Calblanque, en riesgo: los vecinos denuncian el avance de un macroparque fotovoltaico a cien metros del Parque Regional

La instalación de dos plantas fotovoltaicas a menos de cien metros del parque natural reabre el debate sobre el desorden territorial en el Campo de Cartagena

La inquietud crece en las pedanías cartageneras que bordean el Parque Regional de Calblanque. El avance de un nuevo parque fotovoltaico, ubicado -según denuncian los residentes- a apenas unos cien metros del límite protegido, ha movilizado a los vecinos de Los Belones, Las Barracas, Los Corralones y Los Patricios. Temen por el futuro del paisaje agrícola y natural que ha definido la identidad de esta zona durante generaciones.

La reunión vecinal celebrada recientemente dejó clara la magnitud del malestar. Uno de los asistentes, nacido en la zona, reivindicó el valor del territorio y la herencia de quienes trabajaron esas tierras antes de que existiera siquiera el concepto de ecologismo. “Sin llamarse ecologistas, cuidaron de ese tesoro que la naturaleza ha puesto en este rincón de Los Belones”, recordó, subrayando que la riqueza agrícola y paisajística que rodea Calblanque y el Mar Menor se está viendo ahora “arrollada” por una implantación masiva de placas solares.

Obras parque solar Calblanque


Vecinos alarmados por los daños ambientales visibles

Varias intervenciones pusieron el foco en los impactos ambientales ya observados durante las obras. Una vecina explicó que los trabajos están alterando el paisaje, afectando a flora y fauna del entorno y vulnerando -según denuncian- las distancias fijadas por la normativa ambiental. Señalan que algunos palmitos presentan un estado “medio seco” y que las obras han modificado vías pecuarias, retocado márgenes y alterado la orografía natural, afectando incluso a las bajadas de agua de escorrentía.

Los colectivos locales recuerdan que la zona es especialmente sensible, al borde del Parque Regional de Calblanque y en un enclave donde convergen espacios naturales de alto valor ecológico.

Caída del valor de la vivienda y riesgo para el turismo

Las críticas también apuntan al impacto socioeconómico. Según se expuso en la reunión, en lugares donde se han instalado parques fotovoltaicos similares las viviendas han perdido más de un 5% de su valor. En este caso, temen además que el proyecto afecte a La Manga Club, complejo turístico del que depende buena parte del empleo local. “Les rompen el paisaje”, advirtieron los vecinos, que alertan de que cualquier deterioro en la oferta turística puede repercutir directamente en la economía del pueblo de Los Belones.

Los asistentes insistieron en queno se oponen a la energía solar, sino a su ubicación. Consideran “un sinsentido”ocupar 20 hectáreas tan próximas al espacio protegido, rodeadas de población, la Rambla de la Carrasquilla, La Manga Club y, a pocos kilómetros, el Mar Menor. De seguir adelante, aseguran, la zona quedaría rodeada por unas 12.000 placas fotovoltaicas.


Temor a que las empresas desaparezcan y dejen el terreno degradado

Desde la asociación ACCOI (Alianza de Colectivos y Comunidades del Oeste y Interior del Campo de Cartagena para la Ordenación de Instalaciones Fotovoltaicas) se expuso otro riesgo: el abandono empresarial al final de la vida útil de las plantas. Según señalaron, cuando las concesiones caducan, “las empresas acaban desapareciendo” y dejan tras de sí suelos compactados, inútiles para la agricultura, y estructuras metálicas convertidas en chatarra. “Un desastre”, resumieron.

Falta de información pública y un precedente en Cartagena Oeste

Otro punto de fricción es la falta de información. Muchos residentes aseguran desconocer por completo el proyecto y sus consecuencias. La única comunicación oficial habría sido, según denuncian, un escrito expuesto durante diez días en el tablón del Local Social, el plazo mínimo exigido por ley.

Una concejal del Ayuntamiento de Cartagena, vecina de Galifa, explicó cómo los habitantes del Distrito 1 lograron frenar iniciativas similares: movilización, unión vecinal y una presión constante que llevó al consistorio a declarar una moratoria para impedir la instalación de fotovoltaicas en zonas de alto valor paisajístico.

El Distrito 7 reclama el mismo reconocimiento

Los vecinos del Distrito 7, donde confluyen el Parque Regional de Calblanque, el Mar Menor y la reserva marina de Islas Hormigas, denuncian que su territorio no cuenta con ese reconocimiento pese a su valor ambiental excepcional. Reclaman la aplicación inmediata de la misma moratoria que protege otras áreas del municipio. “Éste es el momento de reivindicar ese derecho para Calblanque”, señalan.

Al cierre de la reunión, la demanda quedó clara: un campo libre de parques fotovoltaicos alrededor de Calblanque. La consigna que corearon resume el sentimiento de un vecindario que se siente atrapado entre la urgencia climática y la presión industrial: “¡Salvemos Calblanque!”

Manganefer I y II, 20 hectáreas y 12.000 paneles junto a Calblanque

Los proyectos que los vecinos están viendo avanzar sobre el terreno corresponden a dos plantas fotovoltaicas autorizadas en 2023 por la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, promovidas por la empresa Nefer Power S.L. y tramitadas bajo los nombres Manganefer I y Manganefer II. La documentación sometida a información pública por el Ayuntamiento de Cartagena en enero de 2024 detalla que ambos parques ocuparán 20 hectáreas en total y prevén la instalación de unos 12.000 módulos solares: 6.000 por cada planta. La empresa estima una inversión de 3,5 millones de euros.

Según los expedientes, Manganefer I cuenta con una potencia de 3,63 MWp, mientras que Manganefer II alcanza los 3,45 MWp. Ambas instalaciones obtuvieron un informe de impacto ambiental favorable el 26 de enero de 2023, lo que permitió continuar la tramitación municipal para la concesión de licencias de obra y actividad. Los parques están proyectados en parcelas situadas entre Los Belones, Las Barracas y La Manga Club, muy próximas al límite del Parque Regional de Calblanque, Monte de las Cenizas y Peña del Águila.

La polémica estalló al conocerse que la maquinaria ya está interviniendo en zonas que los vecinos consideran especialmente sensibles. Denuncian que los trabajos se sitúan a menos de cien metros del espacio protegido, que se han producido movimientos de tierra en áreas de escorrentía natural, modificaciones en vías pecuarias y afecciones a la vegetación del entorno, donde se han observado palmitos en mal estado. Colectivos como ACCOIF sostienen que el impacto real del proyecto no se corresponde con la dimensión descrita como “huerto solar”, sino con una transformación industrial de gran escala en un área rural y de alto valor ecológico.

Los vecinos reclaman que, con un parque natural a un lado, el Mar Menor al otro y la reserva marina de Islas Hormigas al frente, el Distrito 7 también debería contar con la moratoria municipal que ya protege otros enclaves del municipio de Cartagena.

Ecologistas en Acción pide el expediente

La organización Ecologistas en Acción solicitó el pasado 16 de septiembre copia de la documentación, pero la Consejería de Medio Ambiente ha dado la callada por respuesta.

Fuentes de Ecologistas en Acción han confesado a RRNEWS que va a ser muy difícil, casi imposible, paralizar el proyecto porque la tramitación administrativa está muy avanzada. «Lo que sí podemos hacer es vigilar para que las medidas correctoras y compensadoras se cumplan a rajatabla» dicen.

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