Votar al PP es abrirle la puerta de la Moncloa a Abascal

Quien meta la papeleta del PP en la urna, que no se lleve a engaño: también estará metiendo a Vox en el Consejo de Ministros

Alberto Núñez Feijóo insiste en que gobernará “para todos” y que no se debe aplicar un “cordón sanitario” a Vox. Pero, en realidad, ya lo ha dicho todo: “Hay dos opciones, o Sánchez o yo”. Y si es él, será con Abascal.

En esta legislatura que se avecina, votar al Partido Popular es asumir, sin anestesia, un Gobierno de coalición con la ultraderecha. No porque lo digamos algunos -que también-, sino porque lo dice la aritmética parlamentaria y lo confirma la experiencia: hoy por hoy, ningún otro partido del arco político está dispuesto a darle sus votos al PP. Nadie. Solo Vox.

Feijóo lo sabe. Y actúa en consecuencia. Lleva tiempo ensayando el discurso de la “normalización”: rechaza el cordón sanitario y reivindica acuerdos “con todos”, como si la extrema derecha no llevara años dinamitando consensos básicos de la democracia española. Como si fuera lo mismo pactar con el PNV que con quienes niegan la violencia machista, atacan la inmigración y se dedican a torpedear cada avance en derechos sociales.

Votar al PP en este momento no es votar solo al PP. Es votar a un Gobierno donde Santiago Abascal podría ser vicepresidente. Donde personajes infames Jorge Buxadé o Ignacio Garriga podrían sentarse en el Consejo de Ministros. Donde los discursos que antes sonaban en la barra del bar -antifeministas, autoritarios, negacionistas del cambio climático o nostálgicos del franquismo- se colarían en el BOE.

Feijóo dice que quiere sumar. Y sí, quiere sumar, pero con Vox. Porque no tiene con quién más. Y eso convierte su oferta electoral en una trampa retórica: la papeleta del PP lleva doble carga. Aparenta ser una opción de estabilidad, pero esconde un peaje ideológico que arrastra el país hacia la derecha más extrema.

No es una conjetura. Es lo que ya ha ocurrido en gobiernos autonómicos y ayuntamientos donde PP y Vox cogobiernan sin complejos. Recortes en políticas de igualdad, censura cultural, criminalización de menores extranjeros, eliminación de departamentos de Memoria Democrática y retrocesos en derechos LGTBI. El laboratorio está en marcha y la fórmula está clara.

Así que no hay equidistancia posible: o un Gobierno con Vox dentro, o sin Vox. No se puede sostener que se gobierna “para todos” mientras se entrega el volante a quienes desprecian a buena parte de la ciudadanía. Y no se puede hablar de moderación cuando se hace campaña con quienes quieren dinamitar los pilares del Estado democrático.

Votar al PP es dejarle las llaves de la Moncloa a la ultraderecha. Y cuando Abascal entre, no pedirá permiso: arrasará con lo que encuentre.

Facebook
X
LinkedIn
WhatsApp
Email

¿Crees en un periodismo libre, sin ataduras ni intereses ocultos? En RRNEWS contamos lo que otros callan. Vamos más allá de la versión oficial porque creemos que la información es vital y debe ser accesible para todos, sin muros de pago.

Pero para seguir haciéndolo, necesitamos tu apoyo. Si valoras lo que hacemos, conviértete en mecenas con el pago mensual que tú decidas. Lo que para ti puede ser una cantidad simbólica, para nosotros significa independencia, rigor y continuidad.

Súmate a quienes ya creen que otro periodismo es posible.
Hazte mecenas hoy.