El Partido Popular español volvió a situarse este miércoles en el lado más conservador -y más aislado- del Parlamento Europeo. Lo hizo votando mayoritariamente en contra de una resolución que defiende el acceso al aborto seguro y gratuito en toda la Unión Europea, incluso en aquellos países donde la interrupción voluntaria del embarazo sigue siendo ilegal o prácticamente inaccesible.
La resolución, de carácter simbólico pero de alto contenido político, salió adelante con 358 votos a favor, 202 en contra y 79 abstenciones, y supone la primera toma de posición del Parlamento Europeo surgido de las elecciones de 2024 sobre los derechos sexuales y reproductivos. Un Parlamento más escorado a la derecha que, aun así, ha sido capaz de reconocer que el aborto seguro forma parte de los derechos fundamentales.
El Partido Popular Europeo había concedido libertad de voto a sus eurodiputados. Sin embargo, el PP español optó por el “no”, con solo cuatro abstenciones. Una decisión política clara, no un accidente parlamentario. Una decisión que lo coloca junto a Vox, la extrema derecha europea y figuras como Luis “Alvise” Pérez, y frente a la amplia mayoría de fuerzas progresistas, nacionalistas y democristianas que votaron a favor: PSOE, Sumar, Podemos, BNG, ERC, PNV y Bildu.
Un fondo europeo para mujeres que hoy no tienen derechos
La resolución respalda una Iniciativa Ciudadana Europea que ya ha superado el millón de firmas necesarias para obligar a la Comisión Europea a pronunciarse antes de marzo de 2026. Su objetivo es claro: crear un fondo europeo, de adhesión voluntaria por parte de los Estados, que permita financiar el tratamiento médico del aborto a mujeres que hoy se ven obligadas a cruzar fronteras para ejercer un derecho básico.
Bruselas no tiene competencias para legislar directamente sobre el aborto, pero sí podría habilitar un mecanismo de financiación sanitaria, algo que los promotores consideran imprescindible para las más de 20 millones de mujeres que, a día de hoy, no pueden abortar en su país en condiciones de seguridad y legalidad.
El fondo no cubriría los desplazamientos, únicamente el tratamiento médico. Una propuesta limitada, jurídicamente viable y respetuosa con las competencias nacionales. Aun así, demasiado para el PP español.
Derechos fundamentales salvo para las mujeres
El texto aprobado por la Eurocámara no deja lugar a ambigüedades. Define la iniciativa como “un llamamiento directo de la ciudadanía para crear una Unión más segura y equitativa” y recuerda que la no discriminación, la integridad física y psíquica y el acceso mínimo garantizado a la asistencia sanitaria forman parte de los valores europeos.
Valores que el PP dice defender en Bruselas, pero que abandona cuando se trata del cuerpo y la autonomía de las mujeres.
No es un hecho aislado. El voto del PP español confirma una línea política coherente con su historial: oposición a la ampliación de derechos reproductivos, connivencia discursiva con postulados ultraconservadores y una estrategia europea cada vez más incómoda para sus socios democracristianos tradicionales.
Un fracaso también dentro del PPE
Ni siquiera dentro del Partido Popular Europeo logró prosperar la ofensiva conservadora. Una resolución alternativa -impulsada por sectores del PPE y grupos ultraconservadores- que defendía que el aborto es una competencia exclusiva de los Estados miembros fue rechazada por 356 votos en contra, frente a solo 241 a favor.
El mensaje del Parlamento fue nítido: Europa no puede mirar hacia otro lado mientras millones de mujeres ven vulnerados sus derechos fundamentales.
La batalla continúa
La coordinadora de la iniciativa ciudadana, la activista croata Nika Kovač, fue clara tras la votación: “No creemos en derrotas, sabemos que hay luchas que son más largas que otras”. La presión se traslada ahora a la Comisión Europea, donde -según explicó- los contactos mantenidos hasta ahora han sido “muy positivos”.
Mientras tanto, el PP español deja constancia de su posición. No por imposición europea, no por razones jurídicas, no por límites presupuestarios. Por convicción ideológica.
En un momento en el que Europa debate qué valores quiere proteger frente al auge reaccionario, el Partido Popular español ha elegido bando. Y no es el de los derechos, ni el de la igualdad, ni el de las mujeres. Es el de siempre.
Los socios de Feijóo prometen la derogación de la Ley del Aborto en España
La coincidencia parlamentaria con la extrema derecha en Europa se produce mientras VOX lanza mensajes abiertamente misóginos que el PP evita condenar y acaba blanqueando con su estrategia de pactos.
El concejal de Vox y responsable del área de Familia e Infancia del Ayuntamiento de Castelló, Alberto Vidal, ha provocado una fuerte polémica tras declarar en una entrevista en Hoy por Hoy Castelló, de la Cadena SER, que una mujer «si va a abortar es que decide no tener el hijo, y podría haberlo decidido antes de tener el orgasmo que le provoca el hijo».
Las palabras del edil se produjeron durante un debate radiofónico sobre el aborto y coinciden en el tiempo con la convocatoria de una movilización antiabortista, impulsada por su propia concejalía en colaboración con la asociación Provida Castellón.
Vox mantiene una posición firmemente contraria al aborto y propone medidas que van mucho más allá de la mera limitación del acceso: su agenda política plantea la derogación de la actual ley del aborto en España, que permite la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14, y su sustitución por normas que protejan la vida “desde la concepción” y pongan el acento en la maternidad como opción preferente.