El Ayuntamiento de Murcia ha abierto la caja de los truenos con su propuesta de nueva Ordenanza Reguladora de la Red de Regadío de la Huerta. Las organizaciones ecologistas Huermur y Ecologistas en Acción han presentado alegaciones conjuntas en las que acusan al consistorio de querer disfrazar de modernización lo que, en realidad, consideran un “desmantelamiento por tramos” del sistema tradicional de riego de la Huerta de Murcia.
Ambas entidades sostienen que el borrador de ordenanza no solo falla en proteger la red histórica de acequias, sino que allana el camino para su transformación en canales de hormigón, la proliferación de pasos para vehículos sobre cauces protegidos y la entrega de subvenciones públicas “a dedo” a una entidad privada como la Junta de Hacendados.
Puentes que abren la puerta al urbanismo encubierto
Uno de los puntos más polémicos del borrador es la posibilidad de construir puentes y pasos para vehículos sobre las acequias. Para las entidades ecologistas, esta medida va en contra del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) y de los propios informes de Urbanismo, que insisten en que estas construcciones deben ser “altamente excepcionales”.
“Legalizar estos pasos equivale a blanquear el urbanismo a la carta y la ocupación del suelo de huerta”, denuncian, advirtiendo que estos accesos funcionarían como atajos para legalizar construcciones ilegales en terrenos donde no se puede edificar.
Cemento bajo la excusa del “riego eficiente”
Otro de los ejes de las alegaciones es el uso de hormigón para revestir las acequias. Según Huermur y Ecologistas en Acción, esta medida destruye no solo el valor paisajístico y patrimonial del regadío tradicional, sino también su función ecológica.
Han aportado informes técnicos que desmontan la supuesta pérdida de agua en las acequias, y rechazan el argumento de la “eficiencia del riego” como una excusa para convertir cauces vivos en canales estancos sin biodiversidad ni valor natural. “En las acequias no se pierde agua. Ese discurso es falso y sirve para justificar una política que arrasa lo que pretende proteger”.
Subvenciones duplicadas y sin control
El tercer gran eje de las alegaciones es el artículo 4 del borrador, que permite conceder subvenciones directas a la Junta de Hacendados, una entidad privada. Las organizaciones denuncian que esta medida implica un uso ineficiente y opaco de dinero público. “Es pagar dos veces por lo mismo: con las cuotas de los regantes y con el dinero del contribuyente”.
Además, reclaman que cualquier actuación en los cauces -como talas, entubamientos o cambios de uso- se someta a consulta pública, en cumplimiento del Convenio de Aarhus y de la normativa ambiental. “Si la propia ordenanza reconoce que la red de regadío es de interés general, ¿por qué excluir a la ciudadanía de su gestión?” plantean.
Las entidades también exigen que el planeamiento municipal incluya los suelos de acequias como sistemas generales para garantizar su conservación como parte esencial del paisaje. Proponen además que se protejan expresamente elementos históricos como norias, tablachos, partidores y azudes, muchos de ellos todavía en uso.
Recuerdan, además, que buena parte de los cauces coincide con sendas verdes y vías pecuarias, lo que añade una capa legal de protección que la ordenanza ignora por completo.
“La huerta no necesita hormigón: necesita respeto”
“La ordenanza no protege la red de regadío de la Huerta de Murcia, la desmantela por tramos”, concluyen en su escrito. “Lo que necesita la huerta es conservación, no cemento, vehículos ni clientelismo político. Los cauces de la huerta no son suelo urbanizable ni canales de hormigón: son parte viva de nuestra historia, de nuestro paisaje y de nuestro futuro común”.
Las alegaciones están ya registradas y se suman a un debate cada vez más tenso entre conservación y urbanización en una de las joyas agrícolas e históricas del sureste español.