Dos equipos de estudiantes del Grado en Ingeniería Biomédica de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) han desarrollado sendas soluciones tecnológicas pensadas para resolver problemas cotidianos de personas con discapacidad visual grave: un test de embarazo accesible para mujeres ciegas y un dispositivo que permite la administración segura y autónoma de insulina sin depender de información visual.
Ambos proyectos se han ideado en el marco de un proceso de cocreación en salud y discapacidad impulsado por la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial de la UPCT y la ONCE (Organización Nacional de Ciegos Españoles), dentro del programa Crece Start-Up Health University del Centro Europeo de Empresas e Innovación de Cartagena (CEEIC), con la colaboración del Servicio Murciano de Salud (SMS).
Insulina sin barreras visuales
Uno de los proyectos aborda una problemática crítica: la dificultad y el riesgo que supone para una persona ciega administrar correctamente la insulina con los dispositivos actuales, diseñados casi exclusivamente para usuarios con visión. Las jeringas y plumas convencionales dependen de marcas, números o señales luminosas, lo que incrementa la posibilidad de errores de dosificación y genera ansiedad al obligar a recurrir a terceras personas.

El dispositivo ha sido desarrollado por Francisco Jesús Cánovas, Achraf Lemdoun, José Manuel Martínez, Andrés Martínez y Diego Torrente, y plantea una solución integral centrada en la autonomía del paciente. El prototipo consiste en un lápiz de suministro de insulina mediante chorro a presión, que incorpora una ventosa de verificación para confirmar que la colocación sobre la piel es correcta. A ello se suma un sistema de confirmación sonora y por vibración de la dosis, con botones texturizados y feedback por voz, pensado específicamente para personas con ceguera.
El sistema se completa con una pulsera inteligente conectada a glucómetros, capaz de avisar mediante mensajes de voz de situaciones de hiperglucemia o hipoglucemia y de la necesidad de corregir la ratio de glucosa en sangre. El objetivo es reducir errores, evitar la dependencia de terceros y reforzar la seguridad en un proceso que se repite varias veces al día.
El contexto epidemiológico explica la relevancia del proyecto. En España hay 5,1 millones de personas con diabetes (el 14,1 % de la población). De ellas, alrededor del 40 % presenta problemas de visión y unas 58.300 personas sufren ceguera, lo que convierte la accesibilidad en un factor clave para la seguridad clínica y la calidad de vida
Un test de embarazo accesible y privado
El segundo proyecto se centra en la salud reproductiva y en un ámbito especialmente sensible: la realización de un test de embarazo. El equipo formado por Alba López, Hajar Niya, Hiba Mesrar, Nicole Mieles y Nathaly Muñoz Torres -esta última estudiante con discapacidad visual- ha desarrollado una aplicación móvil que permite a las mujeres ciegas interpretar de forma autónoma el resultado de un test convencional.

La app utiliza un sistema de escaneo guiado del test, con instrucciones paso a paso, retroalimentación por voz y vibración y opciones avanzadas de accesibilidad. El diseño pone el foco en tres principios: autonomía, privacidad y equidad, garantizando que las mujeres con discapacidad visual puedan realizar este procedimiento íntimo sin ayuda externa y en igualdad de condiciones.
Aprender sirviendo: ingeniería al servicio de las personas
Ambos desarrollos se enmarcan en una experiencia de Aprendizaje-Servicio (ApS), una metodología que conecta la formación universitaria con necesidades sociales reales. En este caso, el alumnado ha trabajado de forma colaborativa con asociaciones de pacientes y usuarios finales para identificar carencias no cubiertas y transformarlas en soluciones con impacto social mediante la cocreación directa.
Según explica Joaquín Roca, profesor de la asignatura Introducción a la Ingeniería Biomédica, el valor del proyecto reside precisamente en ese contacto directo con la realidad: detectar problemas concretos del día a día de personas con discapacidad visual y abordarlos desde la ingeniería con un enfoque ético, inclusivo y práctico.
Los dos prototipos no son solo ejercicios académicos. Son ejemplos de cómo la innovación tecnológica, cuando se diseña con las personas y no solo para ellas, puede convertirse en una herramienta poderosa contra la desigualdad y las barreras invisibles que aún persisten en el sistema sanitario.