El secretario general de Comisiones Obreras, Unai Sordo, no viajó este lunes a Murcia para posar en una foto. Lo hizo para plantar cara al racismo. Para decir, alto y claro, que lo que ha sucedido en Torrepacheco -ataques violentos contra personas migrantes, alimentados por discursos xenófobos- no es un incidente aislado ni una reacción espontánea. “Aquí nada de lo que ha pasado es espontáneo”, asegura. “Se ha incitado desde determinados ámbitos y tiene que haber consecuencias penales para aquellas personas y, llegado el caso, organizaciones que inciten este tipo de comportamientos”.
Sordo atendió a RRNEWS antes de la manifestación antirracista celebrada en Murcia, en una región marcada por su alta concentración de mano de obra extranjera en la agricultura. “Lo que ha pasado es muy grave, ha habido una auténtica emergencia nacional con episodios de violencia política organizados desde grupúsculos de extrema derecha, incitados desde determinado partido político, desde Vox”, denunció.
Y añade una advertencia que pocos líderes sindicales se atreven a verbalizar: “Estamos viendo una violencia política que no es nueva, pero que ahora busca provocar un enfrentamiento civil, un estallido de ira popular contra las instituciones y contra la democracia”.
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“España va a necesitar migración, queramos o no”
Lejos de los relatos apocalípticos sobre la llegada de personas migrantes, Sordo ofrece una lectura completamente opuesta, basada en datos demográficos y sentido común. “Los millones de niños que no han nacido en los últimos 35 años necesariamente van a tener que ser sustituidos temporalmente por personas que van a venir de otros países”, señala.
Sordo no habla de “inmigrantes” como amenaza, sino como parte esencial del tejido económico y social del país. “Nuestro país va a requerir personas trabajadoras de otras partes del mundo y es fundamental que su integración se dé en igualdad de derechos”, defiende. Por eso exige al Gobierno una política migratoria de Estado, con vistas a 20 años, y medidas contundentes contra la explotación laboral.
Silencio patronal y complicidad política
Cuando se le pregunta por el silencio de la patronal agraria murciana ante los ataques racistas, su respuesta es clara y sin adornos: “Me parece una profundísima irresponsabilidad. No es de recibo el silencio patronal ante algo que nos tendría que unificar a la gran mayoría social, que es el rechazo al racismo y a la violencia”.
Tampoco se anda con rodeos al valorar el papel del Gobierno regional de López Miras, al que acusa de sumisión ante la extrema derecha. “El centro derecha se está equivocando diametralmente. Si tú te metes en el marco conceptual del fascismo, el fascismo te come por los pies”, advierte. Y apunta directamente a la trampa en la que ha caído el PP: “Ha comprado el marco conceptual de Vox cuando vincula migración a delincuencia”.
Sobre el cierre de un centro de menores inmigrantes impulsado por Vox en Murcia, la indignación es visible: “El sadismo social de la extrema derecha está más que reconocido. Hacer bandera de hacer la vida imposible a niños y niñas define a quien lo protagoniza”.
¿Debe ilegalizarse Vox?
La pregunta está sobre la mesa. Lo ha planteado Sumar. ¿Debe ilegalizarse Vox? Unai Sordo no esquiva la cuestión: “La fiscalía tendría que investigar y no descartar ningún escenario. En Grecia hubo un partido como Amanecer Dorado que fue ilegalizado en 2020. Nadie es tan tonto de poner en los estatutos que quiere incitar al linchamiento, pero eso no impide que se produzca desde redes, medios y actores satélite”. Y añade «con el neofascismo no se dialoga, se confronta democráticamente. Hay que romper esa dinámica de que el último pelea a muerte con el penúltimo”.
Modelo social y la trampa del deterioro
El secretario general de CCOO ve una estrategia clara detrás del deterioro de los servicios públicos: “Se deteriora la atención primaria y especializada para que la gente empiece a pensar que quizás los sistemas públicos no les van a resolver los problemas. Entonces, quien puede, empieza a pensar en seguros privados. Es una trampa antiimpuestos”.
Sordo avisa: “En una población envejecida como la española, cada vez va a ser mayor la necesidad de recursos para sanidad, pensiones o dependencia. Quienes no quieren poner esos recursos están creando un sistema cada vez más desigual”.
Preguntado por la estrategia del PP de Feijóo de desmantelar las llamadas “leyes sanchistas”, respondió: “España está en récord de personas trabajando y esto es compatible con una subida del 61% del salario mínimo. Si alguien piensa que desmantelar esto es buena idea, que lo explique”.
¿Y cómo es posible que tantos trabajadores pobres son sueldos precarios voten a las derechas y critiquen sin piedad al Gobierno que les ha subido un 61% el SMI? “Han conseguido instalarles en la cabeza a estas personas que la seguridad, o incluso la seguridad sobre su situación precaria, está amenazada por el que viene por detrás” dice Sordo.
Según el líder sindical, se ha desplazado el foco del verdadero conflicto: “El gran problema no es que haya un empresario que haga rentable su empresa pagando una miseria a los trabajadores, sino que pueda venir alguien a trabajar incluso por menos, o que consideran que les amenaza su forma de vida”.
En su opinión, esta lógica perversa responde a una estrategia muy antigua: “Esta pelea del último contra el penúltimo es lo que el viejo fascismo ha tratado siempre de instalar en la cabeza”. Y aunque admite que el siglo XXI no es el siglo XX, advierte que esa pugna “caínita” sigue viva: “No estamos amenazados por fascismos al modo de los años 30, pero esa especie de lucha del último contra el penúltimo, como digo, está a veces instalada en la mentalidad de algunas personas”.
El caso Montoro y la ocupación del Estado
Sobre las revelaciones del caso Montoro, en el que se investiga cómo se habrían puesto las instituciones del Estado al servicio de ciertos lobbies, Sordo lo califica de «alucinante» y dice “si lo que se está sabiendo obedece a la verdad, prácticamente no es ya un caso de corrupción. Es una ocupación de los resortes del Estado para hacer política en favor de unos cuantos poderes económicos”.
También lanza una crítica implícita a la impunidad política: “Da la impresión de que aquí hubo quien aspiró a colonizar el Estado para favorecer a amigos e incluso investigar a rivales políticos”.
Y denuncia una doble moral: “Parece que cuando la corrupción la comete la derecha, se normaliza. En cambio, cuando cae alguien de izquierdas, el reproche moral es mucho mayor. Pero la corrupción hay que perseguirla venga de donde venga”.
“No es momento de adelanto electoral”
Unai Sordo no ha firmado el manifiesto de apoyo al Gobierno de Pedro Sánchez, pero coincide con su fondo. “España no está para un adelanto electoral”, asegura. Y defiende dar un propósito claro a la legislatura: “Mejorar las condiciones de vida de la mayoría social, crear empleo de calidad, subir salarios y reforzar los servicios públicos”.
Mensaje a los trabajadores migrantes
Al final de la entrevista, Sordo lanza un mensaje directo a los trabajadores migrantes que aún desconfían de los sindicatos :“Vienen de países donde el sindicalismo no existe o está vinculado al Estado. Pero aquí tienen que organizarse. Es muy importante que, para defender los derechos, seamos comunidad”.
Y concluye con una mirada al futuro: “Las personas van a seguir viniendo a España. Y como no vinieran, España tendría en los próximos 20 años un problema de primera magnitud”.