Llega el otoño y como es tradicional en la Región de Murcia comenzará la quema de rastrojos y restos agrícolas, con nocturnidad y alevosía. La ley la prohíbe y los políticos la permiten, pese a que saben que los ciudadanos sufren sus graves consecuencias (enfermedades y muertes prematuras).
Debemos enfatizar que “respirar aire puro es un derecho; y no contaminarlo, es un deber”. La Región de Murcia es la comunidad del país con el aire más contaminado, ya que supera en más de un 30% la media nacional, según el INE. Pese a ello, apenas se toman medidas, sabiendo que esos episodios contaminantes afectan muy seriamente a la salud de los más vulnerables (niños, embarazadas, ancianos y personas con enfermedades crónicas).
Según la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA), la calidad del aire en Murcia ciudad, tuvo valores negativos en más del 90 % de los días de 2023. El resto de las ciudades importantes de la región no están mejor: En Cartagena, el 52,6 % de los días la calidad del aire fue desfavorable; y en Alcantarilla y Lorca, el 45 % de los días.
Uno de los factores que causan esa mala calidad del aire es la quema de rastrojos que tradicionalmente se hace en la huerta murciana y que, pese a que están prohibidas por ley, la dejación de funciones e inacción de los responsables políticos, permiten que se sigan quemando. La quema de rastrojos y restos de podas agrícolas, prohibida desde hace años en España, se sigue empleando, pese a los peligros de incendio, y los problemas que genera para la salud y medio ambiente, sobre todo en la R. de Murcia, donde el 1-8-2019, se constituyó la plataforma ciudadana #StopQuemasMurcia, que denuncia y conciencia sobre esta mala praxis, y cuya portavoz es Esther Merino.
Lamentablemente la quema de rastrojos de madrugada o primeras horas del día (es decir, con nocturnidad y alevosía) son una amenaza para nuestra salud. Hay evidencias científicas, en la Región de Murcia, que demuestran que la contaminación atmosférica aumenta los infartos, los problemas respiratorios, bronquiolitis y asma en niños. Por eso, es imprescindible tomar medidas para frenar esta práctica rural, que comienza en el otoño, por la gran cantidad de restos vegetales acumulados en el verano, al no existir conciencia real en la población y gobernantes sobre los riesgos que entraña.
En este sentido, el cardiólogo murciano José María Clemente, afirma que: «Una quema agrícola o estufa de leña contaminan 700 veces más que un camión». El servicio de Pediatría de la Arrixaca, en un estudio, mostraban un aumento de problemas respiratorios en niños en situaciones de alta contaminación. El problema es que las quemas agrícolas producen partículas finas PM2.5, que son muy contaminantes y perjudiciales para la salud, y pasan al sistema respiratorio, y después a la sangre, provocando infartos, ictus, cáncer, Parkinson y demencias…
Para ampliar la información sobre los efectos en nuestra salud de la contaminación atmosférica, les recomiendo mis dos recientes artículos publicados en RRNews: “¡SOS! La contaminación atmosférica mata” (24-3-2025) y “La contaminación que respiramos nos está matando” (28-7-2025).
Además, jugamos con un factor en contra, ya que en la ciudad de Murcia tiene lugar el fenómeno de inversión térmica, que comienza en otoño con la llegada de aire frío, y provoca que el humo generado por el tráfico rodado y quemas agrícolas se quede atrapado, como si tuviese una tapadera, que impide que los gases tóxicos de la contaminación (PM2.5, PM10, NOx, O3…) escapen a alturas elevadas (se forma una capa de aire caliente en la atmósfera, a una cierta altura, que provoca que el aire contaminado, más frío, no pueda escapar y se estanque). Por eso, vemos una quema y a los pocos metros de altura el humo se mueve horizontalmente y no sigue elevándose.
Por otra parte, por cuestiones ambientales, y en pleno avance de la emergencia climática, no se deben quemar los rastrojos y restos de podas agrícolas, porque su combustión desprenderá el CO2 que absorbieron de la atmósfera, para su crecimiento, agravando el cambio climático. Lo más ecológico consiste en enterrarlos (antes de que las semillas estén secas para que no germinen después), porque así aportan los nutrientes que contienen y enriquecen el suelo, a modo de abono.
Científicos de relevancia, como Fernando Valladares (Investigador del CSIC), afirman que “Los rastrojos no deben quemarse por salud y por el cambio climático” y “Quemar rastrojos es un tremendo ejemplo de insensatez que atenta contra la salud planetaria de diversas maneras…”.
Y es que paradójicamente “La quema de leña o rastrojos emite tóxicos más nocivos que los coches”, según un reciente estudio del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), de 2025, debido a que además de la contaminación por partículas PM2.5, el humo de leña contiene muchos contaminantes tóxicos, tales como: CO, benceno, formaldehído, acroleína e hidrocarburos aromáticos policlínicos (PAH, por sus siglas en inglés), que son carcinógenos y causan problemas respiratorios y cardiovasculares.
Tras todo esto, ¿qué esperan nuestros responsables políticos para impedir que se sigan realizando las quemas agrícolas?