La inmigración ha sido clave en la recuperación económica de España entre 2022 y 2024. Así lo señala el Banco de España en su Boletín Económico 2025/T2, en el artículo Una estimación de la contribución de la población extranjera en España al crecimiento del PIB per cápita en el período 2022-2024, elaborado por Pilar Cuadrado y Ana Regil.
Según el análisis, «entre 2022 y 2024, el ritmo medio de avance anual del PIB per cápita en España fue del 2,9 %». De esa cifra, la aportación directa de la población extranjera se situó «entre 0,4 y 0,7 puntos porcentuales», en función de si se considera el criterio de nacionalidad (0,4) o el de país de nacimiento (0,7). Esto significa que la inmigración explicó hasta una cuarta parte del crecimiento total registrado en esos años.
Un colectivo en expansión
El estudio recuerda que, tras la pandemia, «los flujos migratorios hacia nuestro país han sido particularmente intensos, lo que ha contribuido al dinamismo del PIB y del empleo en la economía española». Entre finales de 2020 y finales de 2024, la población residente en España aumentó en más de un millón y medio de personas, pese a la caída de la población nativa.
A finales de 2024, el colectivo de nacionalidad extranjera alcanzaba los 6,7 millones de personas, lo que equivale al 13,8 % de la población total. Si se considera el lugar de nacimiento, la cifra asciende a casi 9 millones, el 18,4 % del conjunto de la población, según la Encuesta de Población Activa.
El Banco de España subraya también que «en 2024, un 75 % de los extranjeros llevaba al menos cuatro años en nuestro país», lo que muestra un grado elevado de asentamiento.
El empleo, la principal vía de impacto
El canal más importante de aportación al crecimiento económico fue el mercado laboral. El informe destaca que «el más relevante es la tasa de empleo, que explica gran parte del efecto total».
En los primeros años de este siglo, la tasa de empleo de los extranjeros superaba el 70 %. En 2024 se situó en el 62,2 %, por debajo de la de los nacionales, aunque su dinamismo en fases expansivas es mayor. Ese año, el empleo entre los extranjeros creció un 6,9 %, frente al 1,4 % de los españoles.
La tasa de actividad de los extranjeros también es más alta. Entre 2022 y 2024, «bajo el criterio de nacionalidad, el diferencial se sitúa en torno a los 2,5 puntos porcentuales, mientras que bajo el de país de nacimiento se sitúa alrededor de los 5,5».
Jornada y productividad
El factor jornada aportó ligeramente al crecimiento del PIB per cápita. En 2006, los extranjeros trabajaban de media casi dos horas más a la semana que los nacionales. En 2024, la diferencia se redujo a menos de media hora.
En cuanto a la productividad por hora, el informe señala un impacto negativo: «la contribución de estos al crecimiento del PIB per cápita a través de su influencia en la evolución de la productividad por hora sería negativa». La razón principal es que una parte relevante de los inmigrantes se concentra en sectores de baja productividad: «en el conjunto de las ramas de hostelería, construcción y servicio doméstico […] se concentraron en 2024 casi un 35 % de los extranjeros, por solo un 13,2 % de los nativos».
No obstante, esa brecha se está reduciendo. El Banco de España advierte que «se advierte una reducción del diferencial del salario por hora entre nacionales y extranjeros […] la productividad de estos últimos se viene acercando a la de los nacionales2.
Educación y cualificación
La mejora del capital humano explica parte de este acercamiento. «Se estima un descenso de 15 puntos porcentuales entre 2008 y 2022 en el porcentaje de inmigrantes que llegan con un nivel educativo bajo, desde el 45 % hasta el 30 %, y un aumento de más de 20 puntos de los que presentan un nivel alto, del 20 % al 43 %».
El desplazamiento hacia actividades más cualificadas también ha tenido un efecto positivo, aunque todavía limitado.
Una aportación estable en ciclos de expansión
El Banco de España concluye que la inmigración ha tenido un peso recurrente en las fases de crecimiento económico: «esta contribución es similar, en términos relativos, a la estimada en otras fases expansivas previas». En cambio, en la crisis de 2008-2013 su aportación fue negativa, por el fuerte aumento del paro en el colectivo extranjero.
En definitiva, los flujos migratorios han sido determinantes en la etapa más reciente, compensando el envejecimiento de la población nativa y sosteniendo el dinamismo del empleo. Como resumen el propio informe, «la contribución total de la población extranjera al crecimiento del PIB per cápita en España entre 2022 y 2024 se cifra en 0,4 puntos porcentuales según el criterio de nacionalidad y en 0,7 puntos porcentuales según el criterio de país de nacimiento».