Tras el rechazo de la Asamblea Regional al decreto de vivienda asequible, el Gobierno de Fernando López Miras ha decidido dar un paso más allá en su cruzada por el acceso a la vivienda. “Si el Parlamento no quiere aprobar nuestras casas, construiremos esperanza, que es más barata y no necesita licencia de obra”, ha declarado el consejero de Fomento, Jorge García Montoro, mientras medía con un metro láser el tamaño de su propio optimismo.
El decreto, calificado por el propio Gobierno como “el plan más generoso desde la invención del ladrillo”, establecía que las viviendas asequibles tendrían un precio de 1.840 euros por metro cuadrado. “Asequible para quién, es lo de menos”, matizó el consejero. “En esta Región hay que aprender a soñar en propiedad.”
Según el texto, un joven murciano podría acceder a una vivienda de 72 metros útiles por solo 170.000 euros. “Si dejas de pagar Netflix, comer tres veces al día y respirar con frecuencia, te lo puedes permitir”, explicó un portavoz del Ejecutivo.
La norma tumbada incluía incentivos al sector constructor “para dinamizar la economía y los Porsche Cayenne”. Entre otras medidas, se eliminaban controles públicos y se otorgaban premios a la edificabilidad por buena conducta. “Queríamos un modelo en el que el mercado se autorregulara solo. Eso sí, con dinero público, por si se autorregula mal”, aclaró García Montoro.
El decreto, según los críticos, era tan favorable a las promotoras que los ladrillos venían ya con cuenta bancaria en Luxemburgo. “A la gente le preocupa que regalemos suelo municipal, pero olvidan que los terrenos públicos también tienen sentimientos. Quieren ser libres, prosperar, casarse con un promotor”, añadió el consejero entre lágrimas urbanísticas.
Vox y PSOE unidos por la vivienda (por accidente)
El rechazo del decreto unió a Vox, PSOE y Podemos en un raro fenómeno cósmico que los astrónomos han bautizado como “la conjunción del absurdo político”. “Fue bonito mientras duró. En el pasillo hasta se saludaron”, confirmó un ujier de la Asamblea, aún conmovido.
Desde Vox, el portavoz regional adelantó que presentarán una nueva ley “sin palabras sospechosas como coliving o cohousing, que suenan a brujería globalista y a IKEA”. La formación propone, en su lugar, el concepto “cohabitar españolmente”, que consistirá en vivir con tus padres hasta los 45 años y culpar a la Agenda 2030 de ello.
Por su parte, el PSOE presentará una nueva ley de vivienda “para regular el derecho a compartir piso con desconocidos que roncan, pero con dignidad”.
El PP defiende su plan: “No hay vivienda pública porque somos liberales, no albañiles”
Tras la derrota, el Gobierno regional lamentó “la oportunidad perdida de construir 25.000 viviendas que no se iban a construir igualmente”. El presidente López Miras defendió el decreto asegurando que su Gobierno “siempre ha estado del lado de los jóvenes”. Al ser preguntado por qué no ha construido ni una sola vivienda pública en ocho años, respondió: “Porque somos coherentes con nuestra ideología: creemos que el libre mercado también tiene derecho a quedarse con todo”.
Fuentes del Ejecutivo han avanzado que el nuevo plan de vivienda incluirá ayudas directas a la motivación personal, descuentos en cursillos de coaching inmobiliario y una línea de subvenciones para jóvenes que logren alquilar un piso sin avales ni trauma psicológico.
El decreto fallido incluía generosas medidas para el sector promotor, entre ellas la creación del “Panel de Impulso Urbanístico”, descrito por la oposición como “una especie de Tinder del ladrillo”. “Permitirá emparejar a empresarios con parcelas municipales que se sientan solas”, explicó Montoro, antes de añadir que la administración “no tiene por qué meterse en las relaciones privadas entre un solar público y un constructor con iniciativa”.
Frecom y Aprim, las patronales del sector, han mostrado su tristeza por lo ocurrido. “Era una oportunidad perdida para construir viviendas imposibles de pagar, pero con mucho encanto”, lamentaron en un comunicado. “Ha faltado valentía. Y algo más de cemento”.
Murcia, pionera en el concepto de “vivienda espiritual”
Tras el varapalo parlamentario, el Gobierno estudia sustituir la vivienda asequible por la “vivienda espiritual”: un espacio metafórico al que cada murciano podrá mudarse mentalmente cuando el casero le suba el alquiler. “Tendrá tres habitaciones: la ilusión, la paciencia y el síndrome de estocolmo inmobiliario”, explicó el portavoz del Ejecutivo.
El proyecto incluirá además una aplicación móvil, “HipotecApp”, que permitirá a los jóvenes simular la compra de su primera vivienda y recibir notificaciones diarias recordándoles que no pueden pagarla.
Tras el fiasco parlamentario, López Miras ha convocado una reunión urgente con su equipo para estudiar la posibilidad de declarar la Región de Murcia “zona libre de realismo económico”. El nuevo lema del Ejecutivo, presentado este sábado, resume el espíritu del momento: “Murcia: donde la vivienda asequible no existe, pero se cree en ella con fe inmobiliaria.”