Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha desarrollado una nueva estrategia experimental para tratar la psoriasis que podría marcar un antes y un después en el abordaje de esta enfermedad inflamatoria de la piel. Se trata de moléculas que solo se activan cuando se exponen a la luz, lo que permite actuar de forma localizada y temporal, evitando los efectos secundarios que limitan muchos tratamientos actuales.
La investigación ha sido llevada a cabo por científicos del Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IQAC-CSIC), en colaboración con centros de España y Estados Unidos, y ha sido publicada en la revista científica ACS Central Science.
¿Por qué es importante este avance?
La psoriasis es una enfermedad crónica que afecta a alrededor del 3% de la población mundial. Provoca una renovación acelerada de las células de la piel -hasta siete veces más rápida de lo normal-, lo que da lugar a lesiones visibles, inflamación y, en muchos casos, dolor y estigmatización social. Aunque existen tratamientos eficaces para los casos moderados y graves, una parte significativa de los pacientes sigue sin disponer de terapias adecuadas, accesibles y seguras, especialmente cuando las lesiones son localizadas o aparecen en zonas sensibles.
Uno de los objetivos terapéuticos más conocidos en la psoriasis es el receptor de la vitamina D (VDR), cuya activación tiene efectos antiinflamatorios beneficiosos. El problema es que este receptor también desempeña un papel clave en el metabolismo del calcio. Activarlo de forma generalizada puede provocar hipercalcemia, una alteración grave que puede tener consecuencias potencialmente mortales. Por ese motivo, el uso clínico de fármacos dirigidos al VDR está muy limitado.
Moléculas que “se encienden” con luz
El estudio del CSIC plantea una solución innovadora: diseñar moléculas que permanezcan inactivas mientras están en el organismo y que solo se activen cuando se iluminan con un tipo de luz concreto. En este caso, los investigadores han desarrollado un compuesto experimental denominado PhotoVDRM, que se activa mediante luz azul visible -no tóxica- o luz ultravioleta B, ya empleada en tratamientos dermatológicos.
De este modo, el fármaco puede administrarse de forma sistémica, pero su efecto terapéutico solo se produce en la zona iluminada y durante el tiempo en que se aplica la luz. Esto permite un control muy preciso del tratamiento y reduce de forma drástica el riesgo de efectos secundarios.
Resultados prometedores en modelos animales
Las pruebas realizadas en modelos de ratón con inflamación cutánea similar a la psoriasis han demostrado que esta activación controlada del receptor de la vitamina D reduce significativamente la inflamación de la piel sin provocar hipercalcemia ni otros efectos adversos sistémicos. Según los investigadores, se trata de un resultado especialmente relevante, ya que uno de los principales obstáculos históricos en este tipo de terapias ha sido precisamente la toxicidad asociada al metabolismo del calcio.
Aunque el tratamiento se encuentra aún en fase preclínica y no está disponible para pacientes, los resultados refuerzan el potencial de la fotofarmacología como herramienta terapéutica, especialmente en enfermedades de la piel, donde la luz puede aplicarse de forma directa y controlada.
Más allá de la psoriasis
Los autores del estudio subrayan que esta estrategia podría extenderse en el futuro a otras patologías en las que interviene el receptor de la vitamina D, y, en un sentido más amplio, abrir nuevas vías para el desarrollo de fármacos activables por luz en áreas como el cáncer, el dolor crónico o enfermedades neurodegenerativas.
Por ahora, el avance representa una prueba de concepto sólida: es posible diseñar tratamientos más precisos, eficaces y seguros si se logra controlar cuándo y dónde actúa un fármaco dentro del organismo.