El acceso a la vivienda para los jóvenes en la Región de Murcia ha dejado de ser un problema “de ciclo” para convertirse en una cuestión estructural que amenaza con cronificarse si no se toman medidas simultáneas sobre el stock existente y sobre la construcción de nueva vivienda. Es la tesis central del Informe del Consejo Económico y Social de la Región de Murcia (CESRM), aprobado por unanimidad en el Pleno del 25 de noviembre de 2025.
El documento parte de una idea que atraviesa todo el texto: la disyuntiva “o usamos mejor lo que hay o construimos más” es falsa. Murcia, dice el CES, necesita las dos cosas a la vez, porque construir tarda años, pero no construir agrava el colapso, y porque mejorar usos del parque existente puede tener efectos más rápidos, aunque insuficientes por sí solos.
La dimensión del problema: más hogares, misma oferta lenta
El informe sitúa la presión demográfica como un factor clave. Según proyecciones del INE citadas por el CES, la Región podría pasar de 570.000 a 650.000 hogares a lo largo de la década (un aumento de unos 80.000 hogares), lo que convertiría a Murcia en la comunidad con mayor crecimiento previsto de hogares en el tramo final de la década.
En ese contexto, el CES plantea una estimación operativa: para el próximo lustro, la Región debería ser capaz de absorber una necesidad anual de vivienda de entre 10.000 y 15.000.
El problema llega cuando se contrasta esa necesidad con la capacidad real del sector: el propio resumen ejecutivo reconoce que al sector “le cuesta pasar” de unas 3.000 viviendas anuales frente a las cifras del pasado boom (sin defender volver a aquel modelo), lo que abre una brecha difícil de cerrar sin cambios profundos.
Más de 100.000 viviendas vacías en la Región
España está entre los países con mayor stock de vivienda de la OCDE y Murcia, aunque por debajo de la media nacional, tiene 556 viviendas por cada mil habitantes. El gran dato político del informe es el de las viviendas vacías: el Censo 2021 del INE (según criterio de consumo eléctrico) contabiliza 103.111 viviendas vacías en la Región (12,22% del total).
Ahora bien, el CES introduce una advertencia relevante: la cifra existe, pero su utilidad práctica depende de saber dónde están, en qué estado están y por qué están vacías, porque buena parte de los vacíos se concentran en zonas con despoblación o donde no coinciden con la demanda efectiva. El informe cita experiencias como País Vasco o algunos ayuntamientos que han afinado el recuento con visitas y cruces de datos, obteniendo cifras distintas, y plantea que Murcia debería hacer ese trabajo municipalmente.
Alquiler: “poca oferta” y mucha tensión normativa
El informe del Consejo Económico y Social de la Región de Murcia dedica una atención especial al mercado del alquiler porque, aunque sigue siendo minoritario en términos globales, se ha convertido en la principal puerta -y en muchos casos la única- de acceso a la vivienda para los jóvenes. Y esa puerta está cada vez más estrecha.
En la Región de Murcia, apenas el 15 % de los hogares vive de alquiler, una proporción baja incluso en comparación con la media española. Sin embargo, entre los jóvenes emancipados menores de 29 años, cerca de la mitad reside en viviendas alquiladas, lo que convierte a este mercado en un factor decisivo para la emancipación juvenil. Cuando el alquiler falla, concluye el CES, falla todo el sistema de acceso a la vivienda.
El diagnóstico del informe es claro: el problema del alquiler en Murcia no es solo el precio, sino la escasez estructural de oferta. El CES describe un mercado “estrecho”, poco profundo y extremadamente sensible a cualquier variación. En este contexto, cualquier aumento de la demanda -crecimiento de hogares, migración, hogares unipersonales- o cualquier retirada de viviendas provoca subidas inmediatas de precios.
Y luego están los usos alternativos del alquiler, que el CES identifica como un factor de distorsión creciente.
En el caso del alquiler turístico, el informe constata que Murcia no se encuentra entre las comunidades más saturadas, pero sí inmersa en una tendencia de crecimiento acelerado. La Región concentra alrededor del 1 % de las viviendas turísticas de España -unas 8.000- y esa cifra se ha duplicado en menos de seis años. El CES no cuestiona la legitimidad de esta actividad, pero advierte de que, cuando se expande sin control, entra en competencia directa con el alquiler residencial, especialmente en determinados núcleos urbanos.
Aporta un dato concreto: la Región sería alrededor del 1% del total nacional de alojamientos turísticos en plataformas, en torno a 8.000, y esa cifra se habría duplicado en menos de seis años. El CES también pone el foco en el alquiler de temporada como vía de “escape” cuando se regula el residencial, mencionando prácticas de contratos encadenados de 11 meses y señalando el nuevo marco estatal de registro obligatorio desde julio de 2025.
Obra nueva: el cuello de botella administrativo que encarece todo
Una de las conclusiones del informe es que hay un freno relativamente “tangible” y corregible: los plazos de licencias municipales.
El CES cita estimaciones que sitúan el sobrecoste de los retrasos en licencias en torno a 13.000 euros por vivienda (por costes financieros, tiempos de espera en alquiler, etc.). Y describe un escenario especialmente problemático en los grandes municipios: el texto señala que Murcia y Cartagena superan ampliamente el año de media en la obtención de licencias, cuando el plazo legal máximo sería de tres meses, y defiende que invertir recursos en agilizar trámites tiene un efecto palanca mayor que dedicar el mismo dinero a construir unas pocas viviendas directamente.
Suelo: abundancia “sobre el papel”, escasez en la práctica
El informe dibuja una paradoja: según datos oficiales, la Región de Murcia tendría suelo declarado urbano para construir casi tantas viviendas como las existentes (una relación muy superior a la media nacional), pero esa “abundancia” no garantiza oferta real porque hay diferencia entre suelo declarado urbano y suelo efectivamente urbanizado y listo para edificar. El proceso urbanizador -caro, largo e incierto- reduce la disponibilidad real y eleva los riesgos.
Propuestas
El Consejo Económico y Social estructura sus propuestas en un decálogo que no deja margen a interpretaciones cómodas: no hay una medida milagro ni una única palanca. La crisis de acceso a la vivienda -especialmente entre los jóvenes- solo puede abordarse con acciones simultáneas sobre el parque existente y sobre la generación de nueva oferta, evitando políticas parciales que terminen agravando el problema.
El informe insiste en una idea clave: actuar solo sobre uno de los frentes genera efectos perversos. Regular sin construir retrae oferta; construir sin controlar usos mantiene precios fuera del alcance de la mayoría.
Cinco medidas para aprovechar mejor el parque de vivienda existente
1. Saber realmente qué viviendas están vacías y por qué
El CES reclama un cambio de enfoque: no basta con cifras agregadas. Es imprescindible que los ayuntamientos identifiquen dónde están las viviendas vacías, en qué estado se encuentran y cuáles son las causas reales de su desocupación. Solo con ese diagnóstico fino pueden diseñarse políticas eficaces. El informe apunta a experiencias autonómicas y municipales que han logrado afinar los datos mediante visitas, cruces administrativos y verificación sobre el terreno.
2. Cerrar las vías de escape del alquiler irregular
El documento es claro: si se quiere reforzar el alquiler residencial, hay que hacer cumplir la normativa. Esto implica fortalecer los mecanismos de inspección y sanción frente al alquiler turístico y de temporada que opera fuera de la legalidad, especialmente cuando se utiliza para eludir la regulación del alquiler habitual. Regular sin vigilar, advierte el CES, solo desplaza el problema.
3. Reforzar la seguridad jurídica del arrendador
Una parte significativa del parque no sale al mercado por miedo al impago o a conflictos largos y costosos. El CES apuesta por extender sistemas de garantías, avales y seguros de alquiler, públicos o mixtos, que reduzcan el riesgo percibido por los propietarios y faciliten que más viviendas se incorporen al alquiler estable.
4. Mejorar la información y la transparencia del mercado
El informe subraya la necesidad de datos públicos, actualizados y comparables sobre precios, tipologías de contrato y usos reales de la vivienda. Sin transparencia, las políticas se diseñan a ciegas y el mercado queda en manos de dinámicas especulativas difíciles de corregir.
5. Priorizar el alquiler asequible como objetivo explícito
Todas las medidas sobre el parque existente deben tener un denominador común: orientar la vivienda hacia precios compatibles con los ingresos reales de los jóvenes. Si la vivienda recuperada o movilizada vuelve al mercado a precios inasumibles, el esfuerzo público pierde sentido.
Cinco medidas para aumentar la oferta
6. Desbloquear el cuello de botella de las licencias urbanísticas
Para el CES, esta es una de las palancas más inmediatas y eficaces. Los retrasos en la concesión de licencias, que en grandes municipios superan ampliamente los plazos legales, encarecen cada vivienda en miles de euros y frenan proyectos ya viables. Agilizar licencias no requiere grandes inversiones, pero sí voluntad política y refuerzo administrativo.
7. Activar suelo público con criterios de interés general
El informe defiende un papel más activo de las administraciones en la gestión del suelo público: cesiones, derechos de superficie y fórmulas de colaboración público-privada orientadas al alquiler asequible y a largo plazo, evitando que el suelo público acabe alimentando dinámicas de mercado puramente especulativas.
8. Planificar el suelo con realismo, no solo sobre el papel
El CES desmonta la falsa sensación de abundancia: que exista suelo clasificado no significa que sea edificable de forma inmediata. Reclama planificación urbanística realista, que tenga en cuenta los costes, los plazos y la viabilidad efectiva del proceso urbanizador.
9. Facilitar el acceso a la compra sin inflar los precios
El informe valora positivamente instrumentos como los avales públicos para jóvenes, pero advierte de un riesgo claro: si se aplican en mercados con oferta rígida, pueden terminar trasladándose a precios más altos. Por eso insiste en que estas medidas solo funcionan si van acompañadas de más vivienda disponible.
10. Recuperar mano de obra y capacidad productiva del sector
Finalmente, el CES alerta de un problema menos visible pero estructural: el envejecimiento de la mano de obra en la construcción y la falta de relevo generacional. Sin formación, cualificación y condiciones atractivas, aumentar el ritmo de construcción será sencillamente inviable.
El decálogo se cierra con una advertencia implícita pero contundente: no actuar, o hacerlo a medias, tiene consecuencias. El CES deja claro que el acceso a la vivienda ya no es solo un problema social, sino un factor que condiciona el crecimiento económico, la cohesión territorial y la emancipación de toda una generación.
En la Regió de Murcia -con uno de los mayores crecimientos previstos de hogares- posponer decisiones equivale a agravar el problema.