El paro juvenil se enquista en la Región de Murcia y la deuda pública roza niveles insostenibles: 13.300 millones de euros

El desplome de las exportaciones, las pérdidas en el campo, el estancamiento industrial, el paro juvenil y una deuda disparada dibujan un panorama de desequilibrios estructurales en la economía murciana

La economía murciana mantiene un ritmo de crecimiento en el Producto Interior Bruto por encima de la media nacional, pero bajo esa apariencia de solidez persisten señales de alarma que comprometen la estabilidad a medio plazo. El último informe del Consejo Económico y Social de la Región de Murcia sobre coyuntura económica y laboral, correspondiente a septiembre de 2025, pone el acento en varios frentes críticos: el desplome de las exportaciones, las pérdidas en el campo, la elevada deuda regional, el retroceso en la contratación y un paro juvenil que sigue sin encontrar respuesta.

Exportaciones en caída libre

El comercio exterior se confirma como el punto más débil de la economía murciana. Entre enero y julio de 2025 las exportaciones cayeron un 7,4% interanual, en contraste con el incremento del 1,4% registrado en el conjunto de España. La causa principal está en el hundimiento de los bienes energéticos, cuyas ventas al exterior se desplomaron un 39,5%, lo que supone 1.235 millones de euros menos.

La diversificación hacia otros sectores no logra compensar esta caída. Aunque frutas y hortalizas mantienen el pulso, otros capítulos como los plásticos y la maquinaria retroceden, lo que evidencia la fragilidad de un modelo demasiado dependiente de la energía.

Agricultura: cosechas dañadas y precios a la baja

El campo murciano atraviesa un momento difícil. La ocupación agraria ha descendido un 4,2% interanual, y aunque la afiliación a la Seguridad Social refleja un leve aumento, la realidad de la producción muestra claroscuros.

El granizo de mayo, que afectó a 31.200 hectáreas, provocó pérdidas estimadas en 77 millones de euros, castigando especialmente a cultivos como el melocotonero, el peral, el almendro y el limonero. A ello se suman fuertes descensos en la producción de limón (−23,5%), albaricoque (−21,4%) y pera (−22,1%).

Mientras los precios ganaderos experimentan un ligero repunte, los precios agrícolas cayeron un 11,7% en mayo, reduciendo los ingresos de los productores pese a que los costes de fertilizantes y energía se han moderado.

Industria y construcción: empleo en alza, producción contenida

La industria murciana crea empleo (+15,5% interanual), pero el dinamismo no se traslada a la producción. El Índice de Producción Industrial apenas creció un 1,3% en julio, y el clima empresarial sigue en terreno negativo (−1).

En la construcción, la compraventa de viviendas se mantiene alta, pero con señales de agotamiento: en mayo se visaron un 7,1% menos de viviendas, y el número de iniciadas en marzo fue inferior al del año anterior. A esto se añade el fuerte encarecimiento de la vivienda libre, cuyo precio se disparó un 7,9% interanual, tensionando aún más el acceso a la compra.

Mercado laboral: el paro juvenil se enquista

El empleo en la Región de Murcia roza los 700.000 ocupados, pero persisten bolsas de vulnerabilidad. El paro juvenil afecta todavía a uno de cada cuatro menores de 25 años, una cifra que duplica la media de la Unión Europea.

Además, la creación de empleo femenino está prácticamente estancada (−0,5% interanual), frente al crecimiento masculino (+3,9%). La contratación refleja un retroceso del 4,2% en enero-agosto, con caídas tanto en contratos indefinidos (−5,9%) como en fijos discontinuos (−9,7%).

La parcialidad sigue teniendo un marcado sesgo de género: el 22% de las mujeres trabaja a tiempo parcial frente al 6,3% de los hombres.

Finanzas públicas: deuda al límite

El déficit regional mejora y se sitúa en el −1,26% del PIB en junio, pero la deuda pública alcanza ya los 13.300 millones de euros, lo que equivale al 30,7% del PIB regional. La Región de Murcia se consolida así como la segunda comunidad autónoma más endeudada de España, solo por detrás de la Comunidad Valenciana.

Este volumen de deuda compromete la capacidad de maniobra de las cuentas públicas y mantiene abierta la incógnita de si finalmente el Estado asumirá una parte mediante una quita, estimada en 3.300 millones. El presidente López Miras, en línea con lo que marca Feijóo, rechaza la quita de la deuda.

Siniestralidad laboral: más muertes en el trabajo

El informe también alerta sobre el repunte de los accidentes mortales en el trabajo. Entre enero y julio se registraron 15 fallecidos, un 25% más que en el mismo periodo del año anterior. Aunque el número total de accidentes con baja se redujo, la gravedad de los siniestros se incrementa.

La productividad laboral ofrece otro reflejo de las debilidades estructurales de la economía murciana. En el segundo trimestre de 2025, cada ocupado generó de media 65.547 euros de PIB, un 2,6% más que un año antes, pero todavía por debajo de la media nacional, situada en 68.286 euros.

La misma tendencia se repite en el PIB por hora trabajada, con un aumento del 2,1% que no logra cerrar la brecha con el conjunto del país. Esta diferencia evidencia la excesiva dependencia de sectores de bajo valor añadido, como la agricultura intensiva y determinados servicios, que lastran la competitividad y dificultan un crecimiento sostenido a largo plazo.

Mano de obra de baja cualificación

La baja cualificación de la mano de obra es otro de los lastres señalados en el informe del CES. En la Región de Murcia, cerca del 38% de los ocupados cuenta únicamente con estudios básicos, frente al 31% de la media nacional, mientras que los trabajadores con estudios superiores apenas representan un 35%, seis puntos menos que en el conjunto de España.

Esta brecha formativa se traduce en menor productividad, más precariedad y mayores tasas de paro, especialmente entre los jóvenes, donde el abandono escolar temprano sigue duplicando la media europea. El organismo advierte de que sin un refuerzo decidido de la capacitación laboral, la economía regional difícilmente podrá reducir la temporalidad ni competir en sectores de mayor valor añadido.

Turismo de verano

El turismo, motor estacional de la economía regional, tampoco escapa a las sombras. Aunque en agosto se alcanzaron 2,49 millones de pernoctaciones hoteleras, un 3,7% más que el año anterior, el incremento se apoyó casi exclusivamente en el mercado nacional, mientras que las pernoctaciones de extranjeros retrocedieron un 2%.

La ocupación hotelera se situó en el 64,2% y los ingresos por habitación disponible crecieron un 4,2%, hasta los 71,2 euros, pero la dependencia del verano vuelve a dejar al descubierto un modelo turístico demasiado condicionado por la estacionalidad y vulnerable fuera de los meses de máxima afluencia.

Una economía con desequilibrios estructurales

El balance general deja claro que, pese al crecimiento del PIB y a la mejora de algunos indicadores coyunturales, la economía murciana arrastra desequilibrios profundos: dependencia energética en las exportaciones, fragilidad en el sector agrario, dificultades en la industria para transformar empleo en producción, paro juvenil persistente y una deuda pública en niveles insostenibles.

El reto para los próximos meses será convertir el crecimiento en solidez estructural y evitar que las luces del PIB oculten unas sombras que se hacen cada vez más visibles.

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