La campaña del 25N de UGT Región de Murcia ha irrumpido con un mensaje frontal, duro y deliberadamente incómodo: “No eres suscriptor. Eres putero”. La organización sindical advierte de que el negocio de los contenidos sexuales en plataformas como OnlyFans se ha convertido en el nuevo rostro de la explotación sexual y laboral de mujeres y menores. Un fenómeno que, a juicio del sindicato, se está “blanqueando” bajo discursos de falsa autonomía y supuesta “libre elección”.
Las imágenes y vídeos de la campaña ya cuelgan en zonas comunes de empresas, centros de trabajo y redes sociales de UGT y su colectivo juvenil RUGE. El objetivo es claro: romper lo que consideran una narrativa engañosa que presenta estas prácticas como empoderamiento cuando, según el sindicato, responden a “explotación sexual digital”.
“No es empoderamiento. Es explotación sexual digital”
La secretaria general de UGT en la Región de Murcia, Paqui Sánchez, ha sido especialmente contundente. “No eres suscriptor. Eres putero”, afirma en los materiales difundidos por el sindicato, un lema pensado para interpelar directamente a los hombres que consumen estos contenidos. La campaña se completa con otros mensajes dirigidos a quienes se benefician económicamente del modelo: “No es empresario. Es proxeneta digital” o “No es modelo. Es una mujer prostituida”.
UGT pone el foco en el desequilibrio estructural que sostiene el negocio: según los datos citados por la organización, el 97% de los cuerpos expuestos en estas plataformas son de mujeres, mientras que quienes consumen mayoritariamente este material son hombres. En medio de ambos, el tercer actor: las agencias que el sindicato denomina “proxenetas digitales”, quienes -subrayan- son las que más beneficios obtienen.
Menores con documentos falsificados: el lado más oscuro
Una de las advertencias más graves que recoge UGT es la presencia de miles de cuentas de menores de edad que han falsificado documentación para abrir perfiles en estas plataformas. Según el sindicato, se trata de un problema creciente detectado en colaboración con RUGE y la Federación de Mujeres Jóvenes.
La organización sostiene que las jóvenes, especialmente las más vulnerables, están siendo captadas bajo la promesa de ingresos rápidos y control sobre sus contenidos. Pero, en palabras de Paqui Sánchez, “te prometen dinero fácil y que vas a tener el control, pero no es así. Enseguida te presionan para mostrar más”. Si no acceden, los ingresos no suben y comienzan las presiones.
Casi 1 de cada 3 jóvenes en España ve la oferta de contenido íntimo como una forma legítima de generar ingresos
El círculo se cierra cuando los llamados “proxenetas digitales” ofrecen espacios, organizan sesiones, introducen a las jóvenes en redes de contactos y establecen una relación de poder que deriva en auténtica trata digital. Y lo más grave: “Todo parece muy fácil hasta que quieres parar. Ahí comienzan las presiones y amenazas. Se quedan con todo: los contenidos… tu privacidad”.
“Querido putero…”: una carta abierta que se viraliza
En paralelo, UGT difunde el vídeo de Belén Guirao, murciana y actual líder estatal de RUGE, donde la joven se dirige directamente a los consumidores: “Querido putero, esta carta es para ti”. En el vídeo, Guirao les envía simbólicamente la “factura” por los servicios consumidos y les interpela con una pregunta incómoda: ¿qué pensarían sus hijas o su familia si fueran ellas quienes abrieran el sobre?
La pieza señala otro elemento central: la impunidad. Según denuncia la campaña, los puteros “necesitan calles oscuras, pisos escondidos y perfiles anónimos” para no asumir las consecuencias sociales de sus actos. Y concluye con un recordatorio: sin dinero de por medio, esas relaciones no existirían.
Un modelo que busca “blanquear” la prostitución
UGT denuncia que el auge de estas plataformas forma parte de un modelo “patriarcal y capitalista” donde los cuerpos de las mujeres se convierten en mercancía. En palabras de Paqui Sánchez, “el discurso de la ‘libre elección’ blanquea la prostitución y la pornografía”.
Con esta campaña, la organización sindical pretende abrir un debate que considere estas prácticas no solo en el marco de la violencia digital sino como una prolongación de la prostitución tradicional. La tecnología -sostienen- no ha cambiado la esencia del negocio: solo ha ampliado el alcance, multiplicado los beneficios de los intermediarios y aumentado la vulnerabilidad de las mujeres implicadas.