“No será la única vez.” Con esta frase rotunda, el ensayista y profesor Ramón Moreno Cantero cierra uno de los textos más lúcidos y necesarios que se han escrito sobre los gravísimos disturbios ocurridos en Torre Pacheco (Murcia) en julio de 2025. El ensayo, titulado “Quinientos años y cinco noches” y publicado en el último número de La Torre del Virrey, va mucho más allá de la crónica urgente de los hechos: se adentra en las raíces históricas, económicas, culturales y políticas de un estallido de odio racial que no fue tan “espontáneo” como algunos quisieron presentar.
El detonante fue una agresión sin móvil claro: un joven marroquí atacó a un jubilado de 68 años que paseaba por la mañana. Dos días después, otro joven -español, hijo de madre vasca y padre magrebí- fue brutalmente apaleado por un grupo de adultos que lo identificaron por su aspecto como parte del “problema”. A partir de ahí, Torre Pacheco se convirtió durante cinco noches en el epicentro de una campaña de acoso y violencia contra la población inmigrante, instigada en redes sociales por grupos de extrema derecha que hablaban abiertamente de “cazar magrebíes”.
Moreno Cantero reconstruye estos hechos en tiempo real, pero lo más valioso de su ensayo es la interpretación: “Hemos asistido a un experimento fallido, único en la historia reciente española, que tiene más explicaciones de las que se observan a simple vista. Demasiados se han beneficiado del mismo, algunos no tan evidentes.” Y a partir de ahí, desgrana con precisión quirúrgica una lista de ganadores y perdedores: partidos políticos, empresarios agrícolas, plataformas ultras internacionales, gobiernos extranjeros… y, en el otro lado, vecinos aterrorizados, jóvenes marcados por el miedo, periodistas acosados y una democracia zarandeada.
Según Moreno Cantero, gana el Gobierno de la nación, que aprovechó la crisis para desviar la atención de sus escándalos de corrupción. Ganan los partidos del Ejecutivo, que trataron de recomponer su flanco ideológico frente al auge ultra. Gana también RTVE, alineada editorialmente con el Gobierno tras el cambio de su Consejo de Administración.
Pero no solo gana la izquierda. Gana VOX, que refuerza su núcleo duro, se blinda como referencia de la “Internacional Ultra” y siembra terror entre la población migrante. Gana el PP de la Región de Murcia, que salva sus presupuestos con la ultraderecha sin condenar a los instigadores. Y gana el PP nacional, que endurece su discurso sobre inmigración para evitar la fuga de votos hacia VOX. “El interés general supeditado al particular”, apunta el autor.
Moreno Cantero no olvida a los actores invisibles pero influyentes. Gana la extrema derecha europea, que pone a prueba en España su capacidad de movilización a través de plataformas como Deport Them Now. Gana Rusia, que alimenta el conflicto con bulos y vídeos manipulados difundidos por canales de intoxicación masiva. Y gana Marruecos, que interpreta la debilidad del Ejecutivo español como una oportunidad para avanzar en sus reivindicaciones geoestratégicas.
Y hay un actor especialmente señalado: el empresariado agrario. “Apoyan a VOX o al PP, votándoles fielmente, pero al tiempo aprovechan la precariedad laboral de los legales y la necesidad de los ilegales”, escribe. La amenaza de deportaciones masivas que nunca se ejecutarán sirve para contener cualquier intento de protesta o mejora de condiciones. VOX es, en esta ecuación, “el perro guardián de los empresarios”. Los ultras, añade, son los dóberman que esta vez se soltaron.
El texto interpela sin rodeos a los partidos que se benefician del miedo, a los medios que amplifican discursos de odio, a las redes sociales que permiten la difusión masiva de bulos y a una sociedad que, en muchos casos, ha normalizado la islamofobia como si fuera una legítima “preocupación por la seguridad”. Moreno Cantero no elude el análisis incómodo: “Murcia no se entiende sin los inmigrantes. Y sin embargo, algunos la quieren convertir en el laboratorio del odio”.
No lo leas para indignarte. Léele para no mirar a otro lado. Te lo debes. Nos lo debemos.