La Asociación para la Conservación del Patrimonio de la Huerta de Murcia (Huermur) celebra la publicación en el Boletín Oficial del Estado de la resolución del Ministerio de Cultura que incoa el expediente para declarar los sistemas históricos y tradicionales de regadío como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de España.
Huermur recuerda que ya en febrero de 2024 trasladó esta necesidad en una reunión mantenida en Madrid con altos cargos del Ministerio de Cultura, insistiendo en la urgencia de proteger los regadíos históricos con especial referencia a la huerta de Murcia. La decisión estatal en el BOE da respuesta a esa reivindicación.
La entidad subraya que este reconocimiento constituye un refuerzo para la defensa de la huerta murciana y su entramado hidráulico milenario. En los últimos años, Huermur ha impulsado medidas de protección como la declaración de las acequias mayores como Bien de Interés Cultural -avalada por el Tribunal Superior de Justicia frente a la oposición de la Junta de Hacendados-, así como la catalogación de numerosos molinos, acequias menores y elementos históricos en Barriomar y en distintos puntos de la huerta.

El presidente de Huermur, Sergio Pacheco, ha señalado que «se trata de un hito histórico que reconoce lo que llevamos años defendiendo: que los sistemas tradicionales de regadío son un patrimonio cultural de primer orden. Esta incoación abre la puerta a nuevas herramientas legales de protección, y vamos a trabajar con firmeza aportando toda la información y documentación necesaria, y, llegado el caso, defendiendo el expediente frente a cualquier intento de tumbarlo. La huerta de Murcia y sus acequias merecen esta protección y no vamos a bajar la guardia”.
Huermur anuncia que participará activamente en la tramitación de este nuevo expediente, aportando información y documentación sobre la huerta, su regadío tradicional y sus valores. Asimismo, la entidad afirma que, si fuera necesario, ejercerá la defensa administrativa y judicial para salvaguardar el proceso frente a posibles ataques o intentos de anulación.
El colectivo destaca que la incoación como patrimonio inmaterial abre nuevas vías de defensa jurídica y cultural para garantizar la pervivencia de la red tradicional de riego, de los paisajes y suelos fértiles, y de una práctica que constituye la identidad de la huerta murciana, actualmente amenazada por la presión urbanística, la intensificación agraria o el cambio climático.
En relación con la situación actual, Huermur advierte de que esta incoación puede ser clave para frenar prácticas que han supuesto la pérdida de elementos del patrimonio hidráulico de la huerta. La entidad denuncia que, en los últimos años, se han producido “destrucciones y alteraciones de acequias históricas impulsadas por la Junta de Hacendados de la Huerta de Murcia con la pasividad -cuando no complicidad- del Ayuntamiento de Murcia”. Huermur sostiene que esta nueva declaración permitirá contar con herramientas adicionales para impedir que estas actuaciones se repitan y garantizar una protección real y efectiva del patrimonio hidráulico murciano.

Huermur felicita también a comunidades de regantes, colectivos e investigadores que han apoyado este reconocimiento, que supone un respaldo a la labor conjunta de quienes trabajan por mantener vivas estas prácticas milenarias en todo el país.
La incoación ampara a todas las comunidades de regantes históricas y a sus acequias tradicionales, desde instituciones internacionalmente reconocidas, como el Tribunal de las Aguas de Valencia o el Consejo de Hombres Buenos de Murcia, hasta las comunidades locales que vertebran vegas, huertas y regadíos de montaña.
En el caso concreto de la huerta de Murcia, la protección alcanza a las acequias mayores -como Aljufía, Alquibla, Barreras, Raal Viejo o Benetúcer- y a la extensa red de acequias menores que estructuran el territorio. Huermur anuncia que exigirá al Ministerio de Cultura que durante la tramitación del expediente se especifique de forma expresa qué acequias, norias, partidores y bienes materiales quedan amparados como soporte físico del patrimonio inmaterial, con el fin de evitar declaraciones genéricas y garantizar una protección real frente a agresiones urbanísticas, obras inadecuadas o intentos de desprotección.