La huerta histórica de Murcia vuelve a aparecer en los mapas nacionales del patrimonio, pero no por un reconocimiento positivo. Los pinos centenarios de Churra, ubicados junto a la acequia de Churra la Nueva y considerados uno de los conjuntos arbóreos más singulares del paisaje tradicional murciano, han sido incluidos en la Lista Roja del Patrimonio en Peligro de Hispania Nostra. El aviso llega tras la solicitud formal presentada por la Asociación para la Conservación del Patrimonio de la Huerta de Murcia (Huermur), que denuncia décadas de dejadez institucional y un modelo urbanístico que, advierten, está poniendo punto final a un legado vivo que hunde sus raíces en siglos de historia agrícola, social y cultural.
No se trata de un hecho anecdótico. Solo 29 bienes naturales de todo el país figuran actualmente en la Lista Roja. Tres de ellos se encuentran en la Región de Murcia: el Mar Menor, los Molinos Salineros de Veneziola en La Manga, y desde ahora los pinos de Churra. Un dato que, para Huermur, simboliza la “deriva ambiental y patrimonial” del territorio murciano y el abandono sistemático de sus valores identitarios.

De 26 ejemplares protegidos, solo sobreviven siete
El conjunto estaba protegido desde 2001 por el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Murcia y por la Ley 14/2016 de Patrimonio Arbóreo Monumental de la Región de Murcia. A pesar de ello, la devastación ha sido casi total. De los 26 pinos reconocidos hace apenas dos décadas, apenas quedan siete. Los demás han desaparecido, según los conservacionistas, “en la absoluta indiferencia de quienes tienen la obligación de custodiar este patrimonio vivo”.
Huermur responsabiliza directamente al Ayuntamiento de Murcia y a la Consejería de Medio Ambiente, a quienes reprocha la ausencia de actuaciones preventivas y de conservación, a pesar de los avisos reiterados y del deterioro visible del entorno.
“Lo que hoy certifica la Lista Roja no es solo la muerte lenta de unos árboles centenarios, sino la muerte institucional de la huerta de Murcia. Mientras las administraciones se dedican a lanzar campañas, anuncios y eventos propagandísticos como el 1200 aniversario de la ciudad, lo que está desapareciendo ante nuestros ojos son los símbolos reales de nuestra identidad”, afirma Sergio Pacheco, presidente de Huermur.
Las causas: hormigón, especulación y un PGOU “del pasado”
El informe medioambiental y patrimonial que acompaña la petición de Huermur apunta a dos factores principales: el entubamiento y hormigonado de la acequia de Churra la Nueva -lo que habría modificado la disponibilidad natural de agua para los pinos- y la presión urbanística en la zona. La huerta, reconvertida progresivamente en áreas residenciales y de servicios, ha perdido su carácter agrícola y sus condiciones ecológicas tradicionales.
La asociación vuelve a cargar contra el marco de desarrollo vigente: un PGOU aprobado en 2001 y que, pese a las promesas de revisión y actualización, sigue en vigor 24 años después.
Huermur lo califica como un plan “caducado e inservible, al servicio de quienes buscan construir y especular, y no de quienes buscan conservar”.
Medidas exigidas: riego tradicional y reposición genética
Ante el avance del deterioro, Huermur reclama actuaciones urgentes y directas. Entre otras, exige que se restablezca el riego tradicional “a manta” a través de la acequia original, así como la plantación de nuevos ejemplares procedentes del mismo linaje genético para garantizar la continuidad del patrimonio vivo.
Para la asociación, la falta de intervención inmediata puede convertir la situación en irreversible. El conjunto arbóreo, alertan, se encuentra en la fase final de supervivencia.

“De nada sirve presumir de capital verde, smart city, los 1200 años de la ciudad o turismo sostenible mientras se permite que mueran uno tras otro estos árboles centenarios, que llevan más tiempo aquí que muchas de las instituciones y políticos que hoy les dan la espalda”, concluye Pacheco.
Un hito que interpela a la política local
La declaración de Hispania Nostra supone una advertencia formal: si no se actúa, los pinos centenarios de Churra pueden desaparecer en cuestión de meses o pocos años. Las administraciones implicadas guardan silencio, por ahora, ante la inclusión en la Lista Roja.
Mientras tanto, cada ejemplar perdido confirma un escenario que no es solo ecológico ni patrimonial, sino identitario. Los pinos no son solo árboles: son hitos del paisaje que ha definido a Murcia. Su agonía es, para muchos, la metáfora de una huerta que se extingue entre hormigón, planes urbanísticos del pasado y discursos institucionales que no se traducen en protección real.
Murcia está, de nuevo, ante una encrucijada: decidir si preservar lo que queda de su paisaje histórico o resignarse a ver cómo la modernidad mal entendida borra, poco a poco, aquello que la hace única.