, saneamiento, minería y regadíos ilegales
«El mar no cesa» disecciona las presiones múltiples que confluyen sobre el Mar Menor: impactos agrícolas y ganaderos, redes de saneamiento municipal, depuradoras y vertidos, turismo masivo, minería histórica, nivel freático del acuífero, especies amenazadas…
El documental cuenta incluso con la colaboración de la Guardia Civil para explicar el llamado “Caso Topillo”, con infraestructuras ilegales de desalobración y miles de hectáreas de regadío irregular detectadas e intervenidas.
Premios internacionales y libertad creativa
Hace justamente un año del preestreno. Desde entonces, el documental ha girado por festivales internacionales, con un premio a mejor edición en el FICAA de Ciudad de México y selecciones en certámenes de Nigeria y Brasil.
Ahora, el objetivo es llegar al mayor público posible. Sus directores mencionan plataformas como Filmin como espacio natural para este tipo de cine, sin descartar que pueda despertar interés en circuitos mayores.
“El teléfono echa humo con peticiones de centros e instituciones que quieren proyectarlo”, cuenta Egea.
Una polémica de fondo
En los últimos meses, los directores han observado el estreno de otro documental posterior al suyo pero “sospechosamente muy parecido”, que -según afirman- estaría financiado por la agroindustria.
“No queremos entrar demasiado en esta polémica, pero está bien que se sepa”, desliza Egea, apuntando a lo que considera un ejemplo de “lavado interesado de imagen”.
El Mar Menor no desiste
El título no es casual. El mar no cesa es también una declaración. La laguna sigue ahí, resistiendo. No se rinde. No cesa.
Y este martes, en su último pase en los cines Centrofama, la película se convierte en algo más que un documental: en una invitación a mirar el Mar Menor sin consignas, sin trincheras y con la complejidad que exige una crisis que sigue abierta.
El Mar Menor resiste, pero no se recupera solo. La laguna continúa atrapada en una crisis que no es pasado, sino presente: un ecosistema frágil al que todavía llegan nutrientes y nitratos desde su entorno, alimentando un desequilibrio que lleva años gestándose.
El mar no cesa. Pero tampoco cesa la presión. Y quizá por eso documentales como este incomodan: porque obligan a mirar de frente lo que muchos preferirían dejar fuera de plano. La pregunta ya no es solo qué ocurrió, sino qué sigue ocurriendo. Y cuánto tiempo más podrá aguantar la laguna antes de volver a colapsar.